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El TSXG ratifica que el antiguo edificio de la Citroën de A Coruña puede ser demolido

Los propietarios del inmueble solicitaron la licencia de demolición en 2016 y se otorgó el permiso por silencio administrativo del anterior gobierno local
El edificio de Citroën, hoy vacío y sin uso, en la Ronda de Outeiro con Avenida de Oza.
Amara Santos
El edificio de Citroën, hoy vacío y sin uso, en la Ronda de Outeiro con Avenida de Oza.
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El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha rechazado el recurso interpuesto por el ayuntamiento de A Coruña para que no se produzca el derribo del antiguo edificio donde se ubicaba la Citroën (Avenida de Oza, 117) según ha adelantado La Opinión A Coruña. La resolución sobre este inmueble que es todo un ejemplo de la arquitectura moderna que comenzó a construirse en la ciudad a finales de los 50 y mediados de los 60 se ha conocido hoy.

Los propietarios del inmueble solicitaron la licencia de demolición en 2016 y se otorgó el permiso por silencio administrativo del anterior gobierno local. Este fallo judicial demuestra que desde el ayuntamiento se actuó de forma incorrecta al iniciar un proceso para proteger el edificio e incluirlo en el catálogo de inmuebles protegidos cuatro meses después de que el permiso de derribo ya se hubiese aprobado.

Por estas razones el TSXG y el tribunal que dictó la sentencia anterior sobre este asunto, el Contencioso Administrativo número 4 de A Coruña, exponen que "la protección no se puede aplicar de forma retroactiva".

Obra singular con expresionismo alemán

El concesionario para Citroën de Fernández-Albalat en el cruce entre la Ronda de Outeiro y la Avenida de Oza es una obra singular sobre la que el proyecto se entrega en 1959, pero que no se construye hasta 1966. Se trata de un edificio de estética moderna con referencias que se toman de la arquitectura ligera americana (Richard Neutra o Albert Frey), pero también con perspectivas estéticas más cercanas, especialmente en términos de implantación como el expresionismo racionalista.

En él, el racionalismo moderno de los materiales prefabricados se mezcla con el gesto radical del expresionismo alemán al curvar el plano de la fachada en esquina. La curva y la materialidad del vidrio gracias a la carpintería de acero construyeron en su tiempo el escenario para la exposición del protagonista del edificio: el automóvil, situado en el punto de la parcela desde el que más visibilidad tenía. En 1970 el edificio se amplía dotándolo de tres plantas más.

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