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¿Qué son esas moscas flotantes que creemos ver a veces?

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Seguro que la mayoría de vosotros alguna vez habéis creído ver unas pequeñas partículas, a veces redondas, a veces en forma de filamento o gusanito, flotando en el aire. Pues tranquilos, no estáis locos, aunque no podáis tocarlas, realmente están ahí; pero no fuera del ojo, sino dentro.

Las miodesopsias o “moscas flotantes”

Se trata de un fenómeno conocido como miodesopsias o, más vulgarmente, como moscas volantes. De hecho, este segundo nombre es el más antiguo, pues ya en la Antigua Roma dejaron constancia de su existencia, llamándolas “muscae volitantes”.

Las figuras que se observan son pequeñas partículas que se encuentran inmersas en el humor vítreo, el líquido gelatinoso del que está relleno el globo ocular, y podemos verlas debido a que, al recibir el ojo luz del exterior, sus sombras se reflejan y son proyectadas por la retina.  Se ven mucho mejor si el fondo es claro, como una pared blanca o el cielo azul y aparecen con más frecuencia a medida que el ojo envejece. Esto es así porque el humor vítreo no se renueva nunca, siendo el mismo líquido desde que se forma en el embrión hasta que morimos, de modo que se van acumulando cada vez más impurezas, resultado de procesos internos del ojo y del deterioro lógico de la edad. Además, también son más frecuentes en personas con mucha miopía, aunque no sean muy mayores.

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¿Son algo preocupante las moscas volantes?

Como ya hemos visto, son algo muy frecuente en la mayoría de la población (aproximadamente un 70% de ésta las ha visto alguna vez) y, por lo general, ni son peligrosas para la salud ni influyen en el día a día de quienes las padecen. De hecho, el cerebro aprende a ignorarlas y en la mayoría de los casos, aunque están ahí, no las vemos salvo que fijemos la mirada en un fondo claro o brillante, como vimos antes.

Sin embargo, hay casos muy excepcionales en los que se presentan con una frecuencia demasiado alta, entorpeciendo la visión, por lo que deben ser tratadas mediante láser o a través de la sustracción del humor vítreo, que posteriormente es reemplazado por una solución salina gelatinosa.

A partir de ahora, estoy segura de que muchos de vosotros dormiréis más tranquilos y podréis dejar de buscar esas motitas voladoras que desaparecen cuando intentas fijarte en ellas. Y es que, como siempre, la respuesta a casi todas nuestras dudas está en la ciencia o en los libros. O en los dos sitios a la vez.

Fuentes: Iflscience 

Imágenes: Flickr Flickr