Las alteraciones del sueño no son raras en la población; en realidad, afecta a bastantes personas en todo el mundo, por lo que cada vez son más los estudios que analizan la relación entre el sueño y la aparición de diversas enfermedades.

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En anteriores artículos de Medciencia hemos abordado esta cuestión. Por ejemplo, no dormir podría causar un daño cerebral irreparable, relacionado con las alteraciones a nivel del cerebro, y no dormir suficiente podría aumentar el riesgo de sufrir diabetes. Por otro lado, cabe destacar que dormir poco es malo…, pero dormir mucho, también. Como podemos ver, un mal sueño puede tener un efecto muy negativo en la salud.

Ahora, un equipo de investigadores han estudiado el impacto de dormir mal con el riesgo de sufrir un infarto de corazón o cerebral, siendo ambos las principales causas de muerte por enfermedad cardiovascular, casi el 80% de todas las muertes.

Dormir mal se asoció a mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares

El estudio, que comenzó en 1994, incluyó a un total de 657 hombres rusos de entre 25-64 años de edad, los cuales no presentaban ni enfermedades cardiovasculares previas ni diabetes. Para conocer si padecían dificultades para dormir, se les clasificaron en varias categorías. Posteriormente, los investigadores recogieron los datos de infarto cardiaco o cerebral durante un periodo de 14 años.

Los resultados fueron estadísticamente significativos: los hombres con alguna alteración en el sueño tenían 2-2,6 veces más riesgo de sufrir un infarto cardiaco y 1,5-4 veces más un infarto cerebral comparados con aquellos sin ningún problema para dormir.

Conclusiones

El principal autor del estudio, el profesor Valery Gafarov, de Russian Academy of Medical Sciences en Novosibirsk (Rusia), concluye con la siguiente reflexión:

“El sueño no es un asunto trivial. En nuestro estudio se asoció con el doble riesgo de infarto de corazón y hasta cuatro veces el riesgo de accidente cerebrovascular. La falta de sueño debe ser considerado como un factor de riesgo modificable para la enfermedad cardiovascular, junto con el tabaquismo, la falta de ejercicio y la mala alimentación. Las guías deben añadir el sueño como un factor de riesgo en las recomendaciones para la prevención de la enfermedad cardiovascular.”

Finalmente, recordar que las horas de sueño recomendadas para un adulto de entre 18-64 años de edad deberían rondar entre las 7-9 horas cada noche, mientras que las personas mayores de 65 años deberían ser unas 7-8 horas.

En definitiva, los problemas para dormir los deberíamos tomar más en serio, de ahí que tengamos que incentivar a los pacientes que consulten con su médico si padece algún trastorno relacionado con el sueño con el objetivo de impedir que esto conlleve a más problemas de salud.

Fuente: European Society of Cardiology