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Una surfista gallega enseña los beneficios del yoga para pacientes con cáncer

Cristina Irisarri aunó en el proyecto Umi Surf Yoga sus dos pasiones y crea clases personalizadas de yoga terapéutico y oncológico para que sus alumnos puedan experimentar los beneficios de esta disciplina milenaria
Cristina Irisarri en sus dos facetas, surfista y practicante de yoga
Cedida
Cristina Irisarri en sus dos facetas, surfista y practicante de yoga
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Cristina Irisarri practica surf, afición que comparte con su padre, desde que es pequeña. El paso de los años la llevó a descubrir nuevos deportes y disciplinas y una dura experiencia personal la acercó todavía más a una que ya forma parte de su día a día de una forma especial: el yoga.

El primer contacto de Irisarri con esta disciplina milenaria fue, precisamente, durante un entrenamiento de surf. Una estancia en Londres la acercó de nuevo al yoga y, tras regresar a Ferrol, continuó con la práctica como un complemento al deporte acuático. El cáncer de mama que sufrió hace unos años le hizo ver el yoga de una forma diferente y comprobar los beneficios que tenía en ella tanto a nivel físico como mental. Se enganchó. "Recién operada, te das cuenta de que tu cuerpo no es el mismo y que tienes que adaptar lo que hacías antes a tu situación actual", explica la ferrolana.

Cristina Irisarri practica una de sus pasiones: el surf (Cedida).

Los beneficios que le reportó el yoga llevaron a Irisarri a querer acercar esta disciplina a más gente. "Es una práctica que ayuda cuando estás pasando por alguna enfermedad o por algún momento de tu vida complicado", asegura la joven. Irisarri hizo la formación de profesora y realiza cursos tanto dentro como fuera de Galicia, donde actualmente imparte clase y comparte sus conocimientos a través de Umi Surf Yoga. Este proyecto une las dos pasiones de Cristina, el yoga y el surf, y los resume en esa palabra que en japonés significa "océano" pero que va mucho más allá como concepto: calma, paz, luz, serenidad, libertad y armonía.

Adaptado a la persona y al momento

Esta innovadora combinación entre yoga y surf no centra todo el tiempo de la ferrolana: el yoga terapéutico para personas con problemas físicos, como un dolor de espalda, y el yoga oncológico para personas que están en cualquier fase de la enfermedad y su recuperación, son las otras dos actividades en las que trabaja.

"El yoga es una disciplina tan amplia que la puedes ir adaptando según tus necesidades en cada momento vital. Puedes hacer una práctica muy dinámica y movida o una más estática, más introspectiva, en la que trabajes otros tipos de tejidos o a nivel meditativo con técnicas de respiración", explica Irisarri. Esta disciplina es muy completa porque trabaja los dos lados del cuerpo y ayuda a corregir las descompensaciones creadas al caminar o al jugar al tenis, por ejemplo.

Existen, además, múltiples estilos de yoga. Cuando Irisarri hace surf, a veces lo que le apetece es un poco de Yin Yoga, y cuando va a ser su práctica deportiva del día, apuesta por Vinyasa Flow, más dinámico y con saltos y equilibrio. "Toda actividad física va a ser buena, el movimiento es vida, es salud. Aunque con el yoga estés trabajando a nivel físico, tiene siempre un componente mental o espiritual: cuando lo aprendes, aprendes a conocerte muy bien a ti mismo en todos los sentidos", explica la ferrolana sobre esta actividad también recomendada para gente con ansiedad o depresión.

La joven lamenta que en ocasiones se practique un yoga muy centrado en la parte física y recuerda que la meditación es fundamental en esta práctica. "El yoga, en su origen, era una serie de posturas físicas para preparar el cuerpo para la parte importante, que era la meditación. Con el paso de los años, en Occidente, le dejamos mucho menos espacio a la meditación, lo que no quiere decir que esté mal: cada uno adapta la práctica según las necesidades que tiene", asegura esta amante del deporte.

Lo que engancha realmente, según Irisarri, es precisamente la parte más espiritual. "Como todo en la vida, a medida que vas profundizando, te vas dando cuenta de lo poco que sabes", indica la joven. Ella, además de trabajar como profesora, estudia las diferentes técnicas de esta práctica milenaria y habla con otros profesionales para conocer las tendencias respecto al movimiento o a la alineación de esta pasión: "Cuando no tengo un libro de anatomía, tengo uno de un estilo de yoga".

Yoga oncológico

Cristina Irisarri está actualmente realizando una formación de yoga para el embarazo y todo lo que suponen los cambios hormonales de las mujeres. Una de sus especialidades, sin embargo, es la rama que trata a pacientes oncológicos, cuyo caso analiza de forma personalizada para elegir los movimientos que mejor se adaptan a cada persona. "En el cáncer de mama, por ejemplo, tienes la movilidad reducida en el brazo. Dependiendo de en qué fase estés de la enfermedad, se hace un estudio y se establecen unos movimientos u otros", explica la ferrolana.

El Estudio Prana Coruña, donde Irisarri imparte algunas de sus clases, acogió talleres para pacientes oncológicos que fueron "súper reconfortantes" para la joven debido al vínculo "especial" que se crea con los alumnos. "Resulta muy beneficioso para ellos el compartir y el hablar de su situación de una manera natural y con gente que está en la misma situación. Ves que hay gente que está pasando por lo mismo que tú y que hay que enfrentarse a esa situación. La práctica de yoga te da herramientas para mejorar tanto a nivel físico como para afrontar situaciones de estrés, ayuda a tener la mente más calmada y liberada. Durante estos procesos tienes que tomar decisiones que a veces son muy difíciles, y cuanto más claro tengas tu mente, mejor", explica Irisarri.

Cristina Irisarri sobre su tabla de surf (Cedida).

"El yoga me encanta pero el surf es mi vida. Están muy relacionados entre si. Cuando estás en el agua, en contacto con la naturaleza, estás en contacto contigo misma. Llegas a un punto meditativo. A nivel físico y mental, me sienta muy bien", explica la ferrolana sobre estas dos disciplinas complementarias: con el yoga trabajas fuerza, equilibrio, elasticidad... aptitudes que todos los deportes necesitan.

Prana Coruña es el lugar en el que la joven imparte sus clases de Vinyasa Flow, "que parece casi un baile", además de enseñar otras modalidades como el Yin Yoga, en la que las posturas se mantienen durante más tiempo e invita a la meditación. Irisarri hace clases personalizadas, ahora online, adaptadas al estado físico y emocional de sus alumnos organiza retiros y talleres de yoga y surf.

La ferrolana colabora, además, con Oysho, para la que imparte clases online. IriSarri también dirige clases de yoga en la playa de Riazor y de surf en Bastiagueiro, ambas en A Coruña, con la marca gallega durante el verano con la marca gallega. Orientadas sobre todo a mujeres que se quieren iniciar en ambas disciplinas, suponen una oportunidad única de disfrutar de un paisaje espectacular de la mano de esta emprendedora que también trabaja en las oficinas centrales de Pull&Bear.

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