La nueva etiqueta energética Omicrono
La UE cambia las normas: estas son las nuevas etiquetas para electrodomésticos para ahorrar en la factura de la luz
Si estábamos buscando una lavadora o frigorífico con clase A+++ y no lo encontramos, es porque esa escala ya no se utiliza en Europa.
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Durante años, los consumidores nos hemos acostumbrado a fijarnos en las etiquetas energéticas a la hora de comprar un nuevo electrodoméstico, siempre apuntando lo más arriba posible; sin embargo, ahora las etiquetas han cambiado.
Desde el año pasado, los fabricantes están obligados a usar una nueva escala, y eso puede trastocar un poco nuestros planes, como por ejemplo, por el hecho de que ya no vamos a encontrar electrodomésticos A+, A++ ni A+++.
En vez de eso, se ha vuelto a una escala 'más limpia' por así decirlo, de letras que van de la A a la G; pero eso no significa que la eficiencia de los electrodomésticos haya caído en picado, más bien lo contrario.
De hecho, el verdadero motivo de este cambio en las etiquetas es por el avance constante de la tecnología. Cuando la escala anterior fue creada, no había visos de que nadie pudiera fabricar algo mejor que la clase A; pero con el tiempo, los fabricantes demostraron de lo que eran capaces.
Con el paso del tiempo, esto obligó a crear 'nuevas' categorías simplemente añadiendo un '+' para indicar que era mejor que la anterior; pero esto generaba confusión, obligando a contar la cantidad de '+', y no estaba claro cuál era la clase superior y dónde estaba el límite.
La reforma, incluida en el Reglamento (UE) 2023/2533, simplifica esto, convirtiendo a la A de nuevo en la clase más eficiente y la más recomendable si queremos ahorrar en la factura de la luz, pero también la más difícil de encontrar.
Eso es porque, a efectos prácticos, el listón ha subido de una manera espectacular, y lo que antes era considerado un electrodoméstico relativamente eficiente, con la nueva escala no es tan recomendable.
Con el reescalado, un aparato eléctrico que antes tenía la etiqueta A+++ pasa a estar clasificado en la letra B o incluso C; en otras palabras, lo que antes era una clasificación poco deseable hoy en día puede ser muy buena.
De la misma manera, un aparato que antes tenía una etiqueta B, ahora se pasa a las últimas letras disponibles, reflejando que se trata de una mala compra, al menos en comparación con lo que ya hay en el mercado.
Aunque nos puede costar acostumbrarnos al cambio, a largo plazo será a mejor, porque cuando veamos un electrodoméstico de clase A, sabremos que cuenta con nuevas tecnologías de ahorro de energía.
Diferencias entre la vieja etiqueta energética y la nueva Omicrono
De hecho, la mayoría de los electrodomésticos actuales no pueden alcanzar la clase A, ya que está reservada para los fabricantes que van a implementar las funciones de ahorro energético más avanzadas.
El otro motivo por el que la clase ha 'empeorado' es porque la forma en la que se calcula el consumo ha cambiado. Por ejemplo, en lavadoras, ahora el gasto se basa en un índice de eficiencia energética que tiene en cuenta el consumo anual de energía y en cada programa, basándose en 100 ciclos de lavado.
El diseño de la etiqueta también ha cambiado para incluir más información, como por ejemplo, si el dispositivo cuenta con funciones Eco como programas específicos, u otros gastos relacionados como la cantidad de agua usada en el caso de las lavadoras.
También podemos usar nuestro móvil para escanear el código QR incluido, que nos llevará a la base de datos europea EPREL donde veremos la ficha técnica y los datos detallados del producto.