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Vecinos de Ferrol acuden al Defensor del Pueblo por el caso de los perros de Porta de Neira

De la contestación oficial se desprende que se ha solicitado más documentación al ayuntamiento de Ferrol para que concrete los procedimientos adoptados para procurar el bienestar de los animales
Concentración frente al ayuntamiento el pasado 5 de agosto.
Quincemil
Concentración frente al ayuntamiento el pasado 5 de agosto.
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El pasado agosto, un grupo de vecinos de Porta de Neira, en Ferrol, se decidía a dar el paso a la movilización pública, tras más de un año de padecer lo que consideran la tenencia irresponsable de dos canes, en una vivienda en serio estado de abandono y en la que su propietario no habita, sino que emplea como recinto para los perros. En una concentración pública en la Plaza de Armas pedían la intervención del gobierno municipal y del concejal de Benestar Animal, Germán Costoya, al que habían solicitado un encuentro que, hasta la fecha, no se ha producido.

El propietario de los dos perros, que permitió a Quincemil acceder al lugar en el que se encuentran los animales, manifestaba que nunca había negado el acceso a las instalaciones a los agentes de la Policía Local y veterinarios que había acudido para cerciorarse del estado de los animales.

Además, avanzaba el propietario que disponía de "un informe favorable de la veterinaria de Mougá" y se mostraba tranquilo en relación a las decisiones que pudiera adoptar la administración municipal. Precisamente, la falta de respuesta del gobierno local llevaba a una de las vecinas de Porta de Neira a presentar un escrito al Defensor del Pueblo que, según ha podido saber Quincemil, recibía respuesta en el día de ayer.

El Defensor de Pueblo

El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, indica en una misiva, a la que este diario ha tenido acceso, que el ayuntamiento, ante su requerimiento, ha presentado un informe del Concejal-Delegado del
Área de Seguridad y Tráfico, Consumo, Mercados, Sanidad y Bienestar Animal, Germán Costoya.

Del informe se desprende que, tal y como determinaba el propietario, los hechos están en conocimiento de la administración municipal desde 2020 y que "se han realizado varias intervenciones policiales en las que los agentes comprobaron, siempre con la colaboración del dueño, la situación de los animales, constando dos informes veterinarios".

Con respecto al estado de las instalaciones en las que se encuentran los perros, manifiestan que "la situación de limpieza del patio y la vivienda, en la que sólo habitan los perros, es mejorable desde una perspectiva puramente humana y apunta, además, a que los informes policiales afirman que había una "cierta hediondez en el ambiente".

Este extremo pudo ser confirmado por este diario que, avanzaba el pasado agosto, que en la visita efectuada a la vivienda se pudo constatar que "olor del inmueble es profundo y hay serrín por el suelo, algo a lo que el propietario resta importancia porque "huele a perro" y los excrementos los recoge "cuando puede".

Tampoco, la problemática más denunciada por los vecinos, la de los continuos ladridos y lamentos que proferían los canes ha sido determinante para este informe que señala que esto no implica "necesariamente que sea objeto de maltrato" ya que, añaden, las causas de los aullidos pueden "ser muchas" y no "constan indicios de golpes o heridas"

En definitiva, desde la administración municipal, consideran que los perros se encuentran debidamente alimentados y atendidos y los requerimientos que se le hacen al propietario son los de la regularización del cachorro que podría ser de raza potencialmente peligrosa, algo que el propio dueño reconocía, aunque no se determina dicha raza.

Consideraciones

El Defensor del Pueblo explica, al final de la misiva, que ha dirigido las siguientes "consideraciones" al ayuntamiento de Ferrol. Se entiende de este modo, que "el ayuntamiento ha iniciado actuaciones a fin de determinar si el lugar donde se encuentran los animales cumple las condiciones higiénico sanitarias necesarias, al haberse apreciado falta de limpieza y suciedad en las instalaciones".

Además, detalla que el hecho de que los animales no estuvieran inscritos en el registro municipal y que el cachorro no disponga de cartilla veterinaria, harían necesario que la administración local concrete "los procedimientos y/o medidas adoptadas para procurar el bienestar de esos perros y que su propietario o poseedor cumpla la normativa sobre protección animal".

De este modo, el Defensor del Pueblo ha solicitado nueva información al
Ayuntamiento de Ferrol
sobre el "estado de tramitación de los procedimientos iniciados, una vez constatados los hechos" y avanza que, una vez reciba dicha documentación, se dará cuenta a los vecinos del contenido y de las actuaciones pertinentes.

Este grupo de vecinos que lleva buscando una solución a este problema, desde hace más de un año, seguirá tratando de demostrar las condiciones en las que se encuentran los animales, "por los cauces formales", y, tras socorrer a los perros en varias ocasiones que se escaparon del recinto, aguardan novedades por parte del Defensor del Pueblo que les ha permitido conocer el posicionamiento del gobierno municipal, con el que no concuerdan.

Acciones futuras

Uno de los extremos que más han indignado a los vecinos, es la determinación del informe municipal en la que se considera que "una limpieza deficiente de un lugar en el que habiten perros no implica necesariamente un maltrato hacia ellos" porque consideran que ya que, "estos animales tienen una especial querencia por ciertos olores que los humanos consideramos repugnantes, cómo son los de las heces o las carroñas".

En relación a la alimentación, los vecinos consideran que tampoco es la adecuada y su dueño, a este respecto, reconocía a este diario que "no vengo todos los días, pero les dejo comida y bebida y ellos se administran". Una de las vecinas que promovió las protestas de agosto, transmite su malestar y enfado a este diario y avanza que presentará una nueva denuncia al Defensor del Pueblo, aportando toda la documentación gráfica de que dispone y en la que se puede apreciar el estado del inmueble y el espacio en el que habitan los animales.

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