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La Torre Dorada, uno de los primeros rascacielos de A Coruña

La torre Dorada, un proyecto de Milagros Rey Hombre, una de las primeras mujeres en obtener el título de arquitectura en España. El edificio, constituye un ejemplo de proyecto en una coyuntura complicada, pero también la continuidad de una tipología que marca la identidad de la ciudad.
La Torre Dorada de A Coruña (foto: Nuria Prieto)
La Torre Dorada de A Coruña (foto: Nuria Prieto)
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El arquitecto Bernard Rudofsky ha permitido en las últimas décadas, con la puesta en valor de su obra, una nueva mirada sobre la disciplina arquitectónica. Los caminos alternativos son una vía de apariencia nueva, que ponen en valor aspectos ocultos. pero en realidad, esos caminos siempre estuvieron allí, quizás desvanecidos en la ausencia de transeúntes. ‘’Era toda una experiencia, pero también un sueño […] Los viajes deben abandonar Prócida solos, los artistas encontrarán nuevas sensaciones, los arquitectos revelaciones, los gourmets bocados deliciosos, los amantes un refugio. El que entiende el significado de Prócida encontrará allí su lugar predestinado’’. (Giancarlo Cosenza). Cosenza describe en su texto la visión relajada de la cadencia mediterránea que Rudofsky descubre en la isla de Prócida, una nueva comprensión de la morfología del hábitat que cristaliza con la construcción de la casa Oro (para Augusto Oro, 1936). Hay caminos por los que la arquitectura encuentra una renovación y una desafiante trama narrativa que termina produciendo transformaciones icónicas.

Conceptualmente, las miradas alternativas producen innovación. Trasladando la revelación mediterránea a cualquier contexto arquitectónico el nuevo discurso se resume en vanguardia. En España el contexto del panorama arquitectónico bajo la dictadura, no es precisamente el de la transitiva y sensitiva de la isla de Prócida. La arquitectura de los pioneros estaba basada en la eficiencia constructiva y en la optimización funcional, un camino diferente que llevaba asociado la responsabilidad de desarrollar la ciudad en una coyuntura muy difícil. Dentro de ese camino se encontraba la construcción en altura.

"La arquitectura de los pioneros estaba basada en la eficiencia constructiva y en la optimización funcional, un camino diferente (...). Dentro de ese camino se encontraba la construcción en altura." (Texto y foto: Nuria Prieto)

‘’Tiene más interés que cualquier otra investigación llegar a una solución elegante en un edificio convencional de setenta y cinco plantas. Tenemos un largo camino que recorrer para hacer que el rascacielos sea lo que realmente puede ser; y no es imprescindible que sea desmesuradamente alto para lograrlo. hay distintas formas de hacer más abierto el espacio, hacerlo más económico y enfrentarse a los problemas de fuego, transportes y organización de la actividad peatonal en la base. Estos son problemas mucho más interesantes.’’ Rastofer, D. ‘’William J. Le Mesurier’s super-tall structures: A search for the ideal’’ Engineering news record, 3/11/1983

La construcción en altura constituye un anhelo humano, independientemente del contexto en el que se emplaza, desde las torres defensivas de Danba o Bolonia, hasta los Diaolou chinos, el número de metros que un edificio se eleva del suelo se convierte en un signo de identidad y en la forma de sobresalir con respecto al resto. Quizás por eso todas las ciudades han buscado que su tejido alcance el cielo.

En A Coruña, son numerosos los edificios que buscan llegar muy alto, pero uno de ellos esconde una historia de superación mayor que el desafío de la altura. La torre Dorada o Torre ellos Maestros (1965), fue diseñada y construida por la arquitecta Milagros Rey Hombre (1930-2014), una profesional con carácter que trabajaba conforme a sus ideas. Rey Hombre fue la tercera mujer en obtener el título de Arquitecta en España, tras Matilde de Ucelay (Madrid, 1912-2008) quien tras titularse en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1936 fue purgada y por tanto inhabilitada tras la guerra viendo como sus proyectos eran firmados por José María Arrillaga y Aurelio Botella, y la segunda Rita Fernández-Queimadelos (A Cañiza, Pontevedra, 1911-2008) quien se tituló en la misma Escuela en 1940. Pioneras en un contexto que ya era difícil de por sí y que se veían incentivadas por sus profesores a proyectar ‘’arquitectura femenina’’, aspecto al que Rey hombre contestó: ‘Mire usted, apenas sé todavía hacer arquitectura, como para distinguir de sexos’, como recoge Loreto Silvoso en una de las últimas entrevistas de la arquitecta.

La torre Dorada es un edificio singular que forma parte del conjunto de edificios en altura de la ciudad. La construcción en altura supone siempre un desafío estructural. Si en condiciones normales la estabilidad y compacidad de un edificio es un aspecto esencial, con el aumento de altura crecen los esfuerzos a los que se ve sometida la estructura, debido en gran parte a la fatiga del peso propio, pero también a la esbeltez, ambos características morfológicas del edificio. Pero también a las condiciones reológicas como el agotamiento de la capacidad portante del terreno o la acción del viento (el cual produce mayor empuje a mayor altura y menos obstáculos).

Vista en altura de la Torre Dorada (Foto: Nuria Prieto)

‘La estructura reticular […] entrará en crisis a partir de 1950 al ser consideradas las condiciones de equilibrio de un sólido vertical desde las perspectivas topológicas abiertas por la experimentación con estructuras espaciales y analizar los problemas de escala y proporción en el rascacielos. La primacía de las acciones horizontales da lugar a un programa de trabajo llevado a cabo en los años sesenta - reducir la penalización del viento – que se traduce en nuevas disposiciones optimizadas de la masa estructural’. Iñaki Ábalos y Juan Herreros ‘Técnica y arquitectura en la ciudad contemporánea’

Tras analizar las condiciones de proyecto, Milagros Rey desarrolla un diseño muy ordenado en planta, de manera que el crecimiento del edificio sea homogéneo, lo cual facilita del desarrollo estructural, la distribución de esfuerzos y el tránsito de cargas a la cimentación. Consciente de la complejidad que supone la construcción de un edificio en altura, Rey Hombre comenta el proyecto con algunos colegas y el célebre arquitecto brasileño Lúcio Costa le recomienda, por su experiencia, utilizar ‘el Timoshenko’ como método del cálculo. El ‘Timoshenko’ es el nombre popular del libro de cálculo ‘Teoría de las estructuras’ escrito por S.P Timoshenko (profesor honorario de ingeniería de la Universidad de Stanford) y D.H. Young (profesor de Ingeniería Civil en la cátedra Silas H. Palmer de la Universidad de Stanford). Stepán Prokófievich Timoshenko fue un ingeniero de origen ucraniano, considerado padre de la ingeniería mecánica moderna. Timoshenko desarrolló su carrera en el Imperio Ruso, y posteriormente en la Yugoslavia soviética, para emigrar debido a la Guerra Civil Rusa a EEUU en 1922. Su carrera, prolífera, innovadora y apoyada en formas más eficientes de estudiar aspectos de la mecánica, la elasticidad y la resistencia de materiales, fue reconocida con premios y éxito profesional. La resonancia de la obra de Timoshenko, le convirtió en un referente para el sector de la arquitectura y la ingeniería, ya que su método de cálculo resultó ser un éxito. Tanto es así que sus enseñanzas llegaron a Coruña, en forma de referencia para el cálculo. Milagros rey, decidió utilizar el método enunciado por Timoshenko para su proyecto justificándolo así en la memoria. Como ella misma narraba en alguna de sus entrevistas, este aspecto supuso un problema significativo para el desarrollo del edificio ya que las autoridades militares de la dictadura detuvieron el proyecto argumentando que era ‘faltar al amor a la patria utilizar métodos soviéticos para hacer un edificio’, seguido de la rebelión de los ingenieros que buscaron apoyo en las instituciones franquistas para aprobar la documentación. Los proyectos afrontan dificultades casi siempre, rigideces que terminan convirtiéndose en anécdotas con el paso del tiempo, pero que a mediados de los sesenta debió de suponer un gran dolor de cabeza para la arquitecta.

En términos organizativos, el edificio incorpora cuatro viviendas por planta, utilizando la doble simetría como rasgo compositivo que ayuda a la estabilidad estructural, ya que también significa simetría funcional: cargas similares en los mismos momentos de día, asumiendo que las dinámicas familiares seguían esquemas parecidos. Estas viviendas son muy sencillas y ordenadas, sectorizando en abanico la distribución, disponiendo hacia el núcleo del edificio la cocina, los aseos y el oficio (lavandería e instalaciones hoy en día), y las habitaciones hacia el exterior, de forma que todas sean exteriores. Incluye también una terraza doble que sirve tanto a la cocina como a los dormitorios. La terraza favorece la ventilación y la posibilidad de abrir la cocina y todas las habitaciones al exterior, descartando la posibilidad de habitaciones italianas o cocinas interiores, en una época en la que la normativa de vivienda no era tan estricta como en la actualidad. Las diferentes posibilidades de distribución en la vivienda se consiguen a través del cambio de uso de las diferentes estancias, o de la unión puntual de dos de ellas, sin alterar en ningún caso la estructura. Rey Hombre plantea la flexibilidad programática dentro de la rigidez estructural, una idea vanguardista.

La torre dorada, tiene una estética contenida, muy similar a los últimos proyectos de Santiago Rey Pedreira (1902-1977), padre de Milagros Rey, como la Torre Golpe (1955). Quizás una concepción de la arquitectura bidireccional, ya que ambos proyectos comparten rasgos con el proyecto para Torres & Sáez (Rey Pedreira, 1974). Los pliegues de la fachada, de aspecto aerodinámico, con aire postracionalista definen una arquitectura que terminó por dar imagen e identidad a Coruña.

A esta magnífica obra de Rey Hombre la siguieron, pero también la precedieron otras muchas obras en altura, algunas de las cuales marcaron hitos en la historia de la arquitectura de la ciudad, tales como el edificio el Banco Pastor (Antonio Tenreiro Rodríguez, Peregrín Estellés y Estellés, 1921-1959) o la Torre Costa Rica (José Antonio Franco Taboada, 1973-1975), sin olvidar la primer que definió la posición en el territorio: la torre de Hércules (Gayo Sevio Lupo s I-II, Eustaquio Giannini, 1791). Quizás de una forma subconsciente la torre o la altura como búsqueda arquitectónica de una cultura siempre estuvo aquí, en la memoria. Lejos de Prócida, pero construida a través de una genética en la que el Mediterráneo y el atlántico no se encuentran tan lejos.

"Los pliegues de la fachada, de aspecto aerodinámico, con aire postracionalista definen una arquitectura que terminó por dar imagen e identidad a Coruña".
(Texto y fotos: Nuria Prieto)

‘[…] el elemento popular, el guardián de la escena antigua de un grupo étnico, que preserva la forma primitiva pero supremamente pura, lejos de las cumbres y los valles del arte oficial – el elemento vernáculo, de nuevo, con su saber purificador e instintivo, debe ser combinado con el conocimiento y el saber del arte avanzado-. Deberíamos por tanto ‘inclinarnos’ ante el arte vernáculo, no en busca del encanto o el género pintoresco, sino para recibir a semilla necesaria para cultivar nuestro trabajo’. A Ferlenga, Dimitris Pikionis 1887-1968

"La vanguardia habita la ciudad aún en forma de torre (...) aunque quizás sólo es perceptible al contemplar la ciudad desde la distancia, mar adentro".
(Texto y foto: Nuria Prieto)

La vanguardia habita la ciudad aún en forma de torre, un símbolo inmanente en la memoria, que recupera la esencia de un planteamiento vernáculo con una componente instintiva. Un constructo subconsciente del pensamiento del que esta obra forma parte aunque quizás sólo es perceptible al contemplar la ciudad desde la distancia, mar adentro.

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