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Alquilar una vivienda vacacional este verano en las Rías Baixas ya es (casi) imposible

Quien busca irse de vacaciones a pueblos costeros para este verano tiene que empezar a darse prisa: desde febrero muchas inmobiliarias han tenido que colgar el cartel de "completo"
El municipio de Baiona.
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El municipio de Baiona.

Después de que el verano pasado nos dejase con ganas de viajar y tras un último trimestre con el mazazo del estado de alarma y los cierres perimetrales, los españoles no nos hemos querido perder las próximas vacaciones. Tanto es así que las Rías Baixas ya rozan el lleno para los meses de julio y agosto de 2021, a pesar de que algunos todavía los ven lejanos.

Destinos como Baiona, Sanxenxo y "una gran parte de los pueblos pequeños de la costa" tendrán que colgar pronto el cartel de "completo", según confirman desde el sector inmobiliario. Lo extraño, de todos modos, no es que Baiona se llene de turistas en agosto, sino cuándo se han cubierto las reservas y con quién: los que han copado las Rías Baixas son residentes en municipios sin playa (o ciudades como Vigo) que han dejado sus vacaciones reservadas en el mes de febrero.

"La gente ha perdido el miedo a la posibilidad de un nuevo confinamiento", dice Candela Cabello, directora de la inmobiliaria Tierra Mayor. "Lo único que buscan es venir a una zona de costa, da igual cómo sea el piso si tiene vistas al mar o se puede ir a pie a la playa", asegura Cabello, que lleva más de una década gestionando inmuebles en Baiona y su entorno.

En esta empresa, nos cuenta, han notado "un cambio de tendencia, motivado sobre todo por la falta de incertidumbre: la gente sabía que este verano iba a poder moverse con facilidad". Así, el equipo de Tierra Mayor notó que en febrero y marzo "los alquileres vacacionales volaban", a diferencia de otros años en los que el pistoletazo de salida lo da el final de la Semana Santa.

Dulcinea Aguín, presidenta de Aviturga (Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia) asegura que ellos notaron en diciembre el cambio de tendencia para la temporada 2021. "Antes de la pandemia habíamos empezado a ver cómo se adelantaba el momento de la reserva, pero este año ha sido espectacular".

Normalmente, aseguran en el sector, "entre finales de abril y principios de mayo empiezan a llamar: este año a esos clientes hemos tenido que decirles que no había casi nada".

"Hemos vuelto al turismo de los 70"

Lo primero que se reservó, comenta Dulcinea Aguín, fueron casas independientes con jardín y piscina, "porque hemos vuelto un poco al turismo de los 70 y ha habido muchas familias que alquilan espacios para tres generaciones: abuelos, hijos y nietos pasarán las vacaciones juntos". Tanto en zonas de costa como en el interior, asegura Aguín, "es prácticamente imposible encontrar una casa".

Desde Aviturga notan que este año también ha habido un repunte de presupuestos más elevados de lo habitual. "Hay sectores que han sufrido mucho, pero mucha gente ha conservado su trabajo a pesar de la pandemia y lleva un año ahorrando porque no ha podido trabajar: ahí están los grandes presupuestos de 2021", dice la presidenta.

Candela Cabello, por su parte, afirma que "lo primero que se reservó fueron los apartamentos modestos, ahora nos quedan pisos grandes con terraza y vistas al mar, pero estos presupuestos ya no los maneja tanta gente. Si nos vamos a casas, hablamos de alquileres que para los dos meses de verano pueden ir desde los 6.000 hasta los 9.000 o incluso 10.000 euros si la vivienda es muy grande".

La campaña que el año pasado hablaba de Galicia como destino seguro continúa viendo sus frutos para esta temporada. "Nuestra comunidad es, en general, un destino apetecible", dice Aguín, "es seguro y no está masificado, además de que en Galicia se combinan destinos de costa con montaña y urbano con rural".

Nuevos clientes, nuevas vacaciones

El sector inmobiliario de las Rías Baixas, especialmente en pueblos que multiplican su población de forma desmesurada cada verano, lleva años viendo cómo se consolida un tipo de cliente. El "veraneante" de Baiona o Sanxenxo suele venir de provincias de interior y tiene un presupuesto que le permite estar cerca de la playa sin grandes lujos.

La playa de Sanxenxo, en Pontevedra, una de las más frecuentadas por turistas.

Aviturga habla de la consolidación de este tipo de turista nacional, que se suma a la llegada de algún visitante internacional para este verano. "El grueso de la clientela sigue siendo de Asturias, Madrid o Castilla y León, como otros años, pero también estamos viendo mucho movimiento interno de norte a sur o del interior a la costa".

La gran diferencia de la temporada viene con el nacimiento de un nuevo tipo de arrendatario, "una tendencia que ya notamos el año pasado y que este primer trimestre se ha afianzado", dice Cabello. Nos hablan del veraneante "urbano", de esa persona que vive en la gran ciudad todo el año y busca pasear por las playas de Baiona cada mañana de agosto e irse de vinos cada noche sin tener que coger el coche de vuelta a casa.

"Hemos notado que muchísima gente de la ciudad de Vigo o de municipios cercanos sin playa ha reservado ya sus vacaciones en la costa este verano", dicen en Tierra Mayor. "La gente se conforma con venir a una zona de playa", poco importa el tamaño o los servicios del apartamento "si se puede salir a pasear a la playa cada día aunque la localidad cierre perimetralmente".

Por su parte, Aguín habla de una nueva tipología de estancia "condicionada por el teletrabajo", a raíz del cual se están viendo reservas más largas que otros años. "Vemos estancias de entre 15 y 30 días, cuando otros años la gente pasaba dos días en las Rías Baixas, dos en las Altas y otros dos en la Mariña: este año los clientes buscan permanecer todas sus vacaciones en un único entorno agradable".

También comentan que en muchas zonas se están reservando los fines de semana de mayo o incluso temporadas en el mes de junio o septiembre, lo que apoya la tendencia de la que habla la inmobiliaria de Baiona del nacimiento de un "turista de cercanía".

Sean de dentro o de fuera de Galicia, los turistas de este año han sido más rápidos que nunca, aunque el sector asegura que todavía quedan inmuebles por alquilar. "Hay zonas con mucha oferta, pero el que se lo piense un poco más no encontrará nada... en junio quizás tengamos que colgar el cartel de completo".

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