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Parque Natural de Cotorredondo: un entorno idílico para recorrer este otoño en Pontevedra

Esta reserva natural, ubicada entre Marín y Vilaboa, tiene su epicentro en el Lago de Castiñeiras, con rutas que parten desde este punto, áreas recreativas y parques infantiles en toda la zona y un mirador desde el que se ven tres de las rías gallegas
Lago de Castiñeiras, entre Vilaboa y Marín.
Shutterstock
Lago de Castiñeiras, entre Vilaboa y Marín.

Entre los límites de los municipios de Marín y Vilaboa, en una situación geográfica privilegiada a unos 500 metros sobre el nivel del mar, nos encontramos con una amplia reserva natural que agrupa toda su riqueza alrededor del conocido Lago de Castiñeiras. En conjunto, el Parque Natural de Cotorredondo constituye un importante área de refugio y cría para las diferentes especies de animales salvajes de la zona, además de ser un lugar donde la diversidad arbórea, tanto autóctona como foránea, conviven en perfecta armonía, conformando un espacio de gran belleza paisajística. 

Más allá de su patrimonio natural, la reserva de Cotorredondo supone un lugar ideal para recorrer y disfrutar en familia,―especialmente durante el otoño― gracias en gran medida a que cuenta con amplias zonas de recreo dotadas de merenderos, barbacoas, fuentes e incluso parques infantiles. También, desde el entorno del lago parten varias rutas de senderismo, la más conocida nos conduce a través de 3,5 kilómetros hasta el mirador de Cotorredondo, llamado de forma coloquial: "Mirador de las tres rías", por la extensa e increíble panorámica que ofrece de la de Vigo, Pontevedra y Arousa. 

Un tesoro natural en la provincia de Pontevedra

Lago de Castiñeiras. Foto: Shutterstock.

El Parque Natural de Cotorredondo tiene su epicentro en el más que conocido Lago de Castiñeiras, una marisma de origen artificial que mantiene un encanto especial gracias a toda la riqueza de flora y fauna que le rodea. El estanque fue creado ya en el año 1950, a raíz de las obras de una nueva vía en la zona y con el objetivo de contener las aguas del riego de Castiñeiras. Para llegar a este espacio central de la reserva hay que tomar el acceso desde la N-550 por la carretera de Figueirido, o bien desde Vilaboa a través de diferentes caminos forestales. 

A día de hoy, el entorno del lago se encuentra rodeado de una importante masa forestal, con unas 70 hectáreas de superficie repobladas por más de 40 especies arbóreas distintas, como el piñeiro, carballo americano, castiñeiros, bidueiros, loureiros y otras especies exóticas. También en todo el territorio se pueden divisar diferentes grupos de alados, entre los más comunes se encuentran las variedades palmípedas, como los patos o cisnes. La fauna se completa gracias a la presencia de reptiles, peces entre las aguas y regatos cercanos, e incluso en distintos puntos del parque existen observatorios de fauna para atisbar ejemplares como ciervos o gamos.  En el entorno también se localiza una caseta de información y el Aula da Natureza de San Xulián, en activo desde el año 1987. El Aula da Natureza organiza visitas y actividades para grupos organizados y escolares de manera regular, y siempre mediante cita previa.

Mirador de Cotorredondo. Foto: Turismo Rías Baixas.

Dentro de los límites, también existen importantes yacimientos arqueológicos del período Megalítico y la Edad de bronce en su mayoría. Elementos como mámoas y petroglifos pueden divisarse con facilidad en un área conocida como "Chan de Castiñeiras", cuya joya patrimonial, restaurada recientemente, es la "Mámoa do rei", una de las más grandes de Galicia.  Para poner el broche de oro a un día entre naturaleza, no podréis abandonar la reserva sin visitar su punto más elevado, ― también una de las zonas más altas de la península de O Morrazo― que se encuentra a unos 550 metros de altitud, en el mismo lugar en el que se sitúa el famoso mirador de Cotorredondo. Desde esta balconada, siempre que las condiciones meteorológicas lo permiten, pueden observarse con facilidad tres de las rías gallegas: desde la ría de Vigo y la ensenada de San Simón al sur, a la de Pontevedra, e incluso la ría de Arousa en su cara norte.

De ruta en ruta por Cotorredondo

El Parque Natural de Cotorredondo posee toda una red de senderos, de longitudes y dificultades variables, que recorren la totalidad de la reserva y permiten disfrutar en familia o con amigos de una experiencia única entre naturaleza. Además, la llegada del otoño marca una de las épocas del año más especiales para visitar estos entornos: la vegetación se prepara para el cambio de estación, y los colores y matices que adquieren los árboles le otorgan a los bosques un encanto único durante estos meses. En este sentido, la página web de Cotorredondo destaca cinco rutas que se centran en diferentes sectores de la reserva.

Entorno del Parque Natural de Cotorredondo. Foto: Turismo Rías Baixas.

La senda del Lago Castiñeiras es la primera y la más sencilla de todas ellas, de apenas 500 metros de extensión, recorre perimetralmente el estanque artificial. La ruta del Parque de Cotorredondo cubre el terreno central y sus ecosistemas a lo largo de 1,5 kilómetros. El itinerario del Mirador de las tres rías permite a los senderistas coronar el mirador de Cotorredondo, otorgando en el ascenso unas vistas excepcionales de las tres Rías Baixas y las sierras de la provincia. La senda arqueológica, de unos 8 kilómetros de longitud, recorre las necrópolis de Chan de Castiñeiras, Chan de Armada y Chan de Arquiña. Y por último, la reciente ruta homologada de Chan do Vilar y los Muíños de Vilaboa (PR-G106), parte ladera abajo a través de 10,5 kilómetros, desde el Lago de Castiñeiras hasta el estuario del Río Maior, pasando por un conjunto de molinos restaurados entre bosques de ribera. 

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