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Un libro y una exposición para viajar por la historia de Santiago a través del Café Derby

El Café Derby cerró sus puertas hace año y medio, pero su legado permanecerá en el recuerdo gracias a "Memorias do Café Derby (1929-2020)", nombre compartido por el libro de Fernando Franjo y la exposición comisariada por él y Ana Castro que recorre sus 91 años de historia
Fernando Franjo, autor del libro “Memorias do Café Derby (1929-2020)” y cocomisario de la exposición homónima
Quincemil
Fernando Franjo, autor del libro “Memorias do Café Derby (1929-2020)” y cocomisario de la exposición homónima

Hace ya año y medio que cerró sus puertas el Café Derby, un local histórico que sigue la estela de otros clásicos de Santiago de Compostela como el Café Suizo, el Gran Café Español o el Bar Azul. Sin embargo, en esta ocasión su memoria no se perderá en el tiempo.

Y es que en este caso la historia del café y de toda una época queda documentada de la mano del trabajo del periodista e historiador Fernando Franjo -autor del libro «Memorias do Café Derby (1929-2020)»- y de la historiadora del arte Ana Castro, comisaria junto a Franjo de la exposición homónima que se puede visitar en la Casa do Cabido hasta el 13 de febrero.

El Café Derby antes de su cierre definitivo en junio de 2020 (Xiana Méndez).

«Esperamos que su recuerdo perdure y para eso trabajamos: Compostela estaba en deuda con el Café Derby y esta obra busca rendirle su merecido homenaje, deseando que el Derby del siglo XXI no sea solo memoria, sino también futuro», explica a Quincemil Franjo.

Así, tanto el libro como la exposición siguen el recorrido del Café Derby, que discurrió en paralelo al de la sociedad compostelana del convulso siglo XX: abrió en 1929 con la esperanza del crecimiento, superó la Guerra Civil, se consolidó como un emblema turístico y fue escenario de debates y tertulias durante la Transición y hasta nuestros días.

La historia

El Café Derby abre sus puertas en 1929 de la mano de Avelino San Luís, un empresario con experiencia previa en el sector que tenía muy claro lo que quería: un local orientado a la clase acomodada situado en pleno corazón de la ciudad, a caballo entre el Casco Histórico y un incipiente Ensanche.

«Quería tener lo mejor de lo mejor: tenía manteles en las mesas, un servicio distinguido, vajilla de lujo, café de importación, un zócalo de madera de caoba de Cuba o un mostrador de una única pieza de mármol de Carrara», relata Franjo.

San Luis quería que el Derby fuese «un café moderno y diferente» que se convirtiese en «el típico café de central de una ciudad», al estilo del propio Derby de Vigo o del Majestic de Porto. Sin embargo, cinco años después dejaría el negocio.

«Le quería traspasar el local a alguien que mantuviese su esencia y finalmente se lo dejó por 70.000 a sus dos camareros, Ramón Barca y Manuel Domínguez, quien llevaba la voz cantante y terminó por convertirse en el único propietario», prosigue.

Con la llegada de la Guerra Civil, el local cambió su nombre oficialmente a Café Imperial, ocultando su denominación anglosajona. También fue necesario cubrir sus características vidrieras -donde figuraba el nombre original- para protegerlas.

En los años 50 recuperaría su denominación original y se consolidaría como uno de los centros de la vida social de la ciudad, convirtiéndose en un emblema turístico y acogiendo encuentros de todo tipo, desde reuniones para jugar a juegos de mesa hasta debates y tertulias durante la Transición.

Valle-Inclán junto al Café Derby (@memoriasdoderby).

Por el local también pasarían intelectuales de la talla de Valle-Inclán, Rafael Dieste, Carlos Casares, Luís Seoane, Carlos Maside, Ricardo Carvalho Calero, Gonzalo Torrente Ballester, Manuel Colmeiro, Domingo García Sabell, Manuel María o Castelao, entre otros.

La hija de Manuel Domínguez, Victoria Domínguez, heredó el Café Derby y lo mantuvo abierto hasta junio de 2020, cuando tomó la decisión de jubilarse y echar el cierre, poniendo fin a casi un siglo de historia.

El libro

La idea de recopilar la historia del Café Derby llevaba un tiempo instalada en la mente de Fernando Franjo, quien en 2014 había publicado un libro sobre la materia «Cincuenta cafés de España y Portugal» y lleva años dedicándose a la visualización de este tipo de locales.

«Estos locales, los cafés como punto de encuentro social e histórico, son muy importantes para las ciudades: aquí es el Derby, pero en cada ciudad hay un café relacionado con su marcha y su historia suele estar por escribir», explica.

El libro «Memorias do Café Derby (1929-2020)», de Fernando Franjo (Cedida).

El cierre del Café Derby hizo que Franjo empezase a proyectar el libro, que tenía muy claro que, más allá de la investigación histórica, debía dar entrada «a todas aquellas personas a las que les ha importado el café y tienen algo que decir sobre él».

En aquel momento se pone en contacto con la historiadora del arte Ana Castro, la tasadora contratada por Victoria Domínguez para poner valor a los objetos del interior del Derby, y juntos bucean en la historia del local e intentar buscar documentos de todo tipo sobre su recorrido.

Todo ello cristalizó en el libro «Memorias do Café Derby (1929-2020)», publicado por Alvarellos Editora en diciembre de 2021, con cerca de 200 páginas en las que se profundiza en la relevancia histórica, artística y social del café, acompañando el relato con más de 130 imágenes inéditas.

La exposición

En paralelo al libro también fue tomando forma la exposición del mismo nombre, comisariada por Franjo y Castro, quienes se afanaron por buscar piezas y muebles del local y hablaron con la familia para su cesión temporal.

Con la idea ya definida se dirigieron al Consorcio de Santiago, que se mostró «muy receptivo» desde el primer momento y, ya de la mano del responsable de exposiciones, Juan Conde, le dieron forma hasta su apertura a finales de octubre.

Ana Castro y Fernando Franjo, responsables de la exposición (Ignacio Morán).

Así, en la Casa do Cabido es posible viajar por la historia del Café Derby, contemplando de cerca objetos y fotografías que dan cuenta de sus nueve décadas de vida e incluso una recreación de su interior y una vidriera con vistas a la Praza das Praterías.

El Concello de Santiago también organiza desde diciembre visitas comentadas por los comisarios, Franjo y Castro, los viernes a las 18:00 y los domingos a las 12:00 horas, con una duración aproximada de 50 minutos y para un máximo de diez personas.

El Café Derby recreado en la exposición en la Casa do Cabido (Consorcio de Santiago).

Las reservas se pueden realizar de forma gratuita a través del correo electrónico visitasguiadas@consorciodesantiago.org y se seguirán realizando todas las semanas hasta el próximo domingo 13 de febrero, día en el que está previsto que la exposición cierre sus puertas.

La exposición se puede visitar de martes a sábado de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas, mientras que los domingos tan solo está abierta por las mañanas y los lunes cierra al público.

El futuro

El Café Derby cerró en junio de 2020 y, tan solo un año más tarde, el mismo mes de 2021, encontró un nuevo inquilinoel consejero de Hijos de Rivera Juan Rivera, quien pretende convertir el histórico café en un local Morriña. A diferencia de otros establecimientos emblemáticos de Santiago, en este caso su historia quedará muy bien documentada.

«Se podía haber hecho antes, pero llegamos a tiempo para dejar negro sobre blanco la memoria del café: estaba abierto hasta hace nada y tenemos como fuente documental a muchas personas que convivieron con él», destaca Franjo.

El Café Derby, ya sin su mobiliario (Ignacio Morán).

De hecho, desde la inauguración de la exposición y la publicación del libro no han parado de salir a la luz nuevas historias, documentos y fotografías relacionadas con el Café Derby, algunas de las cuales se recogen en la cuenta en Instagram de Memorias do Café Derby (1929-2020), @memoriasdoderby.

«Ojalá no le pase como al Azul o al Español, locales que perdieron esa oportunidad; no queremos que parezca que el Derby es el único, en absoluto, pero a nuestro juicio sí fue especial, desarrollando su actividad durante casi un siglo en paralelo a la historia de la ciudad», añade.

Una de las vidrieras del Café Derby (Ignacio Morán).

Aunque el Derby dará paso a un nuevo negocio, Patrimonio obliga a mantener elementos como barra de mármol de Carrara, sus características vidrieras o sus tabiques. Mientras tanto, de proteger su memoria se han encargado Fernando Franjo y Ana Castro.

«Tanto Ana como yo queríamos mantener ese recuerdo y revitalizar su memoria; que ese patrimonio vaya a permanecer y se vaya a preservar un poco gracias a nosotros es una auténtica satisfacción», concluye.

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