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Hack a BOS: La primera escuela de programación de Galicia es un éxito

1.800 solicitudes han recibido ya en esta escuela de A Coruña, que busca crear un "ecosistema tecnológico" que las empresas demandan
19:04 · 10/05/2019
hack a bos
Durante la sesión de networking entre alumnos y empresas

"Mucho esfuerzo, cientos de horas programando y nervios a flor de piel". Así expresan desde Hack a BOS, la primera escuela de programación de Galicia, lo que se respiraba horas antes de que la primera "hornada" de programadores formados en A Coruña presenten sus proyectos finales de programación en presencia de representantes de compañías tecnológicas.

"Antes de que acabase la formación, ocho alumnos ya estaban trabajando en empresas tecnológicas", nos cuenta Brais Rodríguez, responsable de marketing de la escuela.

Durante el primer Hacking Day que tuvo lugar hoy en su sede, 20 empresas acudieron a captar este talento que escasea. Una proporción que de por sí es elocuente, ya que probablemente no todas podrán incorporar al nuevo programador que buscan: fueron solo 16 los alumnos que hoy presentaron su proyecto final.

Entre las empresas asistentes estuvieron representantes de Inditex, Imatia, Softtek, Altia, Everis, Netex... ¿Qué es lo que buscan? "Lo que las empresas necesitan es la capacidad de aprender a aprender, experimentar es la cualidad más importante de un programador", nos cuentan desde Hack a Bos.

Una de la alumnas exponiendo su proyecto final en el Hacking Day

En Hack a BOS no aún no se terminan de creer las 1.800 solicitudes que recibieron en apenas 5 meses de rodaje. "Todavía es un formato de aprendizaje desconocido, pero empresas y alumnos lo acogieron muy bien. Por parte de los alumnos hay un ratio de 1 estudiante con plaza por cada 10 solicitudes. Por parte de las empresas, hemos recibido llamadas de varias partes de España, incluso de empresas en ciudades europeas", explica Pablo Rodríguez, su fundador, que asegura que por el momento quieren concentrarse en "crear un ecosistema tecnológico en A Coruña".

Para ello, tienen claro que el primer paso es generar talento. "Pero después también hay que retenerlo; en un futuro próximo generaremos proyectos en torno a las personas y la tecnología. donde estén los profesionales y las empresas". Otro de sus objetivos es el de romper la brecha digital entre hombres y mujeres. "Este verano tenemos previsto unos talleres para niños y niñas a través de campamentos", adelanta Pablo, bajo la idea de que es necesario romper los prejuicios de las vocaciones desde la infancia.

Talento que escasea

El pasado mes de julio Pablo Rodríguez comenzó a indagar sobre la creciente demanda de profesionales expertos en programación. La idea inicial, de hecho, surgió de la propia necesidad de encontrar a programadores para la empresa que él mismo había creado.

"La formación universitaria no siempre se adapta a las exigencias de las empresas. La UDC puede egresar a unos 100 alumnos al año, no dan los números. Los estudiantes universitarios salen preparados en la teoría, pero la realidad de la programación es que todo va muy rápido y seguir la estela es complicado". De ahí que la formación que se imparte en esta escuela de coruñesa sea muy práctica y se centre también en las habilidades blandas: desde cómo mejorar el perfil en LinkedIn, a formación en metodologías Agile y Scrum.

¿Cuál es el perfil de alumnos? "No hay requerimientos previos, a nivel de formación específica. Hay una prueba de lógica, un examen de conocimientos de básicos de informática, solo por estar seguros de que no van a retrasar al resto. Por último hay una entrevista personal en la que se busca detectar el grado de motivación de los candidatos", detalla Brais.

El propio equipo de Hack a Bos ha crecido de los 4 trabajadores con los que arrancó la escuela a las 14. "Integrar la diversidad en nuestro propio equipo, esto nos aporta riqueza", dice Brais. La escuela de programación nace también con una perspectiva social, "buscamos que las personas que se reciclen profesionalmente, la tecnología es un ascensor social que nos iguala. Si programas igual de bien como yo no importa nada más, ni tu nacionalidad, ni género, ni discapacidades", sostiene Pablo.

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