El Español
Economía
|
Comercio local

Curtidos Orzán: El taller coruñés "de siempre" que revive bolsos de marca y prendas de piel

Azucena Torreiro es la responsable de este negocio que abrió sus puertas en 1974 y en el que confían grandes marcas y clientes de toda España para arreglos de todo tipo
Azucena, dueña de Curtidos Orzán.
Quincemil
Azucena, dueña de Curtidos Orzán.
Ofrecido por:

En 1974 abrió sus puertas Curtidos Orzán, un taller "de los de toda la vida" que ha sobrevivido hasta hoy y que fue creado por iniciativa del padre de la actual dueña, Azucena Torreiro. Su progenitor era administrativo en Emalcsa pero aprendió a hacer arreglos en la antigua Curtidos Cedillo, "donde las abuelas llevaban a arreglar bolsos y cinturones hace décadas", cuenta Torreiro. Gracias a su mano para la artesanía y lo aprendido, el hombre fundó el negocio junto a la tía de la coruñesa, a la que enseñó el oficio, igual que a ella.

A pesar de su ocupación actual, Torreiro es administrativa de profesión pero todo cambió debido a su gusto por las manualidades y su afición a ir por Curtidos Orzán a ver como trabajaban sus familiares. En un momento dado, su padre le ofreció quedarse con el taller y así lo hizo. "Para mí lo que hago es un hobby porque disfruto trabajando. Los fines de semana me llevo tareas a casa porque me encanta", explica la coruñesa. Sus labores van desde la reparación de bolsos de todo tipo, hasta colocar botones a vaqueros o correas a relojes, aparte de que determinados clientes que quieren bolsos muy concretos le llevan el diseño y ella se encarga de hacerlo una realidad. "Hoy en día hay bolsos muy caros y muy buenos y necesitas tener muchas pieles y herrajes y quien te los arregle", destaca para poner en valor su labor.

"Aprendí a base de destripar bolsos"

El trabajo de Torreiro requiere de paciencia, dedicación y muchas horas, incluso días, ya que para que los bolsos que le llegan queden como recién salidos de tienda necesitan un exhaustivo proceso. Según cuenta, la primera fase consiste en "limpiarlos al máximo e hidratar la piel, que con el tiempo se cuartea" pero antes de empezar a trabajar evalúa la pieza y ofrece un presupuesto aproximado (incluso por redes sociales) para que los clientes decidan si les compensa o no. "Cambio asas, repongo cremalleras...todo lo que le pase a un bolso o una prenda si está en mis manos lo arreglo", reconoce la coruñesa.

La clientela es principalmente gente de A Coruña que empezó a acudir al taller cuando abrió hace más de 40 años, otros clientes que conocieron a Curtidos Orzán por el boca a boca y últimamente la dueña ha notado un incremento de jóvenes. "Aprendí a base de destripar bolsos y vas aprendiendo con los años poniendo interés y afán", explica, a propósito que rememora uno de los encargos más complicados que tuvo: unas botas de Gucci de pasarela de las que solo existía un par.

"Los zapatos los adquirió una clienta en Ottodisanpietro sin probarlos y quería ponerles una cremallera sí o sí. Fue algo muy arriesgado porque había que utilizar cuchilla en esos zapatos de miles de euros y estuve noches sin dormir, pero finalmente conseguí el resultado deseado", comenta con alivio Torreiro, que añade que la dueña de los zapatos continúa siendo su clienta actualmente.

Clientes de toda España y subida de la demanda en pandemia

Los bolsos sobre los que más se trabaja en Curtidos Orzán son los de Carolina Herrera o Purificación García que le hacen llegar particulares o las propias tiendas, además de otros de primera línea como Loewe o Prada. "Yo no digo que no a nada, a menos que no pueda. Soy especialista en bolsos, cinturones y prendas, sobre todo de piel", concreta, al mismo tiempo que recuerda entre risas como hace unos días incluso un cliente se acercó a pedirle que le tapizase el asiento de una moto. A la semana trabaja con 40 artículos aproximadamente y en cuanto a restauraciones de bolsos semanales realiza en torno a siete, por la ardua labor que requieren y los estrictos cuidados.

La pandemia, lejos de afectar al negocio, incluso lo ha beneficiado en parte, ya que Curtidos Orzán ha empezado a expandirse en redes sociales a través de instagram, una plataforma por la que le llegan encargos y consultas de presupuesto de distintas partes de España. Además, Torreiro apunta que la crisis sanitaria y el confinamiento provocaron que la gente empezase a hacer inventario en casa y a recuperar cosas antiguas, lo que conllevó para ella un aumento de la cartera de clientes, al margen de los que ya son fieles desde los inicios.

La dueña del taller incluso destaca que, en años anteriores, gente que venía de turismo a la ciudad herculina se traía consigo bolsos o prendas que querían arreglar para dejárselos y que los tratase durante los días que pasaban en Galicia. En cuanto a presupuestos, en este negocio coruñés renovar unas asas de piel de un bolso pueden oscilar entre los 30 y los 50 euros en función del modelo y la marca y si la pieza tiene rozaduras graves o el color deteriorado por la suciedad que conlleva el uso diario, la tarifa es en torno a 50 euros, todo ello con el plus que aporta la pasión de Torreiro por su trabajo, un oficio que no cambiaría por nada del mundo.

Economía