El Español
Vivir
|
Música

Blas, de París de Noia: "La gente tenía muchas ganas de salir, de disfrutar, de volver a vivir"

La orquesta tuvo este 2022 un verano para el recuerdo tras dos años de pandemia y ya trabaja, tras varios cambios en sus componentes, en un nuevo espectáculo que sorprenda a las miles de personas que cada año acuden a las verbenas gallegas: "Estoy muy ilusionado y esperanzado con este nuevo proyecto", asegura su director
José Antonio Blas Piñón durante la presentación de uno de los nuevos componentes de París de Noia.
París de Noia
José Antonio Blas Piñón durante la presentación de uno de los nuevos componentes de París de Noia.

Miles de personas disfrutan cada año del espectáculo de la París de Noia, una orquesta que tras 65 años se mantiene como una de las más queridas de Galicia. Tras los cambios experimentados al finalizar la temporada veraniega de 2022, los componentes de esta agrupación ya trabajan en un nuevo espectáculo con el que esperan sorprender a la gente.

José Antonio Blas Piñón es el director de la París de Noia, a la que lleva vinculado 42 años. Una larga trayectoria musical durante la que ha visto evolucionar al sector hacia su profesionalización y en la que ha estado sobre el escenario en innumerables ocasiones.

¿Cómo ha sido la vuelta a las verbenas tras estos dos años tan complicados debido a la pandemia?

Fueron dos años de locura, significó estar encerrados, desaparecimos totalmente. El año pasado intentamos hacer un espectáculo formato Covid para público sentado, pero apareció la sexta ola y nos deshizo. Este año venía con incertidumbre. Prácticamente hasta el mes de julio iba todo muy lento, no se trabajó mucho en marzo, abril o mayo, y junio tampoco fue un mes muy bueno, pero a partir de julio se nos abrieron las puertas. Trabajamos muchísimo hasta septiembre.

La afluencia del público a las verbenas fue impresionante. La gente tenía muchas ganas de salir, de disfrutar, de volver a vivir. Fue un verano que vamos a recordar después de muchísimo tiempo porque fue el resurgir para nosotros y para nuestros compañeros de otras formaciones.

Había ganas de salir, de bailar, de cantar... tanto en vuestro caso como artistas como en el del público.

Sí, de volver a vivir. Recuperar nuestra vida. A partir de julio fue genial en Galicia, y también estuvimos trabajando en Asturias, Castilla y León, Castilla y La Mancha... Fue impresionante, un verano para recordar.

Y después de un verano tan bueno, ¿cuáles son las expectativas de cara al año que viene?

Son muy buenas. Hay mucha demanda, se está contratando muy bien. Este año hicimos un espectáculo que gustó muchísimo y eso es básico. Si haces una campaña en la que la gente queda contenta con lo que estás ofreciendo, con tu forma de trabajar, de entregarte y de vivir la verbena, el año que viene van a llamarte. Es lo que nos está pasando. Ahora mismo estamos de vacaciones. Paramos el día 15 de octubre y desde el 16 de noviembre vamos a empezar a preparar el nuevo espectáculo.

Somos una orquesta con muchísimo trabajo, muchísima responsabilidad y llega un momento en el que buscas un poquito de relax, prefieres algo más tranquilo

¿Tenéis ya algo en mente para este nuevo espectáculo?

Hace tiempo que tengo la idea de lo que pretendo. El espectáculo de este año me gustó, es una idea que quiero mantener. No soy muy conformista y pretendo de alguna manera mejorarlo, que lo consiga o no va a depender de muchas cosas. La idea va a ser esa, cambiando el repertorio y algunas cosillas más, pero todavía tengo que construirla con todos mis compañeros cuando se reincorporen tras las vacaciones. Todo el mundo aportará su gratino te arena, y a partir de ahí empezaremos a construir un espectáculo que esperamos estrenar en el mes de abril, aproximadamente.

Vais a construir este nuevo espectáculo con muchas caras nuevas, aunque conocidas como la de Fernando Hernández. Es gente que lleva tiempo trabajando en las verbenas gallegas.

Es ley de vida. Es algo que no me agrada pero tiene que ser: en orquestas como la nuestra, cada X años tienes que pasar por esto. Somos una orquesta con muchísimo trabajo, muchísima responsabilidad y llega un momento en el que buscas un poquito de relax, prefieres algo más tranquilo. Hubo gente como Lucía que tuvo que dejarlo por su maternidad, y otros porque simplemente tenían otras inquietudes. Es muy respetable.

Tengo caras conocidas como Fernando o Tania, y también a Andrea, que viene de ser una de las triunfadoras del programa Top Star de Telecinco, y a Geannis, que es un chico al que vi hace años trabajando en alguna verbena cuando estaba en un grupo asturiano y me había impactado su forma de cantar y de estar. Cuando tienes esa necesidad de buscar a alguien, empiezas a hacer memoria y piensas en las personas que pueden encajar.

Lo triste es que pierdes a gente con la que llevas años trabajando y le tienes cariño. ¿Qué tiene de bueno esto? Pues que la nueva gente viene con frescura, con ganas, con ilusión, con fuerza. Estoy muy ilusionado y esperanzado con este nuevo proyecto.

Nos vamos adaptando, no nos estancamos. Me gusta que mi gente sea cercana con las personas que nos siguen. Además, el espectáculo que ofrecemos es muy visual

La París de Noia es una de las orquestas más queridas. ¿Existe presión encima y debajo del escenario por hacerlo todo perfecto?

Contratar a París de Noia, porque estamos hablando de nosotros aunque no somos el único caso, no es tarea fácil. Para llegar a París de Noia hay que hacer un esfuerzo y es normal que se nos exija que cuando haces un espectáculo, esté a la altura. No podemos fallar. Tenemos que tener enganchada a la gente durante esas tres horas de actuación y eso es algo vital. Con esa exigencia, con el paso de los años, hay quien dice: hasta aquí llegamos y mejor buscar otra cosa. Lo entiendo perfectamente.

Pasa en las orquestas igual que en otros tipos de trabajo.

Exactamente.

¿Cuál dirías que es el secreto para seguir siendo año tras año una de las orquestas más queridas?

Me lo preguntan muchas veces y no sabría decirlo. La orquesta París de Noia tiene 65 años de historia y yo llevo en ella 42 años. Siempre fuimos una orquesta que cambia con el tiempo, nos vamos adaptando, no nos estancamos. Me gusta rodearme de gente joven que está trayendo esa frescura de la actualidad. Pretendemos caminar con el tiempo y, a la hora de organizar los espectáculos, hacerlo de forma que tengan fuerza. Interactuamos muchísimo con el público, me gusta que mi gente sea cercana con las personas que nos siguen. Además, el espectáculo que ofrecemos es muy visual, con grandes montajes y arreglos musicales, cuidamos el detalle.

Una cosa buena que pasó con nuestro sector es que se profesionalizó totalmente: si quieres una orquesta puntera, tienes que dedicarte enteramente a esto y rodearte de profesionales que vivan de ello

Llevas más de 40 años vinculado a la París de Noia y al sector. ¿Cómo ha evolucionado a lo largo de estos años?

Cuando comencé en la orquesta éramos 11 componentes y montábamos y hacíamos todos nosotros. Había el típico palco de cemento que ya estaba allí, o palcos que se montaban con tablas, y de eso se pasó a las grandes infraestructuras que llevamos ahora. Una cosa buena que pasó con nuestro sector es que se profesionalizó totalmente: si quieres una orquesta puntera, tienes que dedicarte enteramente a esto y rodearte de profesionales que vivan de ello. Antes muchos músicos trabajaban durante la semana en otra cosa y se juntaban el fin de semana para ir a tocar. Esto cambió y mejoró muchísimo. Orquestas como la nuestra están ofreciendo auténticos espectáculos en directo.

Personalmente, dejaste los escenarios en 2016 tras sufrir una caída. ¿Echas de menos salir a cantar o no te planteas regresar?

Tuve el accidente hace seis años y llevaba muchísimos sobre el escenario, de repente tener que dejarlo no fue fácil. Ahora lo llevo genial, puedo dedicarle más tiempo a otras labores tan importantes o más. Me paso horas estudiando un espectáculo que le pueda llegar al público. Todo el tiempo que necesitaba para aprenderme los temas lo ocupo en preparar el repertorio y el espectáculo, en crear las performances. Sigo trabajando en lo que más me gusta pero de otra manera. Superé el gusanillo, que más bien era una anaconda, de subir al escenario.

El nuevo espectáculo lo presentáis en abril, pero ¿tenéis alguna actuación prevista en lo que queda de año?

Tenemos ahora varios cambios en la orquesta, que tienen que prepararse, ensayar, adaptarse a nuestra forma de trabajar... Empezamos los ensayos el día 16 y el 26 tenemos ya la primera gala en la Sala de Fiestas Chanteclair. El día 2 empezamos a tener actuaciones con escenario. Es una vorágine bastante completa y de hecho la gente nueva ya está estudiando los temas. Cuando hay cambios siempre se genera incertidumbre, pero vamos a preparar el espectáculo y quiero que la gente diga: esto sigue siendo París de Noia. A mis amigos y gente cercana que me preguntan les digo que con la cantidad de músicos y cantantes que han pasado por París de Noia en los años que yo llevo... Gracias a todos ellos la París de Noia sigue estando ahí. Y seguirá.

Vivir