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Quarantatrecento Parma en A Coruña: Exquisitos platos de la cocina parmesana más auténtica

Productos importados directamente de Italia, cappelleti, torta frita, pasta rellena, roast beed o mozzarella de búfala son algunos de los apetecibles platos de este nuevo restaurante
La responsable de Quarantatrecento Parma.
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La responsable de Quarantatrecento Parma.
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La mejor cocina parmesana casera aterriza en A Coruña de la mano de Quarantatrecento Parma (Avenida de Arteixo, 14). El nombre se debe al código postal del barrio de Parma donde vivían la responsable del local, Verónica Balan, junto a su familia y amigos, unos allegados que ha dejado a muchos kilómetros para cumplir un sueño que comparte con su marido y su hija: montar su propio restaurante.

Llevan siete años en Galicia, dado que la madre de su marido es de un pueblo ourensano y en la ciudad italiana de Parma ya regentaban negocios de hostelería. Su principal objetivo en la ciudad herculina es "transmitir la cocina parmesana" y hace hincapié en que "Parma es la capital alimenticia de Europa desde hace 15 años", aparte de que la mayoría de productos que utiliza en sus platos los importa directamente desde tierras italianas. Concretamente, parte de los vinos de su carta provienen de viñedos ubicados a las afueras de Parma (una de ellas de las más antiguas de la zona) y les hacen llegar quesos y embutidos típicos y pasta rellena que elabora una amiga de Verónica.

La dueña del restaurante apunta que "la cocina parmesana es muy elaborada" y destaca entre las especialidades los cappelletti, un plato de cuchara hecho con caldo de gallina y relleno con tres tipos de carne, una especie de estofado con verdura y carne que se cuece durante 8 horas a fuego lento y se le añade queso parmesano y nuez moscada como relleno. "Es una elaboración de larga duración pero vale la pena, los platos son exquisitos", dice.

Otro destacado sería la torta frita, un entrante que define la italiana como "una masa estilo pizza, que se hace, se mete en la freidora y se hincha, a la que se da forma de bola, se acompaña de embutidos italianos y se sirve caliente en una cesta". Paralelamente, Balan se muestra satisfecha con la semana de vida que tiene el restaurante e incluso sus ojos se llenan de emocionadas lágrimas cuando recuerda "los platos que se devuelven vacíos", una buena señal de la satisfacción del cliente.

Platos preparados al momento e ingredientes "secretos"

Balan expone que "no es un momento fácil para abrir", en referencia a la pandemia, pero se muestra muy segura e ilusionada con el proyecto. Entre las estrellas de la carta, la dueña y también cocinera recomienda el relleno de calabaza, sobre el que especifica que "está presente en muchos restaurantes italianos", pero en el Quarantatrecento Parma "es diferente". Esta diferencia la achaca a que acompaña el plato de galletas de Amaretto y crema de queso parmesano, una especialidad que en la primera semana del restaurante ya le ha obligado a elaborar alrededor de 60 raciones a causa de la alta demanda.

Todas las salsas y salteados del menú se preparan al momento y disponen de un roast beef que se prepara en Parma sobre todo en Navidad y se cocina con un relleno de salsa bearnesa (a base de cebolla, vinagre, mantequilla y huevo) que incluye "un ingrediente secreto que le da el toque", detalla Balan. "Puede parecer una cocina simple pero está rica, transportamos el sabor de Parma", argumenta.

En cada estación el menú sufrirá cambios en función de los ingredientes y en pocas semanas anunciarán los menús especiales de Navidad para grupos y cenas de empresa. Otra de las opciones del restaurante son las ensaladas (de carne, de gambas...), y Balan las elabora "para todos los gustos".

Carnes, focaccia romana y un exitoso tiramisú

Una de las sugerencias de la casa para aquellos que prefieran platos alternativos a la pasta es el solomillo con mousse de setas y tiras de boniato, un entrecot con verdura y pesto verde o bacalao a la mediterránea, además de entrantes como mozzarella de búfala con tomate confitado cherry y salteado de gambas "con un ligero sabor a albahaca", explica la responsable de Quarantatrecento Parma.

En la carta también figura la focaccia romana y uno de los éxitos indiscutibles es el tradicional tiramisú, un fijo que se acompaña de otras delicias como tarta de queso con ligero sabor a limón o la sbriciolata con manzana caramelizada. Los postres varían a diario y la comida se puede acompañar de una amplia carta de vinos italianos como Lambrusco, Scansa Diavoli, Nero, Caslenna y un Sauvignon, entre otros. Como licores, los clientes pueden elegir el tradicional Limoncello la Grappa, una especie de aguardiente.

El negocio está abierto a todos los `´públicos para comidas y cenas y desde hace días tienen habilitado el servicio a domicilio a través de la plataforma Just Eat. En cuanto al local, lo eligieron por su amplio espacio, ya que Balan apuesta porque "el cliente se tome su tiempo, con vino, café y postre y no tenga prisa en irse". Sobre la relación entre calidad y precio, la italiana opina que "prefiere ganar poco y ganar más clientes" y expone que una comida para dos con entrante, dos platos, café y bebida puede ascender a aproximadamente 40 o 50 euros en total.

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