El Español
Vivir
|
Mascotas

Un centenar de personas se concentran en Ferrol por la "liberación de dos perros"

La movilización que tuvo lugar, la tarde de ayer, en la Plaza de Armas buscaba visibilizar la situación de dos canes en Porta de Neira y motivar la actuación del ayuntamiento.
Concentración en Armas
Quincemil
Concentración en Armas
Ofrecido por:

Hace más de un año, algunos vecinos de ‘Porta de Neira’, a través de la ‘Gaceta de Catabois’, comenzaron a intercambiar sensaciones sobre los ladridos de un animal que sonaban «a llanto», explican algunas de las personas que promovieron, en la jornada de ayer, una movilización en la ferrolana plaza de Armas para solicitar la «liberación de dos perros» que se encuentran en unas «condiciones deplorables». Esta protesta congregó a más de un centenar de personas y ha gozado del apoyo de protectoras y personajes públicos como la escritora Rosa Montero.

Estos vecinos «cansados de llamar al ayuntamiento, al Seprona, Policías Local y Nacional», decidieron pasar a la acción social y recogieron, entre otras acciones, más de un millar de firmas que ha presentado formalmente por registro en el concello. Con el paso de los meses, decidieron organizarse y convocar esta protesta para visibilizar su masa de apoyos y presionar al ayuntamiento para tomar cartas en el asunto.

«Desde el Seprona nos indicaron que con la nueva Ley de Bienestar Animal, en caso urbano esta cuestión era competencia del ayuntamiento» y una de las vecinas, mostraba a este diario los escritos presentados formalmente a la administración municipal, el último de ellos solicitando una reunión con el responsable del ramo, Germán Costoya.

«Cualquier día los perros van a aparecer muertos», sentencia un vecino que explica que «nosotros no queremos un problema con el propietario, solo que se mejore la calidad de vida de los dos animales».

Aparente tranquilidad

En la mañana de ayer, con anterioridad a la concentración, este diario tuvo acceso a las instalaciones en las que residen ambos canes. El propietario se puso en contacto asegurando que las afirmaciones vertidas sobre él eran «completamente falsas» y que los perros estaban en «perfectas condiciones».

Imagen cedida por el propietario, fechada del 3 de febrero.

La vivienda de dos plantas, que cuenta con un pequeño patio trasero, se encuentra en un serio estado de abandono. A este respecto, el propietario explica que no tiene recursos suficientes para la rehabilitación pero que los perros disponen, así, de «una perrera enorme» ya que el interior de la casa es el lugar donde tiene ubicados algunos comederos y capachos con comida.

El olor del inmueble es profundo y hay serrín por el suelo, algo a lo que el propietario resta importancia porque «huele a perro» y los excrementos los recoge «cuando puede». Asimismo, detalla que «al primer perro lo adopté con cuatro meses» y al poco tiempo «vino para aquí» porque explica que por sus dimensiones «no cabía en la casa».

Después llegaría otro cachorro, ante el estupor de los vecinos, que consiguió «a través de un amigo» y que le haría compañía al primer inquilino de la casa de Porta de Neira. Para su propietario los vecinos «no tienen nada que hacer» porque asegura «tener todo en regla».

«Nunca he negado el acceso a nadie y eso significa que no tengo nada que esconder» y sentencia que dispone de «un informe favorable de la veterinaria de Mougá».

«Traje a los perros para guardarme la casa, como se ha hecho toda la vida» y, abriendo un armario, muestra unas latas de comida para perro y un bote de pienso que dice «es bastante bueno».

«No vengo todos los días, pero les dejo comida y bebida y ellos se administran», expresa el propietario que añade que «cuando puedo los saco a pasear, pero a partir de junio, con el cierre de playas fue más complicado», haciendo llegar a este medio algunas fotografías.

Perros en la pequeña zona exterior del inmueble Foto: Propietario.

«Paripé» incomprensible

Para los vecinos, que afirman que los perros se encuentran encerrados y sin comida, el propietario se preocupó de «adecentar el espacio antes de enseñarlo» y muestran a este diario toda la documentación, que junto a varias protectoras, han presentado en dependencias de la Policía Nacional.

«Después de que se convocara la concentración retiró el escombro que había en el lugar», explica una de las vecinas que se pregunta «cómo es posible que dos cachorros se administren la comida ellos solos» y que, concluye, «van a acabarse comiendo el uno al otro».

Estos vecinos expresan también que, de forma habitual, los perros no tienen acceso al pequeño patio exterior que «está bloqueado por unas crucetas» y que, explican, su propietario se afanó en «dejar abiertos con vuestra visita para que se viese que los animales podían salir».

Recalcan que han sido múltiples las llamadas que se han efectuado a diversas autoridades competentes, pero que «solo en una ocasión los agentes consiguieron entran en la vivienda». Nos dicen que «no está localizable» y que «sigamos llamando, sobre todo de noche, por los ladridos».

Narran que han llegado a ofrecer dinero al propietario por los animales, a los que «les hemos cogido mucho cariño», pero no ha querido desprenderse de ellos y se «molesta más en montar todo este paripé para que parezca que están bien que en prestarles la debida atención».

Aspecto de uno de los animales. Foto: Facebook Ferrol Denuncia.

Uno de los momentos más tensos lo vivieron, cuentan, un día que Riu, el perro de mayor envergadura, se «colgó de la ventana de la planta superior, haciendo amago de tirarse». Yo «hacía aspavientos para atraer su atención», explica una vecina que cuenta que un policía que presenció la escena le dijo que era muy probable que hubiera «una desgracia». Muestran, en este momento de la conversación, una fotografía en la que se puede ver al animal con medio cuerpo fuera de la ventana.

Estos vecinos, además, señalan que los informes favorables, a los que alude el propietario, «son de hace meses» y los perros «estaban en peso» porque «los vecinos les dábamos de comer». Para ellos el problema radica en que «al principio los sacaba, pero progresivamente ha ido descuidando su atención» y, sentencian, «es incomprensible como puede tener a unos animales que no quiere».

Cachorro asomado a la verja de acceso. Foto: Facebook Ferrol Denuncia.

Final incierto

El propietario sigue manteniendo que «está tranquilo», a pesar de todo el revuelo, y los vecinos «seguirán haciendo ruido por el bien de los perros», a la espera de que haya algún tipo de pronunciamiento judicial o respuestas del ayuntamiento.

Cuestiones como la comida que los vecinos le dan a los perros ha ido aumentando la tensión con el propietario que señala, al respecto, «cualquier día los envenan». Algo que ellos consideran «ridículo» porque si no fuera por esos gestos que tienen ellos con los animales «no saben lo que podría pasar».

Después de la buena acogida que ha tenido esta primera movilización, seguirán «haciendo ruido» y si con la visibilización se consigue, afirman, que, como ocurrió ayer, «los perros salgan y los atienda» ya habrán «ganado mucho».

Los dos perros en la puerta de acceso. Foto: Iniciativa Dignidad Canina.

Un final incierto para una historia en la que los protagonistas son, al fin y al cabo, dos perros dóciles que, ajenos a todo el revuelo, han conseguido movilizar a un vecindario que se despide con una reflexión: «Si solo fuera un vecino, podría ser que el dueño tuviera razón, pero resulta difícil de creer que todos estemos equivocados».

Vivir