El primer ministro de Kosovo y líder del movimiento Vetëvendosje, Albin Kurti. Reuters
El nacionalista Albin Kurti busca gobernar en solitario tras lograr el mayor triunfo electoral de la historia de Kosovo
El líder del partido populista de izquierdas Vetëvendosje se asegura un tercer mandato consecutivo como primer ministro y sale reforzado del adelanto electoral tras diez meses de bloqueo.
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El líder nacionalista Albin Kurti buscará gobernar en solitario después de conseguir una victoria aplastante en las elecciones legislativas celebradas el pasado domingo en Kosovo, el país más joven de Europa. Será el tercer mandato consecutivo como primer ministro del histórico dirigente del movimiento Vetëvendosje (Autodeterminación, en albanés).
Kurti salió ampliamente reforzado de las urnas tras el adelanto electoral, motivado por su incapacidad para articular una mayoría en el Parlamento salido de las legislativas de febrero. Los diez meses posteriores de bloqueo político e institucional impidieron que las arcas kosovares ingresaran fondos europeos valorados en 1.000 millones de euros. Fondos que ahora pueden ser desbloqueados.
Porque, según los datos oficiales, la plataforma de Kurti obtuvo este domingo el 49,3 por ciento de los votos. Un resultado que se traduce en 56 de los 120 escaños del Parlamento. Por detrás, muy por detrás de Vetëvendosje aparecen las siglas del Partido Democrático de Kosovo (PDK), con el 21 por ciento de las papeletas. En tercera posición, con poco más del 13,5 por ciento, figura la Liga Democrática (LDK).
En comparación con las elecciones de febrero, Vetëvendosje aumenta su representación en ocho escaños. La distancia sobre los partidos de la oposición es considerable. Kurti no acusa el desgaste.
“La parálisis institucional no se percibió como un fracaso de Kurti, sino como evidencia de la intransigencia política frente a estructuras que gran parte del público ha considerado durante años como fuente de corrupción, clientelismo e injusticia sistémica”, señala en conversación con este periódico Suada A. Dzogovic, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Haxhi Zeka.
“Kurti logró transformar la estasis en una narrativa política de resistencia, y la resistencia en un símbolo de vitalidad política”, añade Dzogovic. “Al hacerlo, evitó la trampa clásica de las élites gobernantes: en lugar de actuar a la defensiva, actuó normativamente, como guardián de principios, no como gestor de compromisos”.
El viento sopló a favor de un Kurti que, además, se vio favorecido por el calendario. Buena parte de la diáspora kosovar había regresado a casa con motivo de las fiestas de final de año, y la diáspora es uno de los grandes caladeros de votos de Kurti. De hecho, según una encuesta reciente de Ubo Consulting, el 61,7 por ciento de los kosovares que residen en el extranjero confía en el primer ministro.
Kurti lo tiene todo de cara porque, como explica Besar Gërgi, investigador del Group for Legal and Political Studies (GLPS), un think tank con sede en Pristina, es bastante difícil formar gobierno sin Vetëvendosje.
“El Parlamento de Kosovo tiene 120 escaños, de los cuales 20 están reservados para minorías. Kurti ha ganado 56 escaños (que podrían aumentar a 57 con los votos de la diáspora). Sólo necesita 5 votos de las minorías, es decir, una cuarta parte de ellos, para alcanzar los 61 mandatos necesarios para formar gobierno”, sentencia Gërgi en diálogo con EL ESPAÑOL. “Puede obtener fácilmente ese apoyo”.
“El verdadero desafío se presenta en marzo, cuando la Asamblea debe elegir al próximo presidente de Kosovo”, anticipa sin embargo Ramadan Ilazi, jefe de investigación del Centro Kosovar de Estudios de Seguridad (KCSS). “La Constitución exige la participación de dos tercios de los diputados en la votación. Para evitar convocar nuevas elecciones si la votación fracasa, Kurti necesitará cooperar con la oposición, ya sea invitando a un partido a su coalición o acordando un candidato de consenso capaz de alcanzar el umbral de dos tercios con votos de la oposición”.
“El margen de la victoria de Kurti fue sorprendente para casi todo el mundo”, reconoce Gërgi. “Contó con la mayor bendición que un político puede desear: oponentes débiles. La oposición unida tenía los números para formar gobierno en la legislatura anterior, pero se negó a hacerlo con la esperanza de obtener más votos en las elecciones repetidas”.
¿Cómo reaccionó Kurti? “Se vendió como un político que quería evitar la crisis proponiendo un presupuesto y la ratificación de acuerdos importantes con la UE y el Banco Mundial. Al final, su mensaje de políticas sociales y de una política exterior soberanista resonó entre la población kosovar más que cualquier otra opción”, responde Gërgi.
El líder nacionalista de izquierdas se pone manos a la obra para recuperar el tiempo perdido. “Tenemos mucho trabajo por delante. El resultado de hoy nos ha dejado claro que debemos avanzar sin ningún retraso. Las instituciones se crearán tan pronto como se certifiquen los resultados electorales”, declaró la noche electoral.
Entre los planes del líder de Vetëvendosje figura reforzar los servicios de sanidad y educación —rezagados en comparación con sus vecinos balcánicos—, mejorar las condiciones de los empleados públicos y los pensionistas y ampliar las reformas para combatir la corrupción. Tendrá que lidiar con las habituales tensiones fronterizas con Serbia.
“A nivel interno, se le otorga a Kurti un fuerte mandato para continuar con las reformas institucionales, pero al mismo tiempo, la obligación de traducir su capital moral en un Estado funcional”, explica Dzogovic. “Las expectativas son mayores que nunca y las posibilidades de cumplirlas están significativamente limitadas. La lucha contra la corrupción, el fortalecimiento del sistema judicial y la revisión de las relaciones entre política e instituciones son prioridades, pero su credibilidad dependerá de resultados concretos, no de la retórica”.
“Kosovo ha disfrutado de una estabilidad política sin precedentes entre 2021 y 2025, cuando se celebraron las elecciones en febrero. El resto del año se perdió efectivamente en la parálisis, y la esperanza es que los próximos cuatro años también cuenten con cierta estabilidad política”, apunta, por su parte, Gërgi. “Los partidos de la oposición, PDK y especialmente LDK, que vieron una caída radical en su voto, necesitan reconsiderar sus decisiones y reformarse para atraer nuevamente a la ciudadanía”.
“Los próximos cuatro años serán un período decisivo para el futuro de los Balcanes Occidentales como miembros de la Unión Europea”, subraya Gërgi. “Por eso, Kosovo necesita cooperación entre partidos para alcanzar sus objetivos de integración en la UE y la OTAN”. Kurti recibió, entre otras, la felicitación del primer ministro de Albania, Edi Rama, “un hermano” con el que rivaliza por representar a la nación albanesa.
¿Qué futuro le aguarda a Kosovo? “Las implicaciones de su tercer Gobierno dependen de si Kurti mantiene su enfoque rígido o adopta una postura más pragmática”, responde Ilazi. “Su lema de campaña, ‘Sin compromiso’, señalaba rigidez en el diálogo con Serbia, pero su discurso de victoria tuvo un tono más conciliador”.
“Veo dos escenarios: uno, si Kurti persiste con políticas pasadas, las tensiones con Bruselas y Washington podrían profundizarse; otro, si aprovecha su sólido mandato para promover un compromiso constructivo, Kosovo podría avanzar significativamente hacia la integración euroatlántica”, añade Ilazi. “Tanto la UE como Estados Unidos han dejado claro que avanzar en la normalización con Serbia y fomentar el carácter multiétnico de Kosovo siguen siendo prioridades para la cooperación futura con el Gobierno”.