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A Tulla-Comobocata, en Santiago, nombrado mejor local "fast good" de España

En tal solo tres meses de actividad este local, que apuesta por bocadillos diferentes con pan y producto gallegos y de calidad, se ha llevado un Solete de la Guía Repsol y ha sido reconocido como el mejor de "comida rápida y honesta" de España
El equipo de A Tulla-Comobocata.
Quincemil
El equipo de A Tulla-Comobocata.
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Desde que abrió hace tan solo tres meses A Tulla-Comobocata, en Santiago, no ha parado de obtener reconocimientos: si hace menos de un mes recibía un Solete de la Guía Repsol, ahora los usuarios de su portal web lo han encumbrado como el mejor local «fast good» de España.

Esta distinción, que la guía ha traducido como «local de comida rápida y honesta», destaca que su apuesta por un formato tradicionalmente asociado a la comida rápida como el bocadillo no sacrifica ni un ápice de calidad tanto en su pan como en el producto de su interior.

Un bocadillo de A Tulla-Comobocata (Romina Figueira/Guía Repsol).

«A verdade é que non o imaxinábamos para nada: hai unhas semanas recibíramos os dous Soletes -el restaurante hermano Comovino también se llevó uno- e hai uns días xa nos chamaron para dicir que eramos finalistas na enquisa de Internet», explica a Quincemil Manuel Nouche, propietario de A Tulla-Comobocata y Comovino junto a Miguel Otero.

Y fueron más que finalistas: fueron el local más votado de España gracias a su combinación de pan artesanal de Pan da Moa junto a carnes y vegetales del Mercado de Abastos, todo ello en un local histórico situado en una plaza flanqueada por dos de los callejones más estrechos de Santiago.

El premio

A Tulla-Comobocata recibió el Solete de la Guía Repsol el pasado mes de noviembre por la valoración de un profesional, pero en esta ocasión han sido los propios usuarios los que han reconocido su propuesta.

«Para nós é todo un honor que conten con nós desa maneira e que teñan tan boa valoración do que facemos: estamos moi sorprendidos, pero agora temos que seguir traballando aínda máis duro», relata Nouche.

El bocadillo de tortilla con gambas al ajillo de A Tulla-Comobocata.

El responsable del local, quien hace tres años puso en marcha Comovino en la cercana Rúa do Vilar, destaca también «o cúmulo de circunstancias» que permitieron que A Tulla-Comobocata recibiese ese reconocimiento: dos meses antes de recibir el Solete no era más que un sueño a punto de materializarse.

«Agora temos que aproveitalo e disfrutalo: estamos empezando e collendo rodaxe e isto axuda a darse a coñecer, pero nós quedámonos coa ilusión de todo o equipo e coas mensaxes de ánimo que recibimos», celebra Nouche.

La propuesta

La idea de abrir un local centrado en ofrecer bocadillos diferentes y con producto de calidad llevaba en la cabeza de Nouche desde que empezó su andadura con Comovino: quería trasladar su propuesta gastronómica a otro formato.

«De xove estiven moitos anos fóra e, como son galego, botaba de menos eses bocatas, co pan de aquí», relata. Cuando finalmente se decidieron a abrir ese negocio de bocadillos, acudieron a su proveedor habitual de pan: Pan da Moa.

https://www.instagram.com/p/CVhi0o6s1w1/

Nouche tenía claro que quería «transmitir os sabores locales, da terra», por lo que apostó por «nutrirse da experiencia e o coñecemento de Manolo, de Pan da Moa» para elegir cuáles serían los panes de Comobocata, inspirados en elaboraciones y técnicas tradicionales como la rosca, la masa de tarta larpeira o la bola de Santiago.

«Despois inspirámonos en bocatas tradicionais a nivel local e nacional, como o pepito, o de xamón asado, o de tortilla ou o bikini, pero sempre con outro enfoque, coa nosa visión», prosigue.

Así, el sándwich bikini se convierte en un bocadillo con pan de mantequilla, cambiando el jamón y el queso por lacón y queso de Arzúa, añadiéndole además trufa, «apostando polo produto de tempada».

La versión del Dalky de A Tulla-Comobocata.

La carta está plagada de sorpresas, como el bocadillo de codillo asado con salsa de ajote, crema de aguacate, tomate y cebolla o el de tortilla de gambas al ajilo, que va acompañado por salsa de espirulina y algas.

Los postres se sirven en vaso -hay desde tarta de la abuela a una versión del Dalky- y en la bebida la oferta va desde una cuidada selección de vinos hasta champán, pasando por la cerveza «La Malquerida», una cerveza roja fresca diseñada por Ferrán y Albert Adrià y elaborada con Flor de Jamaica, naranja, mala de cebada, lúpulo, trigo y maíz.

La Malquerida, la cerveza diseñada por Alber y Ferrán Adrià.

El entorno también es parte de la experiencia: el diseño de la arquitecta Anabel Serrano busca evocarle al cliente «esa sensación de estar comendo un bocadillo na cociña de casa», todo ello en un local histórico cuyo nombre, A Tulla, se conservó para darle tan solo un nuevo apellido, Comobocata.

A Tulla-Comobocata reabrió este viernes tras un pequeño descanso del personal, pensado para poder trabajar durante el puente y las navidades. El horario es de miércoles a domingo de 12:00 a 23:30 horas, con la cocina abierta en todo momento.

Sus bocadillos, que al principio solo estaban disponibles para llevar o para comer en el propio local, ahora también se pueden encargar a domicilio a través de la aplicación compostelana de reparto Obvious Eat.

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