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La Casa Cabanela de A Coruña, el mítico edificio de "La Base"

La Casa Cabanela, obra de Julio Galán, cierra una parcela de manera solvente a través de un lenguaje modernista que el arquitecto desarrolla y enriquece de manera personal en A Coruña
La Casa Cabanela (Jglamela vía Wikimedia Commons)
La Casa Cabanela (Jglamela vía Wikimedia Commons)
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En una escena de la película “Misterioso asesinato en Manhattan” Woody Allen y Diane Keaton salen apresuradamente del Lincoln Center. La plaza se encuentra vacía y el escenario está compuesto por la elegante estructura obra del arquitecto Philip Johnson, iluminada en la noche. Allen se dirige a Keaton con la icónica frase: “Ya sabes que cada vez que escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia”. Y es que hasta 1993, año de estreno de esta película Wagner, en el mundo del cine, se asociaba a la célebre escena del ataque sobre Charlie’s Point en la película “Apocalypse Now” de Francis Ford Coppola.

La música sugestiona obviamente al espectador sirviendo de herramienta atmosférica para la imagen en movimiento, pero de alguna forma crea instintivamente un efecto pavloviano. Este condicionamiento clásico es indisoluble de determinadas escenas en las que se crea un tándem que trasciende la película como “After Hours” (Martin Scorsese, 1985) y la Sinfonía no. 45, D major, K.95 de Mozart, “La Gran Belleza” (Paolo Sorrentino, 2014) y The Beatitudes de Kronos Quartet o “2001: Odisea en el espacio” (Stanley Kubrik, 1968) y El Danubio Azul de Strauss.

Esecena inicial y final de la película “After Hours” (1985) de Martin Scorsese, en las que suena la sinfonía nº45 D major de Mozart

Los lugares albergan dentro de su identidad una música interna, al margen de la memoria. No se trata de una melodía habitual en ese lugar si no de la sinfonía compositiva que sugiere la atmósfera del espacio. Quizás sólo basta con pasear y concentrarse en la percepción sensorial del lugar, un ejercicio similar al de contemplar una obra de arte contemporánea de autores como Kandinsky, Picasso o Rothko. Obras que adquieren sonido y movimiento sólo a través de la conexión que establecen con la sensibilidad e interpretación de aquel que las observa con atención.

El espacio arquitectónico es tan complejo y ruidoso debido a la superposición de capas que acopla y soporta orgánicamente, que solicita ese pequeño ejercicio para comprenderlo de una forma más intelectual, que termina siendo en realidad más visceral….pronto aparecerán los perros de Pavlov. 

Ritmo y composición en la arquitectura modernista de Julio Galán

Tándem “2001: Odisea en el espacio” (Stanley Kubrik, 1968) y El Danubio Azul de Strauss.
(Fuente: Screen Themes)

Strauss quizás sugiere debido al ritmo del vals, ese baile que culmina en un encaje perfecto. Naves espaciales en el caso de la película de Kubrik, y un gesto final estático de carácter apoteósico al final del vals. Y es que hay escenas en las que dar un final que encaje es algo complicado de conseguir, y más en arquitectura donde el planteamiento del diseño del edificio está sometido al organismo urbano.

Los huecos de la ciudad se van llenando poco a poco, dejando atrás algunas heridas que aún no se han cerrado. Pero otros, se han completado de manera tan correcta que resulta imperceptible. La forma de intervenir en este tipo de vacíos no responde a un criterio genérico, sino a una forma de entender el lugar que no entiende de épocas. El Museo de Arte Sacro de Manuel Gallego es un ejemplo contemporáneo de la estrategia de intervención en los huecos urbanos a través de la comprensión del lugar y del impacto de la nueva obra en el organismo de la ciudad.

La Casa Cabanela. Julio Galán fue uno de los primeros arquitectos en proyectar edificios modernistas en la ciudad, un estilo que define la identidad coruñesa del segundo plano.
Foto: Nuria Prieto

La Casa Cabanela es una obra arquitectónica singular que cierra una manzana. Julio Galán y González Carvajal (en algunos lugares figura como Julio Galán Carbajal, 1875-1939) ejerció como arquitecto municipal en A Coruña desde 1901 hasta 1911, fecha en que volvió a Asturias (su lugar de origen) para ocupar la plaza de arquitecto municipal de Oviedo.

La mirada sobre la obra de Julio Galán es, al igual que la que se tendería sobre la de Fernández-Albalat, aquella que analiza la penetración de la vanguardia del momento. Si Fernández-Albalat introdujo la modernidad californiana y española en A Coruña a partir de la Fábrica de Coca-Cola. Julio Galán, fue uno de los primeros arquitectos en proyectar y construir edificios modernistas en la ciudad, un estilo que, al igual que la modernidad de Albalat definen la identidad coruñesa del segundo plano, la que se esconde detrás de las icónicas galerías.

Organización espacial y pequeñas diferencias

La Casa Cabanela (1910) se encuentra en la Plaza del Arco, antigua Plaza de San Andrés, en una parcela con poco fondo, pero cuya fachada ocupa uno de los laterales de la plaza. El volumen del edificio se componía originalmente de tres plantas y bajo comercial, al que se añadió una planta más, el bajo cubierta, durante la ejecución de las obras.

Detalle de la fachada que ocupa uno de los laterales de la plaza. Al edificio original se le añadió una planta más, el bajo cubierta.
(Foto: Nuria Prieto)

Las condiciones de la parcela, muy estrictas determinaron una organización espacial casi única en la distribución interior. El fondo de la parcela, escaso, ocasionó que el núcleo de comunicaciones se dispusiera hacia un lado para liberar la planta y de esa forma no interrumpir las circulaciones verticales con las horizontales. El pasillo se trasladó entonces hacia la medianera, de manera que todas las estancias pudieran disponerse al exterior garantizando la iluminación y la ventilación.

Destaca especialmente un rasgo que hoy en día no sería tan llamativo, y es que también los aseos se disponen al exterior. La concepción del aseo como sala dignificada e higiénica, suponía una ruptura con la tradición francesa, en la que el inodoro ocupaba el lugar más oculto de la construcción, incluso a veces, el más deplorable. Este aspecto responde a criterios etnográficos, sociales y culturales muy curiosos, algo que, aunque ha ido evolucionando con el paso de los siglos y que se inscribe en la constelación de “pequeñas diferencias” que John Travolta (Vincent) explicaba a Samuel L Jackson (Jules), en la película Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994) camino de un “trabajo”. Pequeñas diferencias, arquitectónicas en este caso, que serían objeto de un relato más largo.

La fachada del edificio se mantiene casi intacta y se observa como todas las estancias se fueron dispuestas al exterior.
(Foto: Nuria Prieto)

Aunque el edificio mantiene su magnífica fachada casi intacta, el interior ha sido intervenido, modificando su estructura formal. La escalera, afortunadamente, se ha mantenido en el mismo lugar, si bien se ha derribado el acceso a las viviendas constituyéndose el edificio al completo como si se tratase de una vivienda unifamiliar, ya que no hay separación entre plantas más allá de los forjados. 

La ornamentación de la casa muestra, en su fachada principal, una cierta rigidez, utilizando formas sencillas combinadas.
(Foto: Nuria Prieto)

El lenguaje de la fachada es el aspecto más destacable de esta obra. Julio Galán introduce el modernismo en Coruña, y al mismo tiempo desarrolla su propio lenguaje arquitectónico inscrito en este estilo particular. Un manierismo que puede verse evolucionar a través de las diferentes obras del arquitecto en la ciudad, desde la Casa Rey a la Casa Viturro. Para comprender el lenguaje de Julio Galán en esta obra es necesario recurrir a referencias austriacas y belgas, lugares en los que el modernismo se desarrollaba con una intensidad y extensión apabullantes. Como indica el arquitecto Antonio Amado, el modernismo de Julio Galán se relaciona de manera referencial al modernismo centroeuropeo. 

Foto: Nuria Prieto

La ornamentación de la casa muestra, en su fachada principal, una cierta rigidez en comparación con otros elementos modernistas, algo propio del modernismo centroeuropeo con respecto al francés o italiano. La composición de la fachada principal es más geométrica, utilizando formas sencillas combinadas, mientras que la fachada lateral, donde se ubica la escalera incorpora motivos más libres y orgánicos propios de otras obras de Julio Galán. 

La vivienda situada en Wiesingerstraße 1 (Viena) guarda una composición directa con la Casa Cabanela, con una fachada sin quiebros sobre la que se superpone la ornamentación.

En Wiesingerstraße 1, vivienda que da comienzo a la avenida que define el “ring” (anillo urbano resultante del derribo de las murallas) de la ciudad de Viena, guarda una relación compositiva directa con la Casa Cabanela. Ambas presentan una fachada sin quiebros sobre la que se superpone la ornamentación, incluso balcones que alternan defensas de fundición con otras construidas in situ. Otra característica común, y que resulta extraña a la arquitectura coruñesa es la presencia de una cornisa proyectada que termina por conformar un alero. La arquitectura tradicional, al igual que la arquitectura vernácula coruñesa, carece de alero, pero el modernismo introduce este elemento hasta transformarlo en un rasgo distintivo de algunos edificios de la ciudad. 

Uno de los usos que siempre ha tenido la Casa Cabanela es el comercial, como se puede observar en esta foto de 1935.

El edificio ha albergado dos usos fundamentales: vivienda y comercio, siendo este último el que terminó por ocupar finalmente todas las plantas del mismo. En la actualidad el edificio presenta un estado óptimo, debido a las labores de rehabilitación que ha sido llevada acabo en las últimas décadas. 

La Casa Cabanela en su época de ultramarinos, con tráfico alrededor

Arquitecturas a ritmo de vals

“Si Brancusi es bueno, entonces esto también merece un pedestal. No contiene una sola línea recta, sólo lleva un verdadero círculo y luego infinitos planos, aletas increíblemente barrocas, todo integrado en un rígido conjunto de armoniosa geometría sólida. En realidad tanto Brancusi como Barris desarrollaron sus formas a partir de un concepto del diseño que podemos llamar Moderno Aerodinámico o Curvilíneo de los Treintas —claro que por caminos diferentes[…] utilizan esta idea de la curva abstracta, noción difícil de manejar, una, otra, y otra vez en una era en que los diseñadores convencionales —desde los arquitectos hasta los tipos que diagraman las revistas— son todos Mondrian.” Tom Wolfe

Foto: Nuria Prieto

La introducción de un estilo arquitectónico en el seno de la ciudad, es siempre una alteración que el organismo urbano ha de integrar, algo que necesita un tiempo. El paso del tiempo garantiza la digestión de la vanguardia, pero también permite el análisis desprovisto del prejuicio de la coetaneidad. Tom Wolfe eliminaba mediante el sarcasmo y el criticismo los complejos del juicio artístico, describiendo una nueva forma de ver el mundo del diseño y la arquitectura desde la arrolladora cultura americana. De esta visión, subjetiva y por tanto discutible, se puede extraer una lección sobre el análisis urbano desde el punto de vista estilístico, algo que permite ver el modernismo de manera desacomplejada, evitando el enfoque únicamente decorativo. El modernismo de Julio Galán es una de las maneras de desarrollar un lenguaje, con libertad, sin dogmas compositivos que resuelven el edificio funcionalmente derivando el peso del proyecto hacia la envolvente.

La libertad del modernismo se manifiesta en la Casa Cabanela envolviendo en realidad, una actuación compleja: la ocupación de una parcela mediante un edificio que encaja a la perfección...
(Texto y Foto: Nuria Prieto)

La década de los treinta y su componente aerodinámica que menciona Wolfe, tiene su precedente en el desarrollo de un lenguaje libre que recoge formas e ideas de otras disciplinas, apoyadas en un cuerpo teórico definido décadas antes por profesionales como William Morris, John Ruskin, movimientos como el Arts & Crafts, el expresionismo alemán o la Bélle Époque. La libertad del modernismo se manifiesta en la Casa Cabanela envolviendo en realidad, una actuación compleja: la ocupación de una parcela mediante un edificio que encaja a la perfección, como el “chin pun” final de un vals, y sin embargo detrás hay un ritmo y un cuerpo teórico que no es casual: un dos tres, un dos tres….

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