100 años de su nacimiento

Eterna Marilyn: el verdadero legado de la actriz que desafió a Hollywood y lideró su propio #MeToo

La actriz habría cumplido un siglo este 1 de junio. Más allá de su imagen de rubia explosiva, fue pionera en la industria al crear su propia productora, denunció el acoso de los poderosos y revolucionó los cánones estéticos.

Fotografía de la producción de Magas
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“Sé que pertenezco al público y al mundo, pero no porque sea talentosa y hermosa, sino porque nunca le pertenecí a nadie más”… Marilyn Monroe escribió esta frase en sus memorias inacabadas, quizá sin imaginar que se convertiría en eterna y que su memoria nos pertenece —o nos inspira— a todas.

El 1 de junio habría cumplido 100 años, seguramente con arrugas, como a ella le hubiera gustado. Soñaba con “envejecer sin estiramientos faciales”, aunque no tuvo oportunidad de llevarlo a cabo. Quién sabe si hubiera acabado sucumbiendo a la tiranía de la juventud que aún hoy impera.

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Marilyn Monroe posa durante la promoción de la película 'Niágara'.

La Blonde Bombshell, como solían llamarla, era mucho más que una rubia explosiva, empezando porque ese no era su color natural de pelo —cosas de Hollywood— . Norma Jean, su verdadero nombre, desafió a una industria que quiso controlarla, tomó las riendas de su propio mito y dejó un legado que va más allá del cine y la belleza.

Quedarse en la superficie con Marilyn es pasar por alto su coraje, sus reflexiones feministas cuando la industria quería cosificarla y su papel como referente de moda, aunque sin pretenderlo. Viajemos por la cara más íntima de la persona tras el mito.

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La actriz, con su mítico vestido dorado plisado.

Una dura infancia

Su infancia podría salir de un guion de cine, pero fue real… ¡vaya si lo fue! Norma Jean nació en Los Ángeles, de padre desconocido y una madre con serios problemas de salud mental que trabajaba como cortadora de negativos en un estudio de cine.

Su relación con el séptimo arte estuvo presente desde los inicios. El internamiento de la persona que debía cuidarla la arrojó en brazos del sistema y pasó por más de una decena de hogares de acogida y un orfanato, sufrió abusos físicos y psíquicos que le dejaron huella... y también forjaron irremediablemente su carácter.

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Todo pareció encaminarse cuando Grace Goddard, una amiga de su progenitora, se hizo cargo de ella. Pero al llegar a los 15 años, su ‘madre de acogida’ se mudó con su familia a California y no pudo llevarla por cuestiones legales.

El matrimonio de Norma a los 16 recién cumplidos con su vecino, James Dougherty, de 21, evitó que volviera al orfanato. Quién le iba a decir cuando entró a trabajar en una fábrica de munición que el fotógrafo militar David Conover la inmortalizaría durante una de sus visitas en plena Segunda Guerra Mundial y provocaría su salto al mundo de la moda.

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Imágenes de infancia de Norma Jean, verdadero nombre de la estrella.
Pasó por más de una decena de hogares de acogida y un orfanato, sufrió abusos físicos y psíquicos que le dejaron huella... y también forjaron irremediablemente su carácter.

La construcción de un mito

Entonces era una joven de cabello cobrizo, belleza natural y una cabeza llena de ilusiones. Su fichaje por la agencia Blue Book fue el inicio de su camino a la fama y de su nueva imagen. Fue allí donde decidieron teñirle el pelo: las rubias estaban en boga y tenían mucho tirón, así que adaptarla al canon era sinónimo de éxito.

En pocos años logró ser una modelo cotizada que acaparaba portadas de las revistas de la época. Nada que ver con la tradwife que quería su marido, así que llegó el divorcio tras cuatro años de unión.

El pelo no fue lo único que cambió Norma Jean en sus inicios: necesitaba un nombre más rotundo, con más gancho. Y lo encontró al entrar en la todopoderosa 20th Century Fox, donde rebautizaron a su nueva estrella como Marilyn —en honor a la actriz Marilyn Miller— Monroe —el apellido de soltera de su abuela—.

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Monroe en 1953, con un vestido rojo diseñado por Dorothy Jeakins.

El contrato con la productora resultó ser una quimera: papeles insignificantes y muchas sesiones de fotos en bañador. Empezaba a forjarse el sex symbol que muchos querían que fuera, sin atender a su talento.

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Marilyn Monroe, una de las mejores perversiones del cine

Convertirse en una estrella no se antojaba una tarea fácil… hasta que se topó con Johnny Hyde, un prestigioso agente de talentos que sí creyó en ella. De su mano llegó hasta Eva al desnudo, junto a Bette Davis, y su aparición, aunque secundaria, en esta mítica película le abrió definitivamente las puertas del cielo… y de la Fox nuevamente.

A partir de este momento, su historia es conocida por todos. El mundo enloqueció con la actriz que protagonizó títulos inolvidables como Los caballeros las prefieren rubias , La tentación vive arriba, Niágara, Con faldas y a lo loco…

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La mítica escena de ‘La tentación vive arriba’ con Tom Ewell.
Fue la segunda mujer de la historia de Hollywood en fundar su propia productora —la primera fue Mary Pickford— . Quería tener el poder de su carrera, decidir qué papeles hacer y no encasillarse.

En 1959 protagonizó 'Con faldas y a lo loco', con Tony Curtis y Jack Lemmon.

Una auténtica mina de oro que generaba millones de dólares a la productora, pero cuyo sueldo distaba mucho de ser justo. Nada que ver con el que cobraban otras estrellas fulgurantes como Elisabeth Taylor, cuyo caché era diez veces superior al suyo.

¿Intuían esos magnates del celuloide la trascendencia que tendría su figura en la historia del cine? Sobre ella se ha filmado un nutrido número de películas, series y documentales. Hay distintas versiones de Monroe en el cine, como la de Ana de Armas en Blonde; la de Michelle Williams en Mi semana con Marilyn; o la de Mira Sorvino en Norma Jean & Marilyn.

¿Quién no quiere enfrentar el reto de encarnar a la rubia más famosa del cine? Pero ella es inigualable.

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Monroe cantando ‘Diamonds are the best girl friends’ en 1955.

Rebelde y pionera

Inigualable y con ideas muy claras, se enfrentó a todo y a todos en tiempos donde no era tan común, menos aún siendo mujer. Pese a estar en la cima del éxito, Marilyn estaba harta de cobrar poco y de interpretar papeles de “rubia tonta”, así que dio un golpe en la mesa y cambió el rumbo de su carrera.

Quizá pocos saben que ella fue la segunda mujer de la historia de Hollywood en fundar su propia productora —la primera fue Mary Pickford— . Quería tener el poder de su carrera, decidir qué papeles hacer y no encasillarse.

Con su Marilyn Monroe Productions hizo dos películas, Bus Stop y El príncipe y la corista . Hasta que la 20th Century Fox, pese a haber intentado boicotearla durante un año, volvió a llamar a su puerta. Esta vez, con el salario que merecía y mayor poder artístico para controlar sus producciones. Era una lucha como la de David contra Goliat, y ella lanzó su honda y ganó.

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Las dos películas que rodó con su productora, ‘The bus’ y ‘El príncipe y la corista’.

No sólo fue pionera en esto, pues también podemos considerarla en cierto modo precursora del movimiento #MeToo. Corrían los años 50 cuando la actriz publicó un artículo en la revista Motion Picture and Television Magazine titulado ‘Los lobos que he conocido’.

Si, es lo que todos imaginamos… Utilizando nombres falsos, pero dando muchos datos que los hacían reconocibles, denunciaba a productores, directores y ejecutivos de la industria por acosar y exigir favores sexuales a las intérpretes. En sus propias palabras, eran carne para esa jauría.

También denunció los abusos sufridos por ella en sus memorias inacabadas. Monroe acabó con el oscurantismo y el silencio de una situación que era dolorosamente habitual pero que nadie se atrevía a poner sobre la mesa. Ella sí.

Escena de ‘Eva al desnudo’.

Aunque pagó un precio muy alto. Hollywood trató de desacreditarla, exacerbando su imagen de icono sexual y casi negándole capacidad intelectual para construir un relato veraz. La tildaban de histérica e inestable…

No fue la única vez que alzó la voz. En sus entrevistas y declaraciones públicas, la actriz habló sin tapujos. "Cuando empecé a modelar, era como si las chicas no fuéramos seres humanos, sino una especie de propiedad pública. Los hombres de la industria pensaban que tenían derecho a hacer contigo lo que quisieran”, confesaba.

"Hollywood es un lugar donde te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma. Lo sé porque rechacé la primera oferta bastante a menudo y aguanté por los cincuenta centavos”, dijo en otra ocasión.

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La actriz fue icono del estilo casual y adoraba los jerseys de cuello vuelto.

Amor y salud mental

Hoy, su discurso sirve de referencia para el feminismo porque se atrevió cuando (casi) nadie lo hacía. Todo esto le pasó factura, aumentando sus problemas de salud mental, ansiedad, insomnio… lo que desembocó una adicción al alcohol y a los medicamentos como los barbitúricos y las anfetaminas. Drogas legales de la época.

Un 4 de agosto de 1962, con sólo 36 años, la muerte llamó a su puerta y las circunstancias del suceso alimentaron el mito. La autopsia confirmó una ingesta excesiva de un fuerte sedante y abrió la posibilidad del suicidio. Pero no fue la única hipótesis: otras apuntaban a la intervención de terceros, a una sobredosis no intencionada, e incluso se habló de una conexión política con los Kennedy…

Tan famoso apellido nos lleva a adentrarnos en la vida amorosa de Marilyn Monroe, que no le sirvió para encontrar ese amor incondicional, esa protección y ese afecto que tanto buscaba… Lo hacía desde niña.

Marylin y su marido, el dramaturgo Arthur Miller.

Además de su primer marido, mantuvo romances con su agente y descubridor James Dougherty, con el héroe del béisbol americano Joe DiMaggio —una de esas parejas que adoraba la prensa rosa, como las folclóricas y los toreros en España— y el dramaturgo Arthur Miller, cuyo matrimonio duró cinco años. Quizá fue la relación más estable y beneficiosa para su maltrecha salud mental.

Con el entonces presidente de EEUU tuvo una relación secreta pero que estaba en boca de todos. Y dicen que tras su rechazo se consoló con su hermano Robert Bobby Kennedy. No tuvo suerte, pese a ser una de las mujeres más deseadas del planeta.

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La actriz en la película 'Misfits', junto a Clark Gabley Montgomery Clift.

Un icono de moda

Pero… ¡cómo olvidar aquel Happy birthday, Mr. President que le cantó a JFK en el Madison Square Garden! Y no sólo por las connotaciones amorosas y políticas, también porque allí lució uno de sus looks más emblemáticos.

Quien piense que Rihanna fue la abandera del naked dress, ese que deja a la vista buena parte del cuerpo femenino, allá por 2014 cuando apareció en los CFDA awards con un diseño de Adam Selman, se equivoca.

En 1962, la estrella escandalizó al mundo cuando se quitó la estola de piel ante el micrófono para cantarle a John Fitzgerald y lució ese famosísimo vestido de Jean Louis confeccionado en un finísimo tejido de seda y strass , tan ajustado que no le permitía usar ropa interior.

Con él rompió todos los códigos estéticos de la época y envió un mensaje claro de audacia y rebeldía. Ha pasado a la historia y su valor alcanzó los 4,8 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los más caros de la historia.

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Marilyn Monroe, con su mítico 'naked dress' para cantarle cumpleaños feliz a JFK.

En sus películas, lució estilismos inolvidables bajo la aguja de William Travilla, como el modelo de cuello halter y falda plisada de La tentación vive arriba, o el rosa de satén con un gran lazo en la espalda que llevó mientras cantaba Los diamantes son los mejores amigos de las mujeres en Los caballeros las prefieren rubias.

También puso de moda esa estética naíf y casual, con pantalones Capri, jerséis de cuello vuelto, vaqueros de talle alto y camisas masculinas. El estilo Marilyn era versátil y personal, imitado hasta la saciedad.

Abandera de la diversidad corporal y de que la belleza está por encima de estereotipos establecidos, regaló frases que sirven de inspiración para todas, también hoy en día. "A todas las chicas que piensan que son feas porque no son talla cero, tú eres la hermosa, la sociedad es la que es fea”, decía.

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La estrella falleció con 36 años y el icono se hizo eterno.

El resumen de este periplo por la vida de la rubia más famosa del celuloide es que reducir a Marilyn Monroe a una silueta sensual en la rejilla del metro es cometer el mismo error que la industria cometió con ella.

Porque su verdadero valor no residía en las curvas que el mundo idolatraba, sino en la valentía de una mujer que fundó su propia productora para ser libre, que denunció a los "lobos" de los despachos cuando el silencio era la norma y que defendió la diversidad de los cuerpos femeninos frente a la tiranía de las tallas.

Hoy, 100 años después de su nacimiento, su voz resuena con más fuerza que nunca. Marilyn Monroe no es la tentación que vive arriba; es un faro de valor e inconformismo que habita en el universo eterno de las grandes estrellas.

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