Ana Novo, creadora de Tres Caracoles.

Ana Novo, creadora de Tres Caracoles. Cedida

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Tres Caracoles, artesanía gallega que domina el cuero: "Antes se apostaba más por productos duraderos"

Ana Novo, la responsable de esta marca cuyo nombre se inspira en una curiosa historia sobre Leonardo Da Vinci, reivindica el valor de los artículos artesanales, aunque reconoce que su sector no atraviesa el mejor momento en cuanto a ventas: "La artesanía no es un producto básico, lo vimos en la pandemia

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Leonardo Da Vinci trabajó como cocinero en el restaurante Los Tres Caracoles de Florencia. Ubicada cerca del famoso Ponte Vecchio, existen muchas leyendas alrededor de la vinculación del inventor y arquitecto italiano con la taberna, que ha inspirado el nombre de un proyecto gallego en el que el diseño se traslada al cuero.

Ana Novo es la persona detrás de Tres Caracoles. Con sede en Lugo, este taller lleva desde 2012 sorprendiendo con sus diseños minimalistas y dibujos conceptuales a través de los que la artesana cuenta su historia: para Ana, nada mejor que el lienzo en blanco del cuero para empezar a darle sentido a la vida. "Me gusta mi trabajo", confiesa.

Tres Caracoles comenzó como una tienda-taller ubicada en las galerías del Gran Hotel de Lugo pero, debido a las ferias que Novo hacía con frecuencia, la artesana decidió cerrar el espacio y trasladar todas sus herramientas a su casa, desde donde trabaja. Ella se encarga de todo: del diseño a hacer las piezas, pasando por las redes sociales y el contacto directo con los clientes.

Un cambio al que ahora se suma el giro de Ana Novo hacia la enseñanza en un momento, asegura, en el que la subida generalizada de los precios golpea a su sector. "La artesanía no es un producto básico, lo vimos en la pandemia: no nos dejaban salir a trabajar porque éramos prescindibles", indica la lucense.

"Ahora la competencia es bastante grande, pero no me asusta porque me hace mantenerme alerta e intentando superarme para mejorar y seguir viviendo de esto"

Ana Novo, artesana responsable de Tres Caracoles

Ana Novo imparte talleres cuya duración varía según la demanda del alumnado, algo que sustenta en su experiencia impartiendo otro tipo de artes antes del nacimiento de Tres Caracoles. "Mandaba propuestas de talleres a ayuntamientos o centros sociales y me contrataban para darlos, sobre todo de pintura, modelado y fotografía", explica.

Y es que la artesana tiene una amplia formación: tras estudiar en la Escuela de Artes de Lugo especializándose en fotografía, ingresó en la Escuela de Arte de la Palma de Madrid para aprender técnicas de volumen. Eran los años 90, y la lucense tuvo su primer contacto con el cuero, al que regresó en 2012 como modo de vida.

Una de las personas que más influyó en esta decisión fue el maestro Ramón de Rappa, del que Ana Novo aprendió mucho. Eso y que en el mercado lucense echaba en falta un taller como el suyo, de cuero, lo que la hizo decantarse por esta opción frente a la fotografía: "Ahora la competencia es bastante grande, pero no me asusta porque me hace mantenerme alerta e intentando superarme para mejorar y seguir viviendo de esto".

Curtido vegetal

La materia prima que Ana Novo transforma en cinturones, bolsos o monederos es el cuero de curtido vegetal. "Es el que más respeta el medio ambiente porque no se usan químicos sino la química de la naturaleza, al emplear por ejemplo taninos de las cortezas del árbol. Y te permite grabar de forma natural, coge el tinte", explica la artesana.

Ana Novo graba uno de sus artículos de cuero.

Ana Novo graba uno de sus artículos de cuero. Cedida

El proveedor principal de la lucense está en el municipio coruñés de Coristanco, a donde Ana Novo se desplaza una vez al año para recoger el material, aunque el que usa en los cinturones se lo compra a uno de Asturias que comercializa cuero curtido en Barcelona. "Intento que sea nacional, y si puede ser de Galicia, mejor. De aquí procede el 80%", cifra la artesana.

Tres Caracoles realiza sus propios diseños pero también escucha las peticiones de los clientes, a los que facilita un presupuesto ajustado a sus demandas. Una forma de trabajar que le permite dar rienda suelta a su creatividad al mismo tiempo que satisface (siempre que es posible) las ideas que le trasladan.

"Tengo un bolso de mano rectangular que lleva grabado un electro que surgió a raíz de una experiencia personal, cuando me desperté en quirófano en mitad de una operación. La sensación, cuando menos, fue curiosa porque mi cabeza empezó a ir a 100 pero no me podía mover ni hablar", relata Ana Novo.

El bolso con motivo de fibrilaciones de Tres Caracoles.

El bolso con motivo de fibrilaciones de Tres Caracoles. Fundación Artesanía de Galicia

La lucense reivindica además el valor del buen hacer de la artesanía, algo que muchas veces no se tiene en cuenta: los productos son más costosos porque incluyen el precio del material, la mano de obra, la cuota de autónomos, el 21% de IVA... "Hay muchos prejuicios", lamenta Novo.

Más allá de esto, la durabilidad de los artículos y los detalles que esconden son otros aspectos a tener en cuenta. "Hay mucha diferencia entre un cinturón y otro. Yo les mato el canto y se lo pinto, lleva más tiempo pero el acabado es mucho más bonito", relata la artesana, que lamenta que "a veces la gente va a una feria de artesanía como si estuviese en un centro comercial".

El cuero de curtido vegetal, explica Ana Novo por otro lado, "envejece muy bien porque se va puliendo, se oscurece pero con el uso se va volviendo todavía más suave". Un uso que puede prolongarse mucho en el tiempo, con carteras y cinturones que pasan de los 30 años o de generación en generación.

"Y si está cosido a mano, todavía dura más. Coser una billetera a mano puede llevarte tres horas, dependiendo del modelo; en esas tres horas a máquina puedes coser unas 20, pero si se engancha se deshace entera. Con la costura a mano, como va con dos agujas, si se engancha se deshace ese trocito y acercándola al mechero ya para", añade la artesana.

Las piezas pequeñas, más populares

Fundas para móviles o panderetas, llaveros, monederos, pulseras, libretas, bolsos... Tres Caracoles dispone de una amplia gama de productos entre los que triunfan especialmente los cinturones, un artículo funcional y duradero.

"Esto va en función de la economía del país, se venden productos pequeños. Hasta 20 euros, la gente no se lo piensa; de 20 para arriba, sí", explica la artesana, que recuerda que "polipiel" y "piel" no son sinónimos, sino materiales muy diferentes, y recuerda: "Antes se apostaba más por productos que durasen".

Boina y amapola hecha por Ana Novo para Tres Caracoles.

Boina y amapola hecha por Ana Novo para Tres Caracoles. Cedida

Ana Novo, además, tiene clientes de Japón, Venezuela o Nueva York gracias a las ferias de artesanía en las que participa, aunque no hace envíos internacionales. "Me hace ilusión saber que viajan, que llegan a cualquier lado. En el País Vasco hay mucha boina mía", indica la lucense que ha encontrado en el cuero un refugio y una forma de expresar su arte.