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La Escola Infantil de Santa Susana: una guardería modernista en la Alameda de Santiago

Aunque nació con la intención de ser un edificio provisional para acoger fiestas durante la Expo Regional Gallega de 1909, esta obra modernista de Antonio Palacios todavía sigue en pie y tuvo usos de lo más variado, desde laboratorio hasta escuela infantil, pasando por sede de la Falange o cafetería
La Escola Infantil de Santa Susana tras su rehabilitación en 2018.
Arrokabe Arquitectos
La Escola Infantil de Santa Susana tras su rehabilitación en 2018.

La Escola Infantil de Santa Susana es uno de los pocos edificios que se encuentran dentro de la Alameda de Santiago y uno de los más llamativos: construido en 1908, su estética modernista llama la atención de vecinos y turistas que pasean por este parque.

Este edificio, diseñado por el arquitecto Antonio Palacios, es el único que sigue en pie de la Exposición Regional Gallega de 1909, un macroacontecimiento en el que sirvió de pabellón de fiestas, el primero de los múltiples usos que tuvo a lo largo del siglo XX.

Actualmente alberga la Escola Infantil de Santa Susana y goza de un aspecto totalmente renovado tras haber sido restaurado en 2018.

Origen

El edificio en la Expo Regional Gallega de 1909 (Compostela Verde).

El origen de este edificio se remonta a principios del siglo XX, cuando se planificaba la confluencia en 1909 de dos eventos de capital importancia para Santiago de Compostela: el primer Año Santo del siglo y la tercera y última Exposición Regional Gallega, de marcado carácter internacional.

Con motivo de este segundo acontecimiento se buscó proyectar una imagen europea de la capital gallega, para lo que se recurrió a arquitectos de primer nivel para diseñar y levantar en tiempo récord un total de once pabellones, repartidos entre la Alameda de Santiago y el actual Campus Sur.

La actual Escola Infantil de Santa Susana fue financiada por la Sociedad de Recreo Artístico e Industrial de Santiago para ser un pabellón de fiestas tanto durante la propia Exposición Regional como en los años siguientes.

Así, en 1908 se le encargó su construcción al arquitecto natural de O Porriño Antonio Palacios, reconocido por obras posteriores en Madrid como las primeras líneas de metro, el Círculo de Bellas Artes o el Palacio de Comunicaciones, en Cibeles.

El edificio en 1920, cuando era una cafetería (Compostela Verde).

De estilo muy inspirado por el modernismo vienés, en el edificio -levantado por el maestro de obras municipal, Manuel Pereiro Caeiro, y un colaborador de Palacios, Antonio Flórez- destacaban elementos que aún perviven, como sus tres balcones: uno en el frente, flanqueado por una imponente escalinata, y dos en los laterales, a modo de miradores de la Alameda.

Su fachada, mientras tanto, es una reinterpretación a modo de homenaje al tímpano románico del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, con un grupo de ángeles dispuestos de forma radial, emulando a los músicos de la obra del Mestre Mateo.

Tras servir como escenario de banquetes, bailes y conciertos durante sus primeros años de existencia, este pabellón fue el único de la Exposición Regional que pervivió en el tiempo: los demás fueron demolidos o se quedaron en ruinas, ya que su vocación era efímera.

Con el pasado de los años su uso fue cambiando, convirtiéndose en el laboratorio municipal, en el primer cinematógrafo de Santiago, volviendo a ser una cafetería y, tras ser sede de la Falange, pasar finalmente a ser una guardería desde los años 70.

Rehabilitación

Interior de la Escola Infantil de Santa Susana, rehabilitada en 2018 (Arrokabe).

El principal cambio que se produjo con respecto al pabellón original tuvo lugar en 1926, cuando se eliminaron los grandes jarrones de la cornisa y las marquesinas acristaladas de sus laterales, dejando en su lugar un tejado liso simple.

En 2018 sufrió su última remodelación, a cargo de Arrokabe Arquitectos, con la que se buscaba rehabilitar el edificio manteniendo el uso de escuela infantil que se le venía dando, aunque adaptando sus espacios a la normativa actual.

Así, en la parte trasera se instala una pieza de comunicación vertical en la que se incorporan tanto un ascensor como escaleras, mientras que el interior del edificio se limita a los usos propios de la escuela infantil.

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