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De Argentina a Santiago de Compostela, dos peregrinos y su mensaje de inclusión en tándem

Santi y Juan Zemboraín hicieron el Camino de Santiago en tándem para fomentar la inclusión de personas con discapacidades
Juan y Santi Zemboraín a su llegada en Santiago de Compostela
Quincemil
Juan y Santi Zemboraín a su llegada en Santiago de Compostela

Dos peregrinos muy especiales llegaron ayer a Santiago de Compostela desde Roncesvalles, después de haber llegado al viejo continente desde Argentina. Son Juan y Santi, de Empujando Límites, una iniciativa para promover la inclusión de gente con discapacidades en el mundo del ciclismo.

Santi, el hijo de Juan Zemboraín, tenía tres años cuando le diagnosticaron autismo, y apenas unos meses cuando le dijeron que tenía una hipotonía muscular. "Lo primero que pensé fue: 'hay que entrenar''', dice el argentino. Así que le compró un triciclo y comenzó a andar con él. "Desde entonces no ha parado de pedalear".

Primero por su ciudad natal de San Isidro, en el distrito de Buenos Aires. "A los siete años le prometí que si íbamos a andar en bicicleta íbamos a cruzar la cordillera de los Andes". La meta eran esos imponentes montes, pero Santi, aunque pedaleaba, no conseguía frenar. Al verlo que de esta forma no sería posible, pero sin querer faltar a su promesa al padre se le ocurrió la solución: un tándem.

"Pudimos comprar un tándem, de hace 50 años, muy pesado, pero conseguimos andar y poner a entrenamos. Recorrimos un montón de Argentina, y por supuesto los Andes", recuerda Zemboraín. Día tras día, la vida de este padre e hijo se desarrolló principalmente en la carretera, a cuatro ruedas, con el viento y las montañas como compañeras.

No es fácil para una persona con autismo llevar a cabo una hazaña así. Los estímulos, las personas nuevas, el constante cambio habitacional y de comidas... Es una experiencia que puede abrumar y agotar a los viajeros más experimentados, pero no a este par. "La rutina al final es la misma siempre, la bicicleta, yo eso no se lo cambio", indica el peregrino.

En 2019, tras terminar su travesía por los Andes, el argentino se puso de nuevo las pilas para buscar un nuevo reto. Los medio Ironman, las competiciones ciclistas, no les llegaban y entonces se les ocurrió: ¿por qué no llevar a Santiago a Santiago? Y de ahí surgió la idea de hacer el Camino. "Nos invitaron a participar de la beca Where is the Limit?, del empresario Antonio Gasó, y con eso pudimos pagar los pasajes y venir".

De Roncesvalles a Santiago de Compostela

Cuando los argentinos llegaron a España, se propusieron hacer el camino en su integridad en tándem. Salieron desde Roncesvalles en Navarra, el 18 de septiembre, y recorrieron los 750 kilómetros hasta la capital gallega en apenas 13 días, con mucho esfuerzo y muchas ganas de transmitir al mundo su mensaje de inclusión. "Fue increíble, muy duro, pero nosotros teníamos mucho de nosotros que dejar acá".

Zemboraín, que no había estado en Europa desde hace años, disfrutó mucho el Camino. "A mí me gustó más la primera parte del camino, porque es donde más se puede rodar" el argentino señala que una vez se llega a Galicia, el trayecto se hace más complejo, con muchas subidas y bajadas, subidas eternas, bajadas cortas.

¿Los paisajes que más les gustaron? Los campos dorados de Castilla. ¿Y la parte que menos? Todo lo que no tenga que ver con estar subido a la bicicleta. "La vida diaria es lo más duro, buscar el baño, donde dormir, cambiar todos los días".

Los peregrinos de Empujando Límites en el Camino de Santiago

Llegaron a Compostela como llegan la mayoría de caminantes: cansados, ligeramente deshidratados, y con una sensación de euforia. Hicieron el Camino, pero los retos no paran ahí. "Cuando cruzamos los Andes lo sabíamos, y ahora también: el camino continúa siempre. Cualquiera de estas proezas vale la pena, pero al día siguiente hay que seguir con la vida, volver a subir a la bicicleta, y hacer de esto una parte de nuestra vida".

Empujando Límites

Motivados por sus logros y queriendo demostrar a otros todo lo que es posible, Juan decidió llevar su ánimo de equipo más allá. Crearon una asociación sin ánimo de lucro con el mismo nombre con un objetivo en mente: fomentar el uso del tándem como herramienta de inclusión para las personas discapacitadas.

Los Zemboraín fueron llevando su mensaje a cualquier que les quisiera escuchar, y continúan trabajando en eso. "Queremos llevar un tándem a cada pueblo de Argentina y seguir luchando con la comunidad de superación inclusiva más grande del mundo".

El esfuerzo y la superación a través del ejercicio ha sido siempre una guía para la educación de Santi. Salir de casa, y que todos te vean es clave, según el argentino, para que el resto del mundo normalice la presencia de personas con discapacidad en sus vidas. "Cuanto más los veas, cuanto más los conozcan, cuanto más les sonrían, más cariño y más incluidos están", señala el ciclista. 

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