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Monasterio de San Pedro de Rocas y su Ruta do Camiño Real en Ribeira Sacra

Excavado en roca y situado en un enclave mágico de la Ribeira Sacra ourensana se encuentra el Monasterio de San Pedro de Rocas, al que se accede a través del antiguo Camiño Real.
Monasterio de San Pedro de Rocas (Foto: turismo.gal)
Monasterio de San Pedro de Rocas (Foto: turismo.gal)
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El sendero PR-G 4 Camiño Real de San Pedro de Rocas se prolonga durante 9 sorprendentes kilómetros que transcurren entre veredas con muros de piedra y suelo empedrado donde pueden apreciarse con claridad las marcas de las ruedas de los carros que antaño la recorrían. Es el denominado “Camiño Real”, entonces vía imprescindible de comunicación entre las tierras de Ourense y Aguiar y cuna de misterios y leyendas. 

En el Camiño Real hay una gran riqueza paisajística, pero sobre todo algunos elementos y construcciones que dan pistas sobre la importancia de esta senda en su época. Una vez metidos en ruta, abandonando la zona asfaltada comienza la verdadera aventura senderista en la que, un kilómetro más allá, encontramos el primer foco de interés: el Peto de Ánimas de Meiroá, de 1854, con sus dos hornacinas, y al que le falta uno de sus pináculos.

Ruta por el Camiño Real (Foto: turismo.gal)

Otros elementos que hacen inconfundible esta ruta es la Fuente de San Bieito, las peculiares formaciones rocosas del Monte Barbeirón y la aldea Quinta do Monte, con numerosas manifestaciones de arquitectura tradicional gallega. 

La ruta pasa por frondosos robledales y bosques de castaños que conducen a uno de los cenobios más singulares de la Ribeira Sacra. Es el Monasterio de San Pedro de Rocas, fundado en el año 573, lo que lo convierte en el más antiguo de Galicia, y declarado Monumento Histórico-Artístico. La gran peculiaridad de este monasterio románico que perteneció a la Orden Benedictina, es que está construido directamente en la roca natural, como si fuera una escultura tallada en la misma piedra. Esta característica lo hace único, pues es de estructura y ornamentación sencilla; en él no hallaremos grandes proporciones, si no un recinto algo primitivo fruto del modo de construcción de los eremitas en esta zona. 

Monasterio de San Pedro de Rocas (Foto: turismo.gal)

Su valor reside en lo antropológico, ya que estuvo habitado desde finales del S. VI. Se dice que lo fundaron siete ermitaños que buscaban un enclave alejado de todo para retirarse en vida monacal. Y ninguno mejor que el que rodea San Pedro de Rocas, que hacía posible dedicarse a la oración en absoluta soledad. Esto pudiera parecer una de las primeras leyendas que rodean al cenobio, pero lo cierto es que la historia aparece grabada en la lápida fundacional que se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Ourense

En el S. IX, el caballero medieval Gemodus descubre el monasterio en un día de caza por el bosque y decide establecerse en él, y pronto es elegido abad. Alfonso V concedió a San Pedro de Rocas un privilegio en el año 1.007 en el que aparece citado Gemodus, por lo que también hay constancia real de su existencia. Los siglos siguientes el monasterio se mantuvo en un discreto plano, dependiente de los de Santo Estevo de Ribas de Sil y San Salvador de Celanova y en 1923 fue declarado Monumento Histórico-Artístico, lo que lo eleva a la categoría de los monasterios más importantes de Galicia.

Sepulcros del Monasterio (Foto: turismo.gal)

Hoy es posible visitar el Monasterio de San Pedro de Rocas, además de ser muy recomendable, pues en su edificio prioral acoge el Centro de Interpretación da Ribeira Sacra. Consta de un espacio expositivo donde se muestran los oficios tradicionales de la zona y de otro donde se habla de forma de vida de los monjes, del paisaje de Ribeira Sacra y de su historia. 

Desde el 1 de abril hasta el 30 de septiembre el horario de apertura es de lunes a domingo de 10:30 a 13:45 y de 16:00 a 19:45 horas, en visita gratuita que, dadas las circunstancias, hay que reservar en el correo turismosanpedrorocas@gmail.com. 

Exterior del monasterio de San Pedro de Rocas (Foto: turismo.gal)

En la visita se puede contemplar la iglesia del conjunto monacal, que data del S. VI y es uno de los templos cristianos más antiguos conocidos, con sus naves excavadas en la roca. La supuesta tumba de Gemodus aparece adornada por una pintura mural al fresco, de entre 1.175 y 1.200, con imágenes de los apóstoles y un excepcional mapamundi. Varios sepulcros, un campanario posterior del S. XV y un escenario que sirvió como cementerio parroquial hasta hace unos años son otras de las curiosidades que alberga este antiguo cenobio románico. 

Fuente de San Bieito  (Foto: Wikimedia @perezperez4)

Desde aquí parte un sendero que conduce, serpenteante, hasta la Fuente de San Bieito, esculpida en la roca al igual que el monasterio, que es centro de otra de las leyendas que rodean al conjunto monacal. Se dice que sus aguas son milagrosas, que curan las verrugas previo rezo del Padrenuestro. 

En definitiva, el Monasterio de San Pedro de Rocas suele pasar inadvertido en las rutas por la Ribeira Sacra, quizá porque se encuentra algo alejado de los principales lugares turísticos y miradores de la zona; sin embargo constituye una visita muy interesante desde el punto de vista cultural, por su antigüedad y su peculiar construcción en la roca, que lo hace único y especial. 

Emma Sexto

https://unmundoinfinito.com/

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