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El coruñés Diego Sánchez Rojo, el árbitro más joven de Primera División

Hablamos con el mejor colegiado asistente de Segunda, que debutó este año en la máxima categoría y arbitró en la Supercopa de Arabia Saudí
Diego Sánchez, durante un partido.
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Diego Sánchez, durante un partido.
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La Supercopa de España de este año pasará a la historia por haberse disputado en Arabia Saudí. Sin embargo, también será un torneo que recuerde siempre Diego Sánchez Rojo (A Coruña, 1992). El jueves fue uno de los árbitros asistentes de José Luis González en el partido de semifinales entre el Atlético de Madrid y el Barcelona.

Diego Sánchez es el colegiado más joven de Primera División, categoría en la que debutó este año tras ser nombrado mejor asistente de Segunda la pasada campaña. Pese a ser "el nuevo", el buen papel desempeñado por su trío arbitral durante la primera vuelta del campeonato le ha servido para participar en este torneo.

El árbitro coruñés Diego Sánchez Rojo recibiendo el premio a mejor asistente de Segunda División.

Este vecino de Los Rosales y exalumno de Salesianos comenzó muy pronto a arbitrar. A los 14 años ya llevaba colgado el silbato por los campos coruñeses. Tras una meteórica carrera, llegó a Segunda B, donde solo estuvo un año. Compaginó estos años con sus estudios de Económicas en la UDC. Después, pasó cuatro temporadas consecutivas en la categoría de plata hasta que le llegó la oportunidad de arbitrar en la élite.

El "gran cambio"

A Diego no le da vértigo la Primera División. "Es un salto a nivel mediático, pero el gran cambio es pasar de Segunda B a Segunda. No estaba acostumbrado a estar rodeado de cámaras. Tuve que ver muchos errores y saber cómo aceptarlos", cuenta.

Sin embargo, las cosas fueron bien en Segunda. Tan bien, que su gran papel en la banda le sirvió para ascender. Ahora, forma equipo con un veterano árbitro como José Luis González, con 11 años de experiencia en la élite. "Por ahora está yendo todo muy bien. Tener un árbitro como José Luis al lado facilita mucho las cosas. Me han ayudado mucho a adaptarme a la categoría y estoy encantado", señala Diego.

"Sentía más presión en La Torre cuando me gritaban de todo desde la grada que arbitrando en la Supercopa"

Diego Sánchez Rojo

El coruñés también ha tenido que adaptarse al VAR. Hasta esta temporada, en Segunda División no existía el videoarbitraje, por lo que es una novedad para él. "Supone una liberación. Cuando me equivocas en una acción, a veces cuesta conciliar el sueño, pero con el VAR te liberas de esa presión", señala Diego.

Según este vecino de Los Rosales, los árbitros están "acostumbrados a convivir con los errores y las equivocaciones". "De todo se aprende y creo que el VAR hace el fútbol más justo", dice.

Más presión en la Torre que en un gran estadio

Ascender a Primera División para muchos árbitros podría suponer una presión extra por parte de la grada y los medios. Para Diego no. "Sentía más presión en La Torre siendo un niño cuando me gritaban de todo desde la grada que arbitrando en la Supercopa", cuenta Diego. " Por suerte, es algo que cada vez va a menos, pero creo que la presión está más presente en los inicios. Ahora ya estoy acostumbrado a salir a un campo y que la gente y los jugadores protesten", continúa.

Diego, el primero por la izquierda, en el pasado derbi entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid.

Pese a ello, Diego afirma que dentro del terreno de juego lo habitual es que reine el respeto. "Los jugadores son muy correctos con nosotros. Está claro que alguna vez se pueden poner nerviosos por lo que se están jugando, pero nada desproporcionado. Hay que entender que están a muchas pulsaciones", explica.

Tampoco le tiembla el pulso a la hora de señalarle un fuera de juego a ninguna de las grandes estrellas de La Liga. "Para mí es un jugador más. Yo salgo a hacer mi trabajo y no me fijo en esas cosas. Sí que es cierto que estudiamos a los jugadores y las tácticas de los equipos porque nos ayudan a nivel arbitral", cuenta.

La estricta rutina de un árbitro de élite

Diego Sánchez se decantó por ser árbitro asistente cuando estaba en Preferente Autonómica. "Tuve que elegir, y parece que acerté", dice. Sus buenas actuaciones le han valido para llegar a la élite, donde los colegiados tienen una apretada agenda, a la altura de la que tienen los jugadores.

Durante la semana, realizan cinco entrenamientos para mantener la forma física. "No nos podemos descuidar, pues tenemos que cumplir unos mínimos", señala Diego. Lo normal es que participen en dos partidos al mes desde el terreno de juego y los otros dos sean los responsables del VAR.

Diego Sánchez Rojo, en la pasada Supercopa, celebrada en Arabia Saudí

También entran en juego variables como los partidos de Copa del Rey. "Por ejemplo, yo estuve el jueves arbitrando en la Supercopa y me tuve que volver para el Cacereño-Eibar del domingo pasado", cuenta. Además, también celebran seminarios y reuniones en las que analizan su labor en el campo y los aspectos a mejorar.

¿Cuál es su siguiente desafío? A sus 27 años, a Diego Sánchez Rojo solo le queda como meta arbitrar partidos internacionales o de la Champions League. Pero él mantiene los pies en la tierra. "La ilusión para mirar hacia arriba siempre está ahí y sería un honor, pero mi objetivo es trabajar para asentarme en la categoría", cuenta Diego.

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