En muchas ocasiones os hemos comentado la gran cantidad de perjuicios que puede ocasionar, incluso dañando permanentemente nuestro cerebro. Hace relativamente poco os enseñamos a identificar si dormíais poco, fijándoos en 7 señales que delatan que no duermes lo suficiente. En todos estos artículos os hablábamos de lo malo que es dormir poco, pero… ¿Y dormir mucho? Pues parece ser que eso tampoco es buena idea, y la que más lo puede sufrir es nuestra memoria. Al menos así se desprende de un reciente estudio.

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Dormir demasiado también afecta a tu memoria, para mal

Según un nuevo informe del Estudio de Salud de Enfermeras de la Universidad de Harvard, dormir es un poco como el cuento de Ricitos de Oro: Ni mucho, ni poco, lo justo. Y de hecho ni siquiera hace falta llegar al mito de las 8 horas diarias, como bien comenta Elizabeth Devore, profesora de Medicina de Harvard y del Hospital Brigham de Mujeres de Boston, y directora de este estudio:

“Nuestros hallazgos sugieren que la obtención de una cantidad “promedio” de sueño, unas siete horas al día, pueden ayudar a mantener la memoria en la edad adulta. Además, las intervenciones clínicas basadas en la terapia de sueño pueden ser examinadas para la prevención de la discapacidad mental”

En dicho trabajo, el cual fue publicado en la revista de la Sociedad Americana de Geriatría, participaron un grupo de mujeres a las que se les preguntó sobre sus hábitos de sueño en 1986 y 2000, y también fueron preguntadas por sus habilidades memorísticas y del pensamiento en tres ocasiones, seis años más tarde. Por lo que observaron Devore y sus colegas, las mujeres que dormían poco tenían un peor rendimiento en las pruebas de pensamiento (cinco horas o menos) pero, sorprendentemente, aquellas mujeres que dormían mucho también tenían un peor rendimiento (nueve horas o más), en comparación a las que llevaban a cabo un horario de sueño óptimo de siete u ocho horas diarias.

Dormir poco, o dormir mucho: Un problema más allá de la memoria

Aunque esta vez nos hemos centrado en hablar de como afecta dormir a nuestra memoria y pensamiento, la realidad es que no controlar el tiempo justo de sueño también causa otros problemas que, en consecuencia, afectan a nuestra cognición. Os hablo de enfermedades que aumentan su riesgo de aparición, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 o la depresión.

¿Cómo es posible tal relación? Pues teniendo en cuenta que las alteraciones del sueño causan, a su vez, aumentos de presión arterial y diabetes, por el estrechamiento de los vasos sanguíneos. Dicho estrechamiento no es algo localizado, sino sistémico, por lo que afecta a todo el organismo (incluido el cerebro). Si las comunicaciones, los vasos sanguíneos, dejan pasar menos oxígeno y nutrientes, los órganos funcionan peor. Si el cerebro funciona peor, el pensamiento y la memoria evidentemente también.

Por otra parte, la falta de sueño también ha demostrado afectar al cerebro de otras formas, como por ejemplo los depósitos de proteínas como la beta-amiloide, muy conocida por ser la causante de la enfermedad de Alzheimer y la demencia.

¿Y el exceso de sueño? Aquí ya no hablaríamos tanto de la cantidad, sino de la calidad, ya que dormir más de nueve o diez horas al día suponen una menor calidad del descanso. Por tanto, por exceso o por defecto, alterar el patrón del sueño puede ser bastante perjudicial para nosotros. Habrá que ajustar un poco el despertador.

Vía | Universidad de Harvard.