Calviño conversa en Luxemburgo con el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno.

Calviño conversa en Luxemburgo con el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno. Julien Warnand/EFE

Europa

Calviño trata de marcar distancias con Italia para evitar un efecto contagio

Bruselas

Al igual que ha hecho ahora el Gobierno populista italiano, el Ejecutivo de Pedro Sánchez anunció nada más llegar al poder que sus presupuestos para 2019 incumplirían los objetivos de reducción del déficit exigidos por la UE. Y elaboró unilateralmente una nueva senda de déficit (el 2,7% para este año, en lugar del 2,2% comprometido con Bruselas y el 1,8% en 2019 en lugar del 1,3%), cuya aprobación en el Congreso ha sido frenada por el PP y Cs. Los argumentos de Sánchez para justificar su actuación son también muy parecidos a los de Roma: más gasto público para atender las necesidades sociales y favorecer un crecimiento más justo.

Sin embargo, en la reunión del Eurogrupo celebrada este lunes en Luxemburgo, la ministra de Economía, Nadia Calviño, ha buscado marcar distancias con Italia en un intento de frenar cualquier efecto contagio. La decisión del Gobierno de Roma de elevar hasta el 2,4% el déficit en 2019 (el triple de lo pactado con Bruselas) se ha traducido ya  en un encontronazo con la UE y ha asustado a los mercados financieros: caídas generalizadas en la bolsa y subida de la prima de riesgo italiana.

"Indudablemente estamos siguiendo con muchísima atención el desarrollo de la situación en Italia y en los mercados de capitales en general. A nadie beneficia que se desencadene un episodio de inestabilidad financiera, y menos que a nadie a Italia", ha asegurado la ministra de Economía a su llegada a Luxemburgo.

"Desde la perspectiva española, el Gobierno está determinado y comprometido con la estabilización presupuestaria. No cabe ninguna duda de nuestro compromiso con la reducción del déficit público y con la estabilidad de la deuda pública. Y en ese sentido no tengo una preocupación especial por un efecto contagio que no vemos en ningún lugar", sostiene Calviño.

España sí respeta las reglas presupuestarias de la UE

¿Se traducirá este desafío de Italia en un endurecimiento de la posición del Eurogrupo hacia España? La ministra de Economía está convencida de que la situación de los dos países no tiene nada que ver. "Nuestra propuesta de marco presupuestario para el año próximo está perfectamente encuadrada con las normas comunitarias y no espero una actitud ni más dura ni más laxa con respecto a la situación de España, que es bien conocida por nuestros socios comunitarios", ha insistido.

Lo cierto es que entre la actuación del Gobierno de Sánchez y el de Italia hay dos diferencias claras. En primer lugar, España se ha comprometido a seguir reduciendo el déficit aunque a un ritmo más lento, mientras que la pretensión del Movimiento 5 Estrellas de Luigi di Maio y La Liga de Matteo Salvini es volver a aumentarlo. Por eso la Comisión ha dicho ya que el plan presupuestario italiano incumple las normas de la UE, mientras que en el caso de España ha eludido de momento censurarlo.

El desvío respecto a los objetivos pactados es muy inferior en el caso español que  en el italiano. Además, en Bruselas el Gobierno de Sánchez todavía goza de crédito por su europeísmo declarado y la presencia de figuras como la del expresidente de la Eurocámara, Josep Borrell, o la propia Calviño, que era directora general de Presupuestos en la Comisión. Cosa que no sucede con el Gobierno populista italiano, que se ha visto desde el principio como una amenaza.

El Ejecutivo comunitario dará su veredicto definitivo sobre los presupuestos de Italia, España a partir del 15 de octubre, la fecha límite que tienen todos los países de la eurozona para remitirlo a Bruselas.