Ranitas de chocolate

Ranitas de chocolate P.M

Coruña Secreta

Coruña Secreta: el postre coruñés por antonomasia que ha marcado generaciones

Aunque se desconoce el origen exacto, muy pocos conocen este postre típico coruñés fuera de la provincia. Estos son sus ingredientes

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Entre los requisitos para ser un buen CTV está el de haber comido una ranita al menos una vez en tu vida. O, más bien, unas cuantas. Porque sí, las ranitas son una de esas cosas profundamente coruñesas que parecen universales hasta que sales fuera.

Preguntes donde preguntes en el resto de Galicia, la mayoría no sabe de qué hablas. Y fuera de la provincia, directamente les suena a chino. Sin embargo, en A Coruña no hace falta explicación ninguna: todo el mundo las conoce.

Son el típico pastel que te traía tu abuela al salir del parque. El premio de después del cole, de un paseo por los Cantones o de acompañar a tus padres a comprar al centro. También el antojo que uno vuelve a comprar de adulto para recordar, aunque solo sea durante dos bocados, cómo sabía la infancia.

Y eso que las pastelerías han cambiado mucho. Los escaparates ahora se llenan de tartas modernas, cruasanes rellenos y dulces imposibles para Instagram. Pero en las confiterías tradicionales las ranitas siguen resistiendo el paso del tiempo. Ahí continúan, intactas, en sitios como Confitería Flory, Pastelería Hércules o Confitería La Coruña.

Ranitas de chocolate

Ranitas de chocolate P.M

En esta última, Carmen las recuerda "desde siempre". "Nosotros antes de venir a San Andrés estábamos en los Cantones y ya teníamos", cuenta desde detrás del mostrador.

En su obrador siguen haciéndolas prácticamente igual que hace décadas: la cabeza de mantequilla, el bizcocho empapado en la base y la cobertura de chocolate por encima. Después llega la parte divertida: darles personalidad.

"Las hay bizcas, las hay contentas y tristes…"

Porque ninguna ranita es igual a otra. Los ojos, la boca y la lengua de mermelada convierten cada pastel en una pequeña caricatura distinta. "Lo gracioso es que cada una tiene una cara diferente. Las hay bizcas, las hay contentas y tristes… depende", ríe Carmen.

Y quizá ahí esté parte de su encanto. En que nunca fueron un dulce sofisticado ni pretendieron serlo. Son simplemente una tradición coruñesa transmitida generación tras generación, uno de esos pequeños símbolos cotidianos que unen a toda una ciudad.

Tanto es así que hasta existe una cuenta de fans en Instagram dedicada exclusivamente a puntuar ranitas de distintas pastelerías. Porque en A Coruña las ranitas no son solo un pastel: son memoria colectiva cubierta de chocolate.