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Pazos gallegos y celebración de eventos: La historia legal que se esconde tras sus muros

Con el estallido de la pandemia, profesionales del sector comenzaron a tomar conciencia de la problemática de los espacios sin licencia y demandan "competir en igualdad de condiciones"
El pazo de Brexo, en Cambre, fue precintado en 2019.
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El pazo de Brexo, en Cambre, fue precintado en 2019.

La arquitectura de los pazos y casas señoriales gallegas suponen un importante atractivo para el sector de la celebración de eventos en Galicia. Son ejemplo de ello, la reciente adquisición del pazo pontevedrés da Buzaca, por parte del chef Pepe Vieira, para desarrollo de bodas y otros eventos, o del grupo La Penela, en 2017, del chalé de Canido, en Ferrol, para convertirlo en un complejo integral de restauración y hospedaje. Este último ha venido arrastrando retrasos, para una apertura que estaba fijada para 2020, por la enorme complejidad que entraña la rehabilitación de un espacio de estas características.

Desde ASCEGA, la Asociación de Emprendedores de Galicia, han venido denunciando en los últimos años que, frente al esfuerzo que realizan muchos emprendedores y propietarios para ofrecer sus servicios con todas las garantías y licencias, existe un elevado número de espacios que ejerce sin la totalidad de permisos pertinentes para celebrar convites.

La última sentencia conocida, relativa a una estructura "efímera" exterior del Pazo de A Merced, en Neda (A Coruña) ha vuelto a poner el foco sobre este sector económico. La sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Ferrol, que será recurrida por el Pazo, podría suponer el fin de la celebración de banquetes en su pabellón exterior por su ubicación en "suelo rústico".

La falta de las licencias pertientes ha motivado el cese de la actividad de algunos pazos gallegos, en los últimos años, y según detalla ASCEGA, a este diario, en la actualidad se encuentran desarrollando un trabajo de "recopilación de todos los casos que están abiertos", muchos de ellos "con recursos judiciales".

El Pazo de Brexo, en Cambre

Pazo de Brexo, en Cambre. Foto: Facebook.

Es este uno de los casos de los que ASCEGA venía denuncia irregularidades en la prestación de servicios por parte de la empresa gestora del espacio, el catering 'Josmaga'. En el año 2019, el propio ayuntamiento de Cambre (A Coruña), ordenaba que se precintase el Pazo de Brexo por carecer la empresa del "preceptivo título habilitante" y remitiéndose a la Lei do Solo de Galicia.

En la página web de 'Josmaga' , el Pazo de Brexo no consta entre los espacios gestionados por la empresa y la última publicación en redes sociales corresponde al año 2018.

Los comentarios y valoraciones más recientes de Google atestiguan la paralización de la actividad en dicho espacio.

Pazo de Ramirás, en Ourense

Pazo de Ramirás, Ourense. Foto: Turismo de Galicia.

Tras entrar en concurso de acreedores, en el año 2013, el club de Tenis de Ramirás, en Ourense, conseguía, en 2017, reabrir las instalaciones, arrendándolas al hostelero Flavio Morganti para el desarrollo de actividades de restauración y celebración de eventos.

Lejos de recobrar el esplendor, Ramirás se convirtió en el epicentro de la polémica, llegando, en el año 2018 a firmarse un decreto municipal para que la Policía Local investigase si se estaba desarrollando actividad en su interior.

En la actualidad, la página de turismo de la Xunta de Galicia cataloga la edificación como una propiedad privada no visitable.

En este caso, un grupo de propietarios del pazo, contrarios al desarrollo de actividades sin las licencias pertinentes, llegaron a contratar a un detective privado para probar, mediante un reportaje gráfico, que las instalaciones estaban siendo empleadas de modo irregular.

Hacer bien las cosas

El Pazo de Cea, en Nigrán, cuenta con todos los permisos. Foto: Facebook Pazo de Cea.

En el lado opuesto se encuentran aquellos profesionales que se han esforzado en obtener la licencia de bodas y banquetes y en acondicionar los locales con arreglo a la normativa, invirtiendo su dinero para garantizar total seguridad, a la hora de llevar a cabo un evento nupcial en sus recintos.

Uno de ellos es el Pazo de Cea, emplazado en Nigrán (Pontevedra), que data del siglo XVI y que está catalogado como Bien de Interés Cultural. En declaraciones a este diario, una de sus responsables explica la complicada tarea de conseguir los permisos necesarios para activar el pazo. "Tardé más de un año en obtener la licencia y tuve que pasar por Urbanismo, Patrimonio, Infraestructuras", narra.

Este tipo de espacios requieren de la contratación de un proyecto integral de arquitectura y pasar rigurosos controles acústicos para evitar causar molestias a los vecinos del entorno, entre otros aspectos técnicos.

Desde la gerencia del Pazo de Cea insisten en dejar claro que su interés no pasa "porque se cierren los negocios, sino que regularicen su situación". En este caso, brindan sus conocimientos y experiencia a todos aquellos emprendedores que quieran legalizar su actividad.

"Se trata de competir en igualdad de condiciones", detallan a Quincemil. "En este sector, hace unos años, había muchísimo intrusismo y ejercían como fotógrafos o dj's personas que no estaban dadas de alta" y, en este caso, "desde los pazos exigimos la presentación de la documentación y actualmente esto no ocurre", reflexionan.

Además, a este respeco, en ASCEGA insisten mucho en que la Lei de Espectáculos de Galicia contempla que, en caso de surgir alguna eventualidad y al carecer el pazo de licencia pertinente, los propios novios serían considerados responsables solidarios, teniendo que asumir responsabilidades y poniendo en riesgo, en algunos supuestos, su patrimonio.

Para evitar el intrusismo laboral, en el sector, el papel de las parejas puede resultar clave, exigiendo la licencia pertinente en el momento de la contratación y asegurando que el establecimiento se encuentra en una situación regular.

Y es que, tal y como ponen de manifiesto en el Pazo de Cea, detrás de esos lugares que cumplen con lo estipulado se encuentran profesionales que han dedicado años de trabajo, que cumplen con el pago de licencias e invierten en equipos e infraestructuras que garantizan que ese día mágico y para el recuerdo se desarrolla en un ambiente seguro.

Una compleja historia legal que se esconde tras los muros de las edificaciones históricas, a las que personas emprendedoras han decidido dar una segunda vida y que, como en el caso del pazo de Cea, están dispuestos a compartir con todo aquel que necesite ayuda para lograr una oferta con arreglo a la ley y de calidad.

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