Natalia Blanco, especialista en Nefrología de A Coruña.

Natalia Blanco, especialista en Nefrología de A Coruña. Quirónsalud

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Natalia Blanco, especialista en Nefrología de A Coruña: "Muchas personas no saben que padecen enfermedad renal crónica"

Entre el 10% y el 15% de los adultos sufren esta dolencia

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La enfermedad renal crónica es una dolencia que afecta a entre el 10 y el 15% de la población adulta y que, en sus fases iniciales, apenas tiene síntomas. Natalia Blanco, especialista en Nefrología del Hospital Quirónsalud A Coruña, explica que por este motivo "la enfermedad renal crónica es muy frecuente y muchas personas no saben que la padecen”.

Con motivo del Día Mundial del Riñón, el centro hospitalario recuerda que cualquier alteración en el funcionamiento de los riñones, que se encargan de filtrar la sangre y eliminar desechos a través de la orina, además de ayudar a regular la tensión arterial y producir hormonas, puede provocar problemas de salud y aumentar el riesgo de desarrollo de otras enfermedades.

Las causas de esta enfermedad van desde la diabetes y la hipertensión arterial hasta factores como la obesidad, el tabaquismo, la edad avanzada, la enfermedad cardiovascular o los antecedentes familiares.

La doctora Blanco explica en un comunicado del hospital que "estas enfermedades afectan a los pequeños vasos sanguíneos de los riñones, que son los encargados de filtrar la sangre. Cuando se dañan, puede producirse pérdida de proteínas por la orina, lo que aumenta el riesgo de progresión de la enfermedad renal".

Cuando sí se producen síntomas, estos pueden ser cambios en la orina siendo más espumosa, con sangre o de color oscuro, molestias al orinar, hinchazón en pies, tobillos o cara, tensión arterial elevada, cansancio intenso, picor en la piel, pérdida de apetito, náuseas o vómitos.

"Es importante tener en cuenta que muchas enfermedades renales no producen síntomas al inicio, por lo que realizar revisiones periódicas es fundamental, especialmente si existen factores de riesgo”, advierte Blanco.

El diagnóstico se realiza a través de análisis de sangre y de orina en los que se detecta cualquier disminución de la función renal o se pueden identificar factores de riesgo. Por eso, es especialmente importante realizar revisiones, sobre todo en personas con hipertensión, diabetes o antecedentes familiares.

Para detectar esta dolencia, el desarrollo de biomarcadores más sensibles, los avances en investigación genética y las mejoras en el ámbito del trasplante renal están permitiendo mejorar el diagnóstico y el tratamiento de estas enfermedades.

Además de las revisiones médicas, algunos hábitos saludables que permiten prevenir o retrasar esta enfermedad son mantener una buena hidratación, seguir una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras, reducir el consumo de sal y evitar alimentos ultraprocesados. También el realizar ejercicio físico de forma regular, mantener un peso adecuado, abandonar el tabaco y evitar la automedicación, especialmente con determinados fármacos como algunos antiinflamatorios que pueden perjudicar la función renal si se utilizan de forma frecuente.

Blanco subraya que "en muchos casos podemos retrasar la aparición de la enfermedad si mantenemos la tensión arterial y el azúcar en niveles adecuados y seguimos un estilo de vida saludable".

Una vez aparece la enfermedad renal, el tratamiento ha evolucionado con nuevas terapias y medicamentos que han demostrado un efecto protector sobre el riñón, reduciendo la progresión del daño renal tanto en personas con diabetes como sin ella. "Cada vez contamos con más herramientas para detectar la enfermedad antes y tratarla de forma más eficaz, lo que nos permite mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes". afirma la doctora.