La investigadora es una de las premiadas en los L'Oréal UNESCO For Women In Science 2026.

La investigadora es una de las premiadas en los L'Oréal UNESCO For Women In Science 2026. Cedida

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María Puertas-Bartolomé, la científica que crea materiales 4D para regenerar corazones: "Buscamos evitar trasplantes"

La química palentina es una de las premiadas por los L'Oréal-UNESCO For Women In Science por su proyecto ProInk 4D, desarrollado desde la UVa.

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En España, una de cada cuatro muertes hoy se vincula con patologías cardiovasculares. Dentro de estas, quizá sea el infarto de miocardio la más ampliamente conocida y la que más miedo suscita entre la población, pero también es una cardiopatía que ha movido a la ciencia a dar grandes pasos para mejorar la salud del paciente antes y después de que suceda.

Gracias a los avances en investigación, el pronóstico tras sufrir un ataque cardíaco suele ser positivo y quienes pasan por este proceso acaban volviendo a vivir con normalidad. En el extremo contrario, los casos más graves donde el daño al músculo es muy extenso y desemboca en insuficiencias terminales pueden hallar en el trasplante su mejor solución.

En 2025, este país registró 390 intervenciones quirúrgicas dedicadas a tratar el corazón enfermo de un paciente con otro sano procedente de un donante. Es la cifra más alta jamás contabilizada aquí y supone todo un hito, si bien no deja de ser cierto que estos procedimientos son complejos y requieren la estricta coordinación de equipos especializados.

María Puertas-Bartolomé se ha marcado el objetivo de que su trabajo haga de salvavidas antes de tener que pasar por esta opción. "Todos conocemos a alguien que ha sufrido una enfermedad cardiovascular, pero es que, además, es la primera causa de muerte a escala mundial según la Organización Mundial de la Salud", arranca su entrevista con Magas.

Natural de Palencia, es licenciada en Química por la Universidad de Valladolid (UVa) y doctora en Biomateriales por el Institute of Polymer Science and Technology. Ha realizado estancias en Estados Unidos y Alemania, y hoy continúa desarrollándose como investigadora Marie Curie en los laboratorios de la misma UVa a la que llegó con 18 años.

Este año recibió uno de los L'Oréal-UNESCO for Women In Science, premios que ponen en valor el talento joven femenino en el ámbito científico. El jurado la distinguió por su implicación en el desarrollo de biotintas inteligentes, inspiradas en proteínas naturales como la elastina o la resilina, que podrían usarse para la regeneración cardiovascular.

Retrato de María Puertas-Bartolomé.

Retrato de María Puertas-Bartolomé. Cedida

Su proyecto, ProInk4D, pertenece al campo de la bioimpresión 4D, una disciplina que busca ir un paso más allá de la 3D tradicional en este ámbito. Gracias a ella es posible fabricar materiales capaces de adaptarse y responder a estímulos del entorno. En un órgano como el corazón, sometido a actividad constante, este matiz lo cambia todo.

En este sentido, cuando se habla de medicina regenerativa —una de las grandes revoluciones sanitarias de los últimos tiempos—, "la mayoría de las veces estamos creando tejidos estáticos en tres dimensiones, imitando las propiedades mecánicas del órgano", explica.

Sin embargo, el tejido nativo "tiene un dinamismo al que a veces es más complicado llegar", de ahí que el equipo en el que se encuentra Puertas-Bartolomé —el grupo Bioforge de la UVa— haya decidido apostar por la tecnología 4D para "desarrollar un material que no sólo imite esa arquitectura, sino también ese comportamiento".

Una investigación prometedora

Su trabajo supone una aportación por partida doble a la medicina: en primer lugar, a nivel de laboratorio, la tecnología "se podría aplicar para crear modelos in vitro que nos ayuden a probar distintos fármacos, estudiar enfermedades y evitar el uso de tantos animales, lo cual es muy importante", asegura.

De ahí podría trasladarse a la aplicación en humanos "para regenerar o reemplazar zonas dañadas y evitar posibles trasplantes", afirma la investigadora de la Universidad de Valladolid, quien confía plenamente en los múltiples beneficios que podrían derivarse de las formulaciones que desarrolla su grupo.

"Cuando sufres un infarto, hay una pequeña parte de las células que dejan de hacer latir el músculo y forman una cicatriz inerte. Al aplicar hidrogeles basados en estas biotintas se evita la formación de esa marca, y eso a su vez aminora el riesgo de volver a experimentar este episodio". El objetivo, por tanto, también pasa por evitar segundos nuevos ataques al corazón.

Reconoce que el proyecto —en el que se involucran profesores, profesionales en etapa postdoctoral, estudiantes de doctorado y alumnos en prácticas— aún está en una fase temprana, pero ya han empezado a obtener resultados prometedores: "Parte de los materiales en los que nos basamos son efectivos en otros tratamientos, así que no partimos de cero".

"Hoy por hoy no estamos imprimiendo órganos", aclara. "Lo que estamos diseñando son biomateriales que nos valen como 'andamios'. A la hora de introducirlos en el cuerpo, las propias células humanas son las que invaden esos soportes y generan una matriz similar al tejido nativo".

Aunque ProInk4D está pensada principalmente para tratar cardiopatías, Puertas-Bartolomé no descarta que esta tecnología pueda trasladarse a otros ámbitos en el futuro. "Este proyecto está enfocado principalmente al tejido cardíaco, pero es aplicable a cualquier otro porque prácticamente todos tienen este comportamiento dinámico", explica.

Más allá de la bata

Para entender el trabajo presente de María Puertas-Bartolomé vale la pena remontarse a su pasado como estudiante. En la Universidad de Valladolid encontró una carrera que le ofreció una base amplia y que, al mismo tiempo, la llevó al ámbito de los biomateriales, donde vio "una salida que me gustaba mucho porque daba, por fin, respuesta a lo que siempre pregunta la familia: '¿Eso para qué sirve?'".

A partir de ahí, su carrera tomó una dirección clara. "Vi una aplicación directa que podía contribuir a mejorar la salud de las personas, y eso fue lo que me enganchó", explica. Y prosigue: "De repente dejaba de ser una teoría abstracta para convertirse en algo útil, tangible, que podía tener impacto real".

Su formación continuó en instituciones como el CSIC y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo —donde cursó un máster sobre la ciencia de los polímeros—. Más tarde llegó una etapa en el extranjero, donde pudo profundizar en otras líneas de investigación y ampliar su visión del campo.

Cuenta que "en Alemania tuve la oportunidad de estar en un centro muy potente (Universidad del Sarre). Eso me permitió conocer muchas áreas distintas dentro de la disciplina y me abrió muchas puertas. Trabajábamos con lo que llamamos materiales vivos, encapsulando bacterias programadas genéticamente para liberar un fármaco dentro de materiales".

"Es una idea muy bonita porque combina mucha ingeniería con mucha biología, y exige que todo funcione al mismo tiempo", asegura. De esa etapa surgieron también dos patentes para lentillas capaces de autolubricar el ojo. "Fue una experiencia muy enriquecedora porque ves que lo que haces no se queda en una publicación, sino que puede convertirse en algo con aplicación real", dice.

"Eso para una científica es muy motivador", añade Puertas-Bartolomé, quien, a pesar de su envidiable experiencia internacional, siempre tuvo claro que quería volver a España. Lo hizo gracias al apoyo del grupo en el que hoy se encuentra y a una beca Marie Curie, que le ha permitido impulsar su propia línea de investigación con más autonomía.

Las ganadoras de la distinción. De izquierda a derecha, Ylenia Jabalera, Cintia Folgueira, María Puertas-Bartolomé, Ujué Fresán y Sara Mederos.

Las ganadoras de la distinción. De izquierda a derecha, Ylenia Jabalera, Cintia Folgueira, María Puertas-Bartolomé, Ujué Fresán y Sara Mederos. Cedida

Su regreso también llama a hacer una reflexión más amplia, porque conecta con uno de los grandes retos del sistema científico español: atraer a los 'cerebros fugados'. En su caso, la decisión fue compartida con su marido, también investigador, con quien regresó desde Alemania para asentarse en Valladolid.

"Nos gustaría quedarnos. Siempre está bien salir fuera un tiempo porque descubres otras formas de trabajar y de afrontar los problemas. Pero para nosotros eso tenía sentido como algo temporal. Ahora mismo nos vemos aquí", dice, instantes antes de que una pequeña intrusa irrumpa (y sea más que bienvenida) en la conversación.

Se trata de su hija, una bebé que en el momento de la entrevista tiene dos meses y que, pese a haber atendido en completa tranquilidad a la charla de su madre, empieza a echar de menos su atención. "Suele estar más tranquila", se disculpa sonriente a la par que explica que "es la primera, así que todavía estamos adaptándonos".

Una ciencia más equitativa

Su experiencia como progenitora reciente acaba poniendo sobre la mesa otro de los grandes retos de la investigación: la conciliación. "Es complicado. En esta carrera es fácil quedarse atrás con las publicaciones, aunque luego tengas un año más o alguna ampliación de plazo. Porque compites con gente que no ha tenido esas interrupciones", admite.

La ciencia va deprisa, pero incluso en ella los sesgos se rompen con lentitud: "Creo que estamos en el camino correcto, pero aún queda mucho por hacer. En las carreras de Biomedicina o Ingeniería Biomédica ves a muchas mujeres estudiando, pero cuando subes a puestos de responsabilidad su presencia cae. Ahí sigue estando ese techo de cristal".

Por eso, valora las iniciativas que no sólo premian el talento, sino que lo visibilizan. Su ilusión es que su testimonio pueda servir para que las químicas del mañana vean "que esta opción de futuro existe y que pueden dedicarse a ella si quieren", dice. Si su entrevista "sirve para que una sola niña se la plantee, ya habrá merecido la pena", añade.

Para ella, el premio de L'Oréal y UNESCO representa una forma de poner el foco en una línea aún poco conocida por la sociedad: "Es un reconocimiento muy bonito a toda tu carrera, no sólo a ese proyecto, que me ha dado un chute de energía para continuar. Y, claro, la dotación económica ayuda a seguir trabajando".

En este sentido, el respaldo de 15.000 euros a recibir por cada una de las cinco premiadas irá destinado, en el caso de Puertas-Bartolomé, a continuar desarrollando ProInk4D. "Toda investigación es carísima y cualquier apoyo suma", asegura, consciente de que la financiación sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes. "Es bastante baja", lamenta.

La investigadora sostiene que, si bien hoy "hay programas de atracción de talento que ayudan a que quienes hemos estado fuera podamos volver en condiciones, es una cuestión social: la gente debe entender lo importante que es la ciencia. A nivel nacional hay mucho margen de mejora; los contratos predoctorales son muy precarios y competitivos".

"Si a esto le sumas vivir en grandes ciudades como Madrid, con el problema de la vivienda que hay y los salarios bajos, mucha gente se plantea si puede permitirse seguir. La situación va mejorando poco a poco, pero queda mucho por hacer", zanja.

La entrevista llega a su término y Puertas-Bartolomé aprovecha para insistir en la necesidad de investigar las patologías con perspectiva de género, algo que sigue siendo cuenta pendiente en la medicina: "Un porcentaje alto de los infartos en ellas no se reconoce a tiempo. Eso pasa porque los síntomas que sabe la población son los que presenta un hombre".

En las y los pacientes, un ataque al corazón puede avisar de formas diferenciadas, y eso hay que tenerlo presente al plantear soluciones susceptibles de acabar en los quirófanos. Por ese motivo, en el proyecto de la UVa observan células femeninas y masculinas a fin de "estudiar las enfermedades y los tratamientos de forma equitativa".

Al pedirle una lectura realista de las expectativas que podemos tener de la medicina regenerativa de cara a los próximos años, es optimista a la vez que prudente: "Nos encontramos ante una nueva era. El camino del laboratorio a la clínica es largo, porque hay regulación y muchos ensayos, pero somos muchos grupos trabajando en ello y estamos muy cerca".