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The Black Dog Tavern de A Coruña: una cervecería muy "diferente" en la Ciudad Vieja

Rock, perros, rugby, juegos de mesa y una cocina exótica y variada hacen de este local un sitio distinto. Este año Ángela y Davizón cumplen un lustro en la zona noble de la ciudad
Ángela y Davizón, de The Black Dog Tavern.
Picado
Ángela y Davizón, de The Black Dog Tavern.

En la Ciudad Vieja está uno de los locales más diferentes de A Coruña. En la tele no ponen fútbol, sino rugby. Tienen siempre un par de cervezas que superan los 9 grados de alcohol. Si pides un refresco te ponen una Fritz-Kola, y si pides un ramen lleva grelos en lugar de algas.

Estamos hablando de The Black Dog Tavern, que este 2021 cumple un lustro como una de las cervecerías más diferentes de la ciudad. Al frente del proyecto están Ángela Gutiérrez, responsable de la cocina, y Davizón Díaz, de la barra y las cervezas. Su ambición cuando abrieron era separarse del rebaño, y parece que lo han conseguido.

The Black Dog Tavern ofrece una cocina internacional con productos gallegos, ideal para picar mientras se disfruta de sus numerosas cervezas artesanas. Un lugar donde se celebran terceros tiempos del CRAT, se juega a juegos de mesa y se festeja el fin de año neozelandés (desde las 12.00 del día 31 de diciembre). Con todos estos ingredientes, hay mil historias que contar. Ángela y Davizón nos deleitan con algunas.

¿Cómo surgió la idea de abrir este local?

Á: Yo llevo siendo cocinera desde que empecé a trabajar y Davizón es más de barra. Antes de abrir aquí estaba trabajando en Las Pepas, hamburguesería de Juan Flórez. David entró a trabajar también y nos llevamos súper bien. Así que, con el tiempo, decidimos montar algo juntos.

D: Que conste que no estamos casados.

Á: Todo el mundo nos lo pregunta (risas). Aunque suene a tópico, queríamos ser nuestros propios jefes. Yo me encargo de la cocina y David de la barra.

¿Por qué en la Ciudad Vieja?

Á: Estábamos buscando un local que nos gustase, que nos entrase por los ojos. Lo vinimos a ver, nos gustó y con un par de arreglos que se le hicieron nos tiramos a la piscina y lo cogimos. 

D: Nos gustó el local porque es muy grande y nos daba muchas posibilidades. Hemos hecho muchos terceros tiempos de rugby, sesiones de juegos de mesa, eventos... Además, la Ciudad Vieja es una zona muy chula. No es lo que era, pero estás tranquilo y apartado. Mucha gente que viene, lo hace específicamente.

¿Qué caracteriza al local?

Á: Nos caracterizamos por cosas raras. Ponemos rugby en vez de fútbol. David jugó muchos años y los jugadores del CRAT vienen aquí después de los partidos. Mi novio está en una asociación de juegos de mesa y muchas veces hacen sesiones para aprender a jugar. Admitimos mascotas, algo que no era muy común cuando abrimos. 

¿El nombre viene de ahí?

Á: Un poco sí. Estábamos buscando alguno que incluyese "taberna", porque es lo que nos caracteriza. Nos gusta la música, David toca en varios grupos. Queríamos un nombre que uniese ambas cosas.

"Tenemos una comida internacional adaptada a lo que tenemos aquí. Nuestra carta se basa en el street food y es muy variada"

Ángela Gutiérrez

¿Cómo fueron aquellos primeros meses en The Black Dog Tavern?

Á: Fue bastante fácil. David, al fin y al cabo, jugaba al rugby, tocaba en una banda y era camarero de toda la vida. Lo conocía mucha gente. Normalmente te aconsejan que no te fíes de que vengan mucho tus colegas porque son una parte muy pequeña de tus ventas. Aquí, en realidad, no es una parte tan pequeña. 

D: Al ser un local diferente, creo que funcionó. También influyó en su momento la zona donde estamos, la Ciudad Vieja. Es un lugar muy tranquilo, donde puede venir gente con mascotas e hijos. 

¿Qué ofrecéis que os diferencie?

D: Desde el primer momento apostamos por las cervezas artesanales y la comida tan característica de Ángela.

Á: Tenemos una comida internacional adaptada a lo que tenemos aquí. Nuestra carta se basa en el street food y es muy variada. Creo que los vecinos echaban de menos una cervecería al uso. En esta zona hay locales para más entrada la noche, restaurantes y cafeterías, pero no había ninguno de nuestro estilo. 

¿Algo que guste mucho de la carta?

D: Las alitas vino gente de Madrid a probarlas. Fue muy gracioso porque siempre funcionaron bien pero con aquellas personas quedamos flipando. Se las habían recomendado y les gustaban tanto las alitas que quisieron venir a probarlas. 

Á: También nos caracteriza mucho el picante. De hecho, queremos hacer la salsa más picante de A Coruña.

D: Y desde el principio apostamos por la comida vegana y vegetariana. Ahora está muy bien que haya muchísimos restaurantes que tienen estas opciones, pero hace cinco años éramos poquísimos. De hecho, una vez que actué en el Resurrection Fest, al día siguiente me reconocieron unos clientes aquí en el local que habían estado en el concierto. Pensaba que venían por el grupo, pero resulta que era por la comida vegana. Estábamos sin saberlo en un grupo de Facebook donde nos habían recomendado por nuestras opciones vegetarianas y veganas. Ahora mismo la carta está al 50%.

Cervezas artesanas, comida vegana, música rock, rugby... Tocáis muchos palos a la vez.

D: Sí, al final vas sumando y te sale un local de gente diferente. Este domingo hicimos una cata de cervezas y quesos, por ejemplo. De hecho, muchas veces viene gente despistada, sobre todo turistas, para comer y nosotros les recomendamos que vean antes la carta porque aquí no tenemos tortilla ni pulpo. 

"Desde el principio apostamos por la comida vegana y vegetariana. Ahora está muy bien que haya muchísimos restaurantes que tienen estas opciones, pero hace cinco años éramos poquísimos"

Davizón Díaz

De hecho, sois uno de los pocos locales de A Coruña que vende Fritz-Kola, una marca que tiene unos requisitos muy concretos para comercializarla.

D: Buscan locales alternativos. Flipas con el seguimiento que nos hicieron los alemanes. Nos habían tanteado ellos y dijeron que les encajábamos. De hecho, somos los primeros o de los pocos que tienen toda la gama de Fritz-Kola. 

Volviendo a la carta. ¿Qué otros ejemplos hay que caractericen vuestra cocina?

Á: La cuestión es que cambio muchísimo la carta. Antes de la pandemia la cambiábamos una vez al mes. Siempre hay algunos platos que se mantienen, como las alitas, el bocadillo Black Dog, que es de pulled pork, y un ramen muy galleguizado, con grelos y otros ingredientes diferentes a la receta original. También hay siempre fija una hamburguesa, que cambia de vez en cuando de ingredientes. En estos dos últimos platos hay opciones vegana y vegetariana. También hay burritos y otros platos fáciles de comer. 

D: También solemos tener en carta casi siempre el bocadillo de albóndigas. La gente se pone muy pesada si no lo tenemos. 

Supongo que mucha gente se toma dos cervezas y acaba quedándose a comer o cenar.

Á: Sí, es algo muy habitual, supongo que en todas las cervecerías. Te bebes tres cañas y te pides algo de comer para asentarlas. Ahora, con las reservas y el aforo, es diferente. 

D: Tenemos cervezas de más de 10 grados de alcohol. Nos gustan potentes y la gente tiene que acompañarlas de algo de comer si no quiere terminar mal. Una de nuestras ventajas es que, como estamos siempre los dos, la cocina está abierta todo el tiempo. También tenemos muchos clientes del puerto deportivo, turistas británicos que viajan en su barco, por las cervezas internacionales que tenemos. 

Á: A raíz de la final del mundial de rugby, que era en Japón y aquí coincidía por la mañana, empezamos a hacer desayunos ingleses. Y hay la opción de tomar un café o una cerveza. Muchos escogen la birra. Es parecido a un brunch. 

¿Hay mucha rotación de cerveza?

D: Vuelan. La semana pasada trajimos dos nuevas y se acabaron. Intentamos no repetirnos, cambiar de casa y de barril. Hay algunas muy fijas, que le gustan a la gente.  

¿Cómo veis el futuro?

Á: Nuestra idea es seguir como antes de la pandemia, seguir creciendo y hacer una pequeña reforma en la cocina. Invertir en el local, básicamente.

D: Nos gustaría apostar mucho más por la diferenciación. Tener propuestas que no se hagan en otros lugares.

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