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Así trabaja el buque gallego que busca a Anna y Olivia, las niñas desaparecidas en Tenerife

El Ángeles Alvariño está equipado con la tecnología idónea para realizar búsquedas en el fondo marino canario, donde se alcanzan los 3.000 metros de profundidad
Buque Ángeles Alvariño, perteneciente al Instituto Oceanográfico Español
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Buque Ángeles Alvariño, perteneciente al Instituto Oceanográfico Español

El buque oceanográfico Ángeles Alvariño se construyó hace diez años en el astillero vigués Armón para el Instituto Oceanográfico Español y se botó en la ciudad olívica en febrero de 2012. Sus 46 metros de eslora y su equipamiento único lo han convertido en el candidato perfecto para apoyar en las labores de búsqueda de las niñas desaparecidas en Tenerife el pasado mes de abril.

La embarcación puede mapear el fondo marino y encontrar objetos a más de 2.000 metros de profundidad, por lo que está resultando muy útil en una búsqueda que se está haciendo en mar abierto. De hecho, gracias a su labor se han encontrado varios elementos que podrían ayudar a aclarar dónde están Anna y Olivia, de uno y seis años, que desaparecieron junto a su padre el 27 de abril.

La Guardia Civil, que dirige la investigación desde la isla Canaria, solicitó ayuda al Ángeles Alvariño a finales del pasado mes de mayo y desde el día 30 de ese mes trabaja en las inmediaciones de la isla. "En casos de búsqueda de personas desaparecidas, todo el músculo del Estado se pone en marcha enseguida para apoyar la investigación", aseguran fuentes cercanas a la investigación.

"Si hay alguna posibilidad de que las niñas estén vivas haremos todo lo posible por encontrarlas"

Asimismo, las mismas fuentes aseguran que "no suele haber casos como este, normalmente y por desgracia en el mar buscamos cuerpos sin vida. Si hay que encontrar a personas vivas se hace todo mucho más rápidamente y se ponen a disposición de los investigadores todos los medios que puedan facilitar la búsqueda".

El viaje del Ángeles Alvariño, no obstante, fue algo largo debido a su envergadura y las características del propio buque. Se trata de una embarcación de investigación oceanográfica que se concibió como "de categoría limpia": funciona respetando el medio marino del entorno en el que trabaja, con poco ruido para no perturbar a la fauna marina. Además, alcanza solo los 13 nudos a su velocidad máxima (algo más de 24 km/h), por lo que tardó una semana entera en llegar desde Vigo hasta Tenerife.

La Guardia Civil canaria, que conocía la existencia del buque, fue quien solicitó su apoyo en el rastreo del fondo marino para avanzar en la investigación. Su gemelo, el Ramón Margalef, ya trabajó en las islas en 2011 para evaluar las consecuencias de la erupción submarina de un volcán en El Hierro.

Alta tecnología para traer de vuelta a Anna y Olivia

El Ángeles Alvariño es el único buque español que cuenta con el equipamiento idóneo para realizar una búsqueda submarina en aguas muy profundas. A bordo, lleva un sónar y una ecosonda multihaz, que funciona "como un perfilador paramétrico del fondo: hace una radiografía del suelo sobre el que se encuentra la embarcación", cuenta estas mismas fuentes.

Gracias a las cartas marítimas, aseguran, se conoce el fondo en su estado normal: este buque permite detectar elementos extraños gracias a ese mapeo detallado. "Así se encontraron los objetos que ahora se ha demostrado que pertenecían al padre de las niñas (una botella de oxígeno para practicar submarinismo y una funda nórdica), que habrían sido imposibles de detectar con los buzos".

Normalmente, y para otras búsquedas, se llevan buzos de la Guardia Civil a la zona, que pueden sumergirse hasta cincuenta metros durante algunos minutos. "En la ría de Pontevedra, por ejemplo, ya es difícil hacer búsquedas de este tipo y no es muy profunda, imaginemos lo difícil que será hacer un rastreo en Tenerife, cuyas aguas son mar abierto".

Consecuentemente, aseguran desde la comandancia, es muy complicado realizar estas labores en zonas cercanas a la isla, donde se pueden alcanzar hasta los 3.000 metros de profundidad. "Los buques oceanográficos sirven para delimitar la zona en la que centrar los trabajos, acotan el espacio en el que buscar las pistas".

Además, el Ángeles Alvariño cuenta con un robot no tripulado que puede bucear también a 2.000 metros para ayudar a que la investigación continúe avanzando. Con este robot se estudiará el fondo de la zona que ya ha acotado la ecosonda y podría resultar la prueba definitiva para demostrar si las niñas están en el mar.

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