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¿Porqué no consigo alcanzar la felicidad? ¿Qué estoy haciendo mal?

8 agosto, 2014 20:11

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A menudo se hace duro pensar en un ideal impuesto por la sociedad que creemos nos hará felices y que no alcanzamos, a veces es nuestro propio ideal el que queremos lograr y no conseguimos, a veces simplemente nos sentimos poco felices y desearíamos estarlo más, disfrutar más de la vida y de las pequeñas cosas, tener más alegrías y más motivación. Hoy vamos a ver posibles motivos por los que ese deseo no se cumple y qué podemos hacer nosotros para estar un poquito más cerca de esa felicidad.

¿Qué me impide ser feliz y cómo puedo cambiarlo?

Para empezar debemos tener en cuenta que si uno se obsesiona en ser feliz, eso mismo le va a alejar del objetivo, no hay que estar continuamente revisando: “¿soy feliz, no soy feliz?” (comparación estado real-estado deseado), la felicidad es algo que a menudo se nos escapa pero que persiguiéndola desesperados tampoco vamos a conseguir, es decir estar hipervigilantes y ansiosos al respecto y catalogando todo lo que no es felicidad como algo negativo, solo conseguiremos sentirnos peor. En realidad ser feliz es saber apreciar esos otros momentos que no son felicidad “pura”, podemos ser felices por el simple hecho de no estar mal, ser felices porque estamos relajados o por estar ocupados.

Redefinir el concepto de felicidad: Llegamos a este punto porque si uno cree de forma rígida que la felicidad solo puede ser ese estado de euforia y absoluta satisfacción con todo, es bien probable que no la alcance nunca. La felicidad puede ser disfrutar de las pequeñas cosas, sacarle el lado positivo a otras, sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás, tener objetivos vitales e ir consiguiéndolos, eso será lo que nos dé auténtica felicidad, de la duradera, que puede no ser tan intensa como la eufórica temporal (cuando, por ejemplo, te pide salir el chico que te gusta o te ascienden en el trabajo), pero es felicidad también. El problema está en tener un concepto irreal de felicidad que nos hace perder de vista cualquier otra posible felicidad, por no ser “suficientemente buena o intensa”.

La felicidad es diferente para cada uno y debemos saber cuál es nuestro propio concepto de felicidad. Aplicar unas reglas genéricas y buscar la felicidad que busca todo el mundo puede no hacernos felices al final: los hay que son felices con poco, otros con mucho, unos solteros, otros en pareja, unos viajando, otros en la rutina… Cada uno debe potenciar su propio ideal de felicidad y no el que representa un canon social. Un problema muy frecuente es que a menudo no sabemos que nos hace feliz y eso es algo muy frustrante pero que se puede remediar con un poco de trabajo personal (de autoconocimiento) y, porque no, de ensayo-error. Es así, podemos equivocarnos. Podemos emprender cosas, decidir que no nos gustan y cambiar de rumbo, el truco es no tenerle miedo a ese “fracaso”.

Ser feliz no es tener, es ser. Centrar la felicidad en algo exterior que nos viene dado (bienes materiales) es un error, la felicidad viene de uno mismo, del interior, es (diría yo) una actitud. Si bien es cierto que (y esta frase hay que cogerla con pinzas, por supuesto no hablo de personas con problemas mayores, trastornos depresivos  ni nada por el estilo) en ocasiones uno no es feliz porque no quiere, porque no se quiere quitar la venda de los ojos, porque no quiere mirar en su interior y descubrir que la bloquea y cambiarlo, si no queremos cambiar nada siempre permaneceremos en el mismo estado.

La felicidad es ser feliz UNO MISMO consigo mismo y con el mundo, no algo totalmente externo.

Es importante ser conscientes y creer que tenemos el poder y la fuerza para cambiar las cosas, sí podemos marcar una diferencia, sí podemos salir de una situación negativa, debemos confiar en nuestra capacidad de ser felices, aunque no lo seamos en este mismo instante. Debemos tener esperanza y no rendirnos, a veces uno puede ser feliz simplemente por el hecho de sentirse luchador. La desesperanza ahuyenta la felicidad. En la vida, para ser feliz uno debe coger las riendas, por mucho que le cueste, esperar que los demás nos brinden la felicidad no hará sino decepcionarnos.

Otro error muy común es no centrarse en el presente, estar continuamente con la mente en el futuro, en esa incertidumbre de  ¿qué pasará?, ¿qué será de mi? (normalmente centrada en cosas negativas), vivir constantemente anticipando cosas negativas es lo que nos produce ansiedad y desesperanza e impide que prestemos atención a lo que ocurre en el presente. Yo puedo estar temiendo algo, que si ocurre no podré cambiar, por ejemplo que mi pareja me sea infiel, y en realidad ese pensamiento va a hacer que yo esté constantemente preocupada, ansiosa y triste. En ese estado poca atención le prestaré a los detalles con la pareja, poco disfrutaré de estar con ella y básicamente dejaré pasar muchos momentos de felicidad por sentir algo causado por una anticipación de algo que no tiene porque ocurrir, pero es que además al estar así por pensar que podría pasar puede acabar desencadenándolo porque estaré desatendiendo a la pareja. La mente tiene que estar donde está el cuerpo, en el presente. Prestando atención a lo que nos rodea.

Otra cosa importante es mantenernos activos y mantenernos ocupados, el cerebro funciona mejor así, es una máquina y como tal hay que impedir que se nos “oxide”. Ser sedentario no suele asociarse a una elevada felicidad, por el contrario, ser activo, hacer actividades al aire libre, visitar sitios nuevos, hacer ejercicio físico, etc… Sí conduce a una mayor felicidad. Esto no quiere decir que no necesitemos también nuestros momentos de relax y desconexión, pero no es incompatible, irse a la playa es estar ocupado y a la vez relajado y desconectando. La idea es no estar todo el día tirado en el sofá sin hacer nada, viendo la tele. Eso atrofia el músculo de la felicidad y lleva a sentimientos de pasividad y depresión.

Ser sociable es un factor interesante, ya no solo por estar asociado a un mejor envejecimiento y una mayor esperanza de vida, sino porque potencia muchas capacidades cognitivas, nos ofrece un punto de vista sobre los problemas diferente al nuestro, nos une al mundo que nos rodea, nos aporta un sentimiento de pertenencia y nos hace “conectar” con el exterior, con los otros. Las amistades, familia, pareja pueden aportar apoyo, risas, ocupación en actividades, consejo, e incluso críticas constructivas.

Un barco necesita su capitán, sino, navega sin rumbo, las personas somos iguales, debemos conocernos bien antes de decidir que rumbo tomar. Mucha gente evita mirar dentro de si, conocerse y quererse y con esto se pierden un buen trozo de la tarta que es la felicidad (sino toda). Es muy importante potenciar el yo, la autoestima y la autorrealización, construir unos valores personales (raíces) fuertes. Todo ello serán nuestras herramientas para guiarnos a la felicidad, para luchar en los momentos difíciles, para sacar fuerzas, para sentirnos a gusto. La idea es que si estás bien contigo mismo, mucho de lo demás no importa, si confías en ser el procurador de tu propio bienestar te va a dar igual que estés en un piso barato o en una casa lujosa, porque las riquezas las llevarás contigo a cualquiera de los dos lados y con ellas convertirás ambos lugares en un sitio feliz. Confiar en que uno puede cuidar de si mismo y que es el proveedor de su propia felicidad, es un paso gigante en el camino a encontrarla.

Otro fallo que cometemos es pensar que debemos ser felices pase lo que pase, que es lo más importante en la vida, esta claro que lo es, pero es irrealista pensar que siempre estaremos felices, hay que aceptar que el malestar ocurrirá de tanto en cuanto y ello será algo temporal. Además debemos permitirnos estar mal, no ser duros con nosotros mismos, no somos débiles por estar mal, es más, habrá momentos en la vida que requerirán que nos sintamos así (son momentos de los que se puede aprender mucho). Permítete estar mal de vez en cuando, no te latigues, se comprensivo contigo mismo (sin caer en rendirse) y procura que si te haces críticas estas sean positivas y constructivas. Nadie es perfecto y pensar que siempre tenemos que estar bien es irreal y pone mucha presión sobre nosotros. No somos “peores” por tener un bajón, somos humanos y a todos nos pasa.

Otro problema frecuente es que tenemos miedo a probar cosas nuevas, miedo al futuro, miedo a lo desconocido. Tememos la perdida. Queremos algo y cuando lo tenemos tememos perderlo y ello nos impide disfrutarlo. La perdida debiera ser lo que nos hiciera sacar el máximo de lo que tenemos, en esta vida todo es perecedero, ¡pero ello es algo positivo! Bueno todo menos uno mismo, siempre tendremos todo aquello que cultivemos en nuestro interior, lo no material permanece. El miedo es parte de la vida pero no hay que dejar que nos domine y limite.

Debemos probar cosas nuevas, arriesgarnos, no temer la pérdida ni anticiparla, sino disfrutar del presente con lo que tenemos aunque luego no esté

Otro problema que incide en muchas ocasiones en impedir que alcancemos la felicidad es el ser excesivamente controladores. Es un problema porque la vida está llena de imprevistos e ir contra corriente es agotador y frustrante. La necesidad de control suele venir de la mano del miedo al futuro, la baja autoconfianza y la anticipación de cosas negativas. Si requieres del control para ser feliz eso limita las situaciones en las que puedes ser feliz a unas pocas, cerrando la puerta a muchas otras. Acepta no tener el control de las cosas, esto no es malo.

No tengas miedo a ser feliz y permítete serlo, puede parecer una tontería pero muchas veces tememos estar bien porque entonces duele más estar mal después, porque si somos felices luego la felicidad puede desaparecer, porque ser feliz nos hará querer más, esto no es así. Uno no será feliz si no se lo permite. Otras personas en lugar de temer la felicidad lo que ocurre es que creen no merecerla, no se permiten descansar y sentirse bien, se exigen demasiado.

En general todo este cambio de actitud y de mentalidad acercará tu camino a la felicidad. También os recomiendo leeros otros artículos interesantes de Medciencia respecto a este tema. Por ejemplo “En busca de la felicidad, ¿Cómo aumentar los niveles de serotonina?”, “Los diez trucos científicos que te acercarán a la felicidad“, “25 consejos para una salud mental sana y duradera“.

Fuente: Psychology Today.

Imagen: Wikimedia Commons, Flickr,