La autora y la periodista Ana Núñez-Milara, durante el encuentro.

La autora y la periodista Ana Núñez-Milara, durante el encuentro. Rodrigo Mínguez

Protagonistas

Ángela Banzas, finalista del Premio Planeta, en el Club de Lectura de Magas: "Lloro mucho mientras escribo"

La autora de Cuando el viento hable comparte con sus seguidoras los detalles más íntimos de su vida y su novela.

Más información: Ángela Banzas, finalista del Premio Planeta: "Uso la literatura para enfrentar la violencia institucional"

Publicada

Estudió Ciencias Políticas en su Santiago de Compostela natal, trabajó en consultoría para la Administración Pública y hoy es una de las escritoras más leídas, con un público eminentemente femenino.

Ángela Banzas visita el Club de Lectura de Magas para compartir un encuentro con sus seguidoras y adentrarse en el interior de Cuando el viento hable, la novela que la convirtió en finalista del Planeta en 2025.

La charla tuvo lugar en el Espacio DOBBLE de Madrid, moderada, como es habitual, por Ana Núñez-Milara, adjunta a la dirección de EL ESPAÑOL, que comienza haciendo un breve resumen —intentando no hacer spoiler por si alguno de los presentes no ha leído el libro— de la historia, ambientada en Galicia, en la posguerra.

Ángela Banzas, en el Club de Lectura.

Ángela Banzas, en el Club de Lectura. Rodrigo Mínguez

La protagonista es Sofía, una pequeña de 10 años, ingresada en un hospital. Está inspirada en su propia experiencia, ya que ella en su infancia también estuvo en esa situación.

"Allí descubrí la terrible realidad de niños que sólo conocen eso, estar hospitalizados. Quería recoger todo lo que vi y sentí y que me ha marcado. Ahora entiendo la vida de otro modo, valoro lo pequeño, me centro en el paso del tiempo... ", explica Banzas.

No oculta que fue duro y que le hizo tener conciencia de su propia muerte al escuchar hablar a dos sanitarias, cuando creyó que se referían a su final. "No lo juzgo, ese era el tacto que había en los años 80", asegura. A raíz de aquello, esa Ángela niña quiso ayudar a su compañera de habitación a hacerle menos dura la estancia.

"Le leía cuentos y ella disfrutaba. Es el poder que tienen los libros", confiesa. También recuerda a otra paciente de 14 o 15 años "que pintaba lo que veía por la ventana. Siempre era el mismo paisaje, pero en sus dibujos cambiaban los matices y eso reflejaba cómo estaba anímicamente".

Banzas recuerda que cuando le dieron el alta no acabó su 'encierro', pues su estado se complicó a causa de una bacteria y permaneció ocho meses en casa pero sin levantarse de la cama. La lectura fue entonces su refugio: "Necesitaba alimentar mi mundo interior y así podía vivir mil vidas sin moverme".

Y quizá de ahí —y del acicate de su padre para que dejara volar siempre su imaginación— nació su vocación literaria, aunque reconoce que con su primera novela, El silencio de las olas, nunca tuvo la expectativa de publicarla: "Sólo era un reto conmigo misma".

Si hay algo que define su bibliografía son las emociones que provocan sus historias. Esta última es quizá una de las más profundas en cuanto a sentimientos se refiere. Las lectoras presentes en el encuentro reconocen haber sufrido leyéndola... la autora también.

"Lloro mucho mientras escribo. Es mágico que lo que siento cuando estoy narrando algo se transmita a quien me lee. Es un puente entre las dos orillas", reconoce. El llanto, en su opinión, es necesario: "Las lágrimas forman parte de la experiencia de vivir".

Hay una escena del libro en la que se citan las alas de los ángeles que fue dura de crear. Banzas intenta explicarlo sin desgranar nada del argumento: "Sufrí especialmente, porque recuerdo a las madres de los niños del hospital, el dolor que cargaban y también la culpa. Eso lo traslado en el personaje de la novela".

La autora, con sus lectoras en el Espacio DOBBLE de Madrid.

La autora, con sus lectoras en el Espacio DOBBLE de Madrid. Rodrigo Mínguez

Alguien le pregunta sobre el título y su explicación conecta pasado, presente y futuro. "El viento no borra las huellas del pasado, pero sí las reordena, como le pasa a Sofía, la protagonista. A veces se necesita algo de olvido y eso es lo que hace el viento".

El Premio Planeta entra en la conversación casi al término del Club de Lectura, introducido por Ana Núñez-Milara, que quiere saber qué ha cambiado en ella desde que fue finalista. "Además de la cuenta corriente", bromea la moderadora.

Ángela dice sentirse muy agradecida por el gran impulso que ha supuesto "para poder llegar a muchísimos lectores que no me conocían. Me siento afortunada y lo estoy disfrutando muchísimo".

Ana Núñez-Milara, adjunta a la dirección de EL ESPAÑOL, brinda con Ángela Banzas con el cóctel Magas por Fundador.

Ana Núñez-Milara, adjunta a la dirección de EL ESPAÑOL, brinda con Ángela Banzas con el cóctel Magas por Fundador. Rodrigo Mínguez

Y se despide anunciando que ya está inmersa en una nueva novela, con los personajes bien asentados en su cabeza. Tras dar las gracias, llegaba el momento de compartir un tiempo de charla tú a tú con sus seguidoras, firmar algunos ejemplares y brindar en el Espacio DOBBLE de Madrid con el cóctel Magas por Fundador, que siempre es el broche final perfecto.

Ya hay fecha para el próximo Club de Lectura: el 21 de abril en el Espacio DOBBLE de Madrid con María José Rubio como invitada.