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Doña Bárbara en A Coruña: Café de especialidad y dulces caseros unidos a mensajes positivos

Dos jóvenes emprendedores venezolanos abrieron hace una semana este local de cafés para llevar con orígenes diversos: Brasil, Etiopía u Honduras y aperitivos variados como trenzas de canela o exquisitos bizcochos
Los responsables del Café Doña Bárbara de A Coruña.
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Los responsables del Café Doña Bárbara de A Coruña.
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Emprendimiento, juventud, ganas y pasión por el café. Esta es la combinación ganadora que ha dado lugar al café Doña Bárbara de A Coruña (Av. Alcalde Alfonso Molina, 3), un negocio que abrió sus puertas hace una semana de la mano de los venezolanos Andrés Guerrero y Yeli Andrade, dos jóvenes emprendedores de 29 y 28 años respectivamente y que hace siete decidieron marcharse de su país para buscar un futuro más próspero y con oportunidades.

No es casualidad que hayan decidido echar raíces con un negocio en la ciudad herculina, ya que una vez decidieron irse de su país de origen pusieron rumbo al lugar donde residían las raíces gallegas de Guerrero, cuyo padre emigró hace décadas desde Ourense junto a sus abuelos. Se trata del primer proyecto empresarial para ambos, él estudiante de periodismo y ella de magisterio, y la pasión por el café de especialidad fue uno de los motivos que les unió para emprender juntos esta aventura.

A raíz de profundizar su conocimiento en el mundo cafetero, admiten que fueron conscientes de que "no habían probado buen café en la vida" y a base de investigar y formarse por su cuenta decidieron crear un establecimiento alrededor del café de especialidad, un campo sobre el que aseguran "que de momento hay poco en la ciudad y es un mundo desconocido para la mayoría". De momento, el concepto que trabajan es el de café para llevar, a la vez que ejercen de tienda donde adquirir diferentes paquetes del producto, todo acompañado de exquisitos dulces caseros, revistas culturales independientes e instrumentos para la preparación del café.

"Hay un proceso largo detrás de una taza de café con leche"

La relación con el café de los dos jóvenes es aún más profunda si cabe en el caso de Andrade, que rememora con cariño como de pequeña su madre no le dejaba salir de casa para ir al colegio "sin antes tomarse su café con leche". En este sentido, los responsables de Doña Bárbara se muestran encantadas de "preparar buen café y promover el café de especialidad a nivel educativo entre los clientes, formar a la gente", afirman.

"Nosotros los baristas somos el último eslabón de una cadena larga y compleja que conlleva el café de especialidad. Hay un proceso muy largo detrás de una taza de café con leche y este tipo de café apoya mucho al agricultor, aparte de que nos apasiona el tema de la trazabilidad", exponen. Precisamente esta característica es la que los jóvenes destacan que "diferencia al café comercial respecto al de especialidad", sobre lo que matizan que con el segundo tipo "conocen quien es el productor, de donde viene y se cosechan a mano". "Investigando llegamos a la conclusión de que el 99% del café que se produce en el mundo es comercial y su precio cotiza en Bolsa. El importe no depende absolutamente de la calidad, sino de otros factores como la oferta y la demanda, fondos de inversión, de pensiones...", aclaran.

En cambio, hacen hincapié en que el café de especialidad "es el 1% de lo que se produce en el mundo y garantiza una calidad de vida y unos ingresos óptimos para la persona que trabaja la tierra", afirman, a lo que añaden que el papel del tostador también es fundamental en el proceso porque desarrolla las potencias del café". A su vez, apuntan que "las notas del café serán diferentes en función de la finca donde esté producido". En este sentido, cuentan que se suelen colocar plantaciones de bananas cercanas a las de café para aportar sombra y esto influye en el sabor final del café.

"Algunos cafés tienen notas de chocolate y frutos secos y otros más de frutas con hueso como el mango o el almíbar", aseguran, al mismo tiempo que consideran clave en el café de especialidad que se contribuye "a que la gente involucrada tenga un sueldo digno, porque muchas veces el café comercial que cotiza en bolsa no da para cubrir los costes de producción de los agricultores", explican.

Leche fresca gallega y cafés de Brasil, Honduras o Etiopía

Los dueños del café Doña Bárbara aseguran que "el café de especialidad tiene un sabor tan dulce que realmente no hace falta el azúcar" (aunque en el local disponen de este elemento junto a cacao y canela en función de los gustos). "Lo importante es que la gente sepa lo que está bebiendo", argumentan, y concretan que la leche pasteurizada que utilizan es fresca de un productor de Laracha (A Coruña) que se la hace llegar dos veces por semana y caduca a los siete días. La producción se realiza en la Granxa O Rosal, a cargo del dueño, Pepe, y su mujer, que trabajan con 70 vacas.

En este nuevo negocio trabajan con productores de café de Brasil, cuyo café es dulce con notas de chocolate y avellana; de Etiopía, que tiene notas afrutadas son sabor a mango, melocotón o albaricoque; y Honduras, una variedad que deben dejar reposar durante varios días "para que desgasifique y desarrolle mejor los aromas", detallan. Paralelamente a los cafés para llevar, tienen a la venta también bolsas de café de la marca Hola Coffee (en la que está involucrado un gallego pionero en el sector que ha abierto varias cafeterías en Madrid) de un cuarto de kilo y diferentes orígenes: Colombia (con opción de descafeinado), Honduras, Brasil y Etiopía.

Sobre las maneras de elaborar el café, exponen que "se consiguen diferentes matices en función de las preferencias del cliente". Según ellos, uno de los instrumentos más utilizados es la cafetera italiana (las tienen a la venta) o la V-60, un aparato japonés orientado a hacer café de filtro, "más aromático y suave", subrayan. "Una de las maneras más comunes de preparar café es con la cafetera espresso de toda la vida, pero también está el café turco que mueles prácticamente como harina y se le añade azúcar", dicen.

"Hemos hecho lo que nos gustaría encontrar como consumidores"

Guerrero y Andrade pasan parte de sus días libres explorando nuevas cafeterías "en las que poder tomar una buena taza de café con algo de picar, tanto dulce como salado", admiten, y afirman que "han hecho un negocio cumpliendo con todo lo que les gustaría encontrarse a ellos como consumidores en un local". En la parte trasera del pequeño espacio del que disponen han montado un obrador en el que elaboran diariamente aperitivos dulces y salados como: galletas, brownie, empanadillas de atún, panecillos de bacon y queso o las populares trenzas de canela (que suelen agotarse antes del mediodía).

Los precios son acordes a la calidad, el espresso, cortado, con leche y americano se mueven en importes de 1,60, 1,70, 1,80 y 1,70 respectivamente y los dulces con precios a partir del euro y hasta los 2,80 aproximadamente en función del tipo. Una de sus marcas de identidad es el mensaje diario que ponen en la pizarra que se encuentra fuera del local, donde cuentan que escribirán textos informativos sobre el café de especialidad combinados con otros mensajes de humor. "La idea es usar este elemento como reclamo para llamar la atención de la gente, que gire la cabeza y nos encuentre", comentan.

La historia que se encuentra detrás del nombre es otra de las incógnitas del café y por que la que más de un cliente ya ha preguntado. La razón de esta nomenclatura tiene su origen en Doña Bárbara, a la que los responsables del negocio definen como "la novela más emblemática de la literatura venezolana" y que fue escrita por el expresidente de Venezuela e intelectual, Rómulo Gallegos. "Es un guiño a nuestra tierra, nos gustaba fonéticamente. También queríamos destacar algo positivo de nuestro país", aseguran.

La protagonista de la historia escrita en 1929, Doña Bárbara, es según los jóvenes "una mujer fuerte y empoderada" y está ambientada en los llanos de Apure en Venezuela. "Era una mujer que controlaba muchas haciendas, extensiones de tierra e incluso tenía dotes autoritarios y la novela fue escrita en clave crítica a la dictadura de aquel momento", aclaran, a lo que añaden que "en el libro se quieren transmitir dos modelos de país: el que podía ser y el que era".

Una cafetería, un sueño

Los planes de futuro de estos jóvenes emprendedores se basan ahora mismo en "pagar los gastos", a la vez que pretenden que "los coruñeses se enganchen al café de especialidad tal y como ellos lo han hecho". Entre sus "sueños", confiesan que se encuentra el expandirse y montar una cafetería con mesas y sillas para que los clientes puedan disfrutar con tranquilidad en su tiempo libre.

Mientras eso no ocurre y despegan el café en la ciudad, se muestran satisfechos por la buena acogida y la curiosidad de la gente por probar el café de especialidad y conocer detalles sobre él. La atención al público será de lunes a viernes de 07:40 a 13:30 y de 17:00 a 19:30 y los sábados de 09:00 a 13:30 horas. Asimismo, quienes ya conocen este joven negocio se han interesado también por el llamativo logotipo, que es una representación del personaje novelesco de Doña Bárbara que ha salido del lápiz de Andrade con mucha imaginación y tirando de vena creativa.

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