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Guía práctica para recoger setas en Galicia y no morir en el intento

En Galicia hay una gran cantidad de hongos y esta es la época del año ideal para ir en su búsqueda. Desglosamos cuáles son las setas más comunes y las que no se deben coger por venenosas o alucinógenas
Quincemil

El otoño ha llegado a Galicia y con él una de las actividades más populares del monte gallego. La recolección de setas se encuentra en pleno apogeo y son muchos los que se aventuran a iniciarse en este fascinante mundo.

Los platos de muchos restaurantes ya incluyen algunos de los hongos más comunes y cotizados de los bosques. Sin embargo, hay que estar muy seguro de lo que se hace a la hora de recoger una seta del suelo. Algunas son tóxicas y puede que mortales.

Además, hay que recordar que es obligatorio usar una cesta de mimbre para su recolección, una navaja setera y los ejemplares deben cortarse por el tallo y nunca arrancarse de la tierra. A continuación, repasamos cuáes son los hongos más comunes del monte gallego y también aquellos que no debes coger y mucho menos cocinar.

Las setas más comunes en Galicia

Armillaria mellea

Se trata de un hongo que crece en la raíz de los árboles. Aguantan hasta comienzos del invierno en los bosques gallegos y son abundantes tras veranos lluviosos.

Cantarelos

Una de las setas más comunes en los montes y bosques gallegos. Los cantarelos tienen una variedad que conocida como trompeta de la muerte por su forma que recuerda al instrumento y su color negro. Crecen en zonas húmedas y bosques de coníferas.

Seta del cardo

Otra de las que es muy habitual encontrarse durante un paseo por el monte. Es muy apreciada culinariamente y fructifica en el otoño, en zonas de abundante lluvia.

Níscalos

El níscalo o lactarius deliciosus es otro de los hongos más comunes de la Península y crece sobre todo en pinares. Como su nombre indica, es una de las setas más apreciadas gastronómicamente.

Cogordos o macrolepiotas proceras

Otra de las setas más comunes de los bosques gallegos, pero que pueden confundirse fácilmente con otras de su familia que pueden ser tóxicas, incluso letales en altas cantidades. Las macrolepiotas proceras tienen un anillo bajo el sombrero y tonos marrones en su parte superior.

Boletus o andoas

De las más populares en la cocina durante estos meses de otoño e invierno. Es una de las setas más apreciadas del monte gallego, donde se encuentra en bosques de hoja caduca. Se caracterízan por su tallo ancho, su esponja inferior y su color marrón.

Capuchina

La trincoloma portentosum es un tipo de hongo que brota en abundancia. Se pueden encontrar durante el otoño o principios de invierno en bosques de coníferas.

Las setas que no hay que coger

En Galicia hay varios tipos de seta que crecen en abundancia y son tóxica e, incluso, letales. La más común es la amatina phalloides. Se encuentra en zonas donde brotan otras setas sí actas para el consumo, por lo que ha provocado numerosas intoxicaciones. De la misma familia es la amanita muscaria, muy reconocible por su color rojo y sus pecas blancas. También hay que tener precaución con la conocida como seta de los caballeros. Aunque hace años se consideraba comestible, una serie de intoxicaciones la convirtieron en desaconsejable. Mucho cuidado también con la paxilo o paxillus involutus. Su consumo podría llegar a causar la muerte. Su forma arrugada y su color marrón la diferencia de otras.

Los lugares donde más abundan

Si queremos encontrar ejemplares en abundancia en Galicia deberemos irnos al interior. Zonas como la Ribeira Sacra o O Courel son los favoritos de los recolectores de setas. Sin embargo, hay también zonas del norte de la provincia de A Coruña y de las Rías Baixas donde hay diferentes variedades. A lo largo de toda Galicia hay asociaciones micológicas que organizan jornadas de recolección y atenderán sin problema a los interesados en iniciarse en esto.

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