Hacer entender a toda la población en qué consiste la homeopatía sigue siendo una de las asignaturas pendientes de la ciencia.

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Aunque poco a poco se esté consiguiendo sacar de las Universidades, en las que había entrado haciéndose pasar por una ciencia más, aún falta mucho para que todo el mundo entienda lo poco que puede hacer esta disciplina por nuestra salud, de modo que sigue siendo la esperanza de muchas personas desesperadas que prefieren depositar sus esperanzas en una “ciencia” que les vende un futuro mejor que el prometido por la medicina convencional.

Esto lleva a que pongan sus vidas en peligro, confiando en técnicas de dudosa fiabilidad, basadas en teorías como la de la memoria del agua y el poliagua. Aunque en el momento que fueron enunciadas estas hipótesis no pudieron ser ni aprobadas ni desmentidas, hace años que existen estudios científicos que demuestran su imposibilidad; pero, desgraciadamente, en su momento no se les dio demasiada publicidad, o al menos no tanta como a la homeopatía, por lo que hoy os los recordamos.

¿En qué consisten la “memoria del agua”?

agua

Como os decía, este término hace referencia a una de las teorías en las que se basan muchos de los procedimientos de los homeópatas.

Para empezar, según la “memoria del agua” este líquido tiene la virtud de “recordar” las propiedades de las sustancias que ha contenido, de modo que si se hace una disolución acuosa de algún principio activo y se diluye una y otra vez, aunque el principio activo ya no esté allí, conservará sus propiedades. Supuestamente, esto se basa en la presencia de los enlaces por puente de hidrógeno, que forman una especie de moldes que conservan la información del medicamento.

Esta teoría fue defendida a finales de los años 80 de la mano de un inmunólogo francés, llamado Jacques Benveniste, que aseguró haber conseguido mantener los efectos de una disolución de anticuerpos extremadamente diluida. Aunque su hipótesis no pudo ser reproducida, en un principio tampoco se pudo demostrar lo contrario, por lo que finalmente el estudio fue publicado en Nature, junto a una nota que llamaba a la prudencia.

Sin embargo, la teoría fue aceptada por los homeópatas, que aún hoy siguen elaborando “fármacos” basados en ella. Para conseguirlo, toman el principio activo en cuestión, lo diluyen en agua a una proporción 1:10 (una parte de la sustancia que sea por cada 10 de agua) y después lo vuelven a diluir del mismo modo, consiguiendo una proporción 1:100. Hacen esto una y otra vez, como mínimo treinta veces, aunque en algunos casos llegan hasta doscientas, de modo que la probabilidad de encontrar una molécula de principio activo es prácticamente nula.

¿En qué se basa la teoría del poliagua?

homeopatia 2

En cuanto a esta teoría, se defiende la polimerización de las moléculas de agua de una forma similar a lo que ocurre en los plásticos, de modo que se obtendría una nueva sustancia más viscosa y con muchas propiedades supuestamente medicinales.

¿Cómo se demostró la invalidez de los fundamentos de la homeopatía?

estructura-agua

En un estudio, llevado a cabo en la Universidad estatal de Wayne, en Detroit, un grupo de investigadores, dirigidos por Igor Stipokin demostró la imposibilidad de estos dos sucesos de dos formas distintas.

Por un lado, emplearon técnicas experimentales basadas en la espectroscopía y, por otro, lo confirmaron con modelos computacionales, comprobando que todo apuntaba en la misma dirección.

Las moléculas de la superficie del agua interaccionan con las inmediatamente inferiores con una intensidad similar a la del interior del fluido, por lo que sólo hay una capa de aproximadamente 0’3 nanómetros en la superficie que se comportan de un modo distinto al resto. Este grosor se corresponde con una sola molécula, por lo que las teorías antes mencionadas no serían posibles, ya que se demuestra la capacidad de los enlaces de hidrógeno para mantener el agua ordenada es muy reducida y sería imposible crear esos moldes con supermemoria.

Por lo tanto, aunque la mayoría de homeópatas hicieran en su momento oídos sordos a este descubrimiento y sigan vendiendo la efectividad de estas técnicas, somos nosotros los que debemos luchar para que la desesperación nunca impere sobre la razón. Siempre habrá vendedores de humo, pero está en nuestras manos no comprarlo.