Laura Pausini presenta disco y gira mundial en español: "Ser famosa me ha permitido viajar, pero sigo siendo muy de pueblo"
La voz italiana más potente —en todos los sentidos— presenta álbum y gira que rinden homenaje a la música en nuestra lengua.
Se la oye reír. Las paredes de las nuevas oficinas de Warner Music en Príncipe Pío (Madrid) están insonorizadas para contener los sonidos de los instrumentos en los platós y estudios de grabación, pero no pueden detener la risa de Laura Pausini.
Una risa que suena como cien millones de discos —no es una metáfora, es la cifra a la que se acerca— y que termina en una puerta lateral entreabierta, por donde aparece Sonia Segura, su publicista, como otro tentáculo de celebración.Y ahí está Pausini, sonriente, de negro.
Pausini (Faenza, 1974), tras treinta años de carrera, sigue siendo la artista internacional que más discos ha vendido en España, la que más veces ha llenado el Movistar Arena madrileño, y una de las más queridas, amén de jurado en formatos televisivos.
Hoy presenta nuevo disco con versiones de canciones icónicas en español, una “banda sonora sentimental” de su propia vida, según me cuenta. Y pronto emprende una desarmante gira internacional que comienza en Pamplona el 27 de marzo y pasa por Barcelona y Madrid los días 4 y 6 de abril.
Son las doce y media de la mañana. “¿Rubén? Pues eres el primer periodista español, así tenía que ser”, dice alegre. Como siempre que me encuentro con ella, comienza una conversación rápida, llena de palabras inesperadas, algunas inventadas entre ambos, en un diccionario flotante que no existe.
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Qué espectacular tu actuación de apertura de los Juegos Olímpicos. ¿No te impone una responsabilidad así?
No, muchas veces en los últimos 30 años, he sentido nervios en situaciones importantes. Pero aquí no. Este año, el 2026 ha empezado con más tranquilidad emocional. Entrando ahí todo era gigante, súper bien organizado, hecho muy bonito y no tenía nervios, tenía emoción, que es diferente. Así que lo disfruté.
Aparte del honor de poder cantar esa canción, la organización de los Juegos Olímpicos me pidió hacer un arreglo más como de película, porque este año estaba dedicado al mundo del cine italiano y lo trabajamos junto a Andrea Farri, el director. De hecho, me ha gustado mucho. Creo que es uno de mis cinco momentos favoritos de toda mi carrera.
¿Cuál es tu momento favorito absoluto?
San Remo 93. Nada ni nadie puede vencer sobre ese momento: no había soñado con ser famosa y había ido igualmente a San Remo absolutamente convencida de no ganar. Estaba muy feliz llamando a mis amigas de la escuela, porque aún iba al colegio, diciéndoles que me encontraba a los famosos, y yo les había pedido autógrafos a todos. No me esperaba ganar, te lo juro por mi hija. Y cuando pasó… ¿cómo puedo no recordarlo?
¡Y todo cambió!
Sí, de un día para otro. Han pasado 33 años y sigo pensando en ese momentazo, un anuncio que cambiaría mi vida y la de mi familia, la de mis amigas, la de todos los que conozco. Soy de un pueblo pequeño, donde las costumbres se viven cotidianamente, obviamente son muy diferentes a las que empiezas a tener después cuando comienzas a viajar por el mundo a cantar en todas partes.
¿En qué sentido lo piensas?
Es otra dimensión. No sé, sigo siendo muy de pueblo, no creas. Cada mañana que me levanto, me siento la misma de aquel pueblito. Pero creo que además de darme el éxito discográfico, el hecho de ser famosa me ha dado la oportunidad de viajar y eso me ha llevado a su vez a descubrir una parte de mí que nunca hubiera sido posible encontrar.
“Soy de blanco o negro, de todo o nada, no creo en las cosas a medias”- Laura Pausini
¿Qué dirías que es lo que más ha cambiado en aquella niña?
Soy mucho más abierta, mucho más libre. Conociendo tantas culturas empecé a conocer otras visiones, opiniones que quizás no hubieran salido nunca de mí. Hay una palabra que no me sale y que es muy importante… las personas que están cerradas son… [cierra los ojos, se tapa la cara con las manos, buscando la palabra, y vuelve].
¡Conservadora! No soy conservadora. Y eso me gusta tanto que ahora que soy madre he tratado de enseñarle a mi hija eso, de no ver razas, colores, de darle una definición única al ser humano. Creo que eso me hace sentir más orgullosa de mí misma que mi éxito como cantante. Y más libre.
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¿Te sientes libre?
Sí, y sentirse libre es algo difícil. En general es así, pero especialmente para las personas famosas, en los últimos 10 años en particular. ¡Desde cuándo están las redes sociales! Te da poca libertad. Y en realidad, sintiéndome no solamente italiana, porque yo en realidad mi adolescencia la he pasado viviendo más fuera de Italia que en Italia, me siento de varias naciones, me siento libre.
Y eso es un regalazo. Lo veo cuando hablo también con mis colegas que cantan en Italia y quizás no tienen la posibilidad de viajar tanto… yo me siento muy libre y eso es quizás el regalo más grande que la vida me ha dado hasta ahora.
Eres desde luego un ejemplo de cómo se puede tener un triunfo internacional, una carrera mega potente, y no perder la cercanía…
Soy así para siempre. Me gusta mucho estar enfocada sobre mis cosas, soy terca y todo eso. Pero en realidad, sentirme normal es lo que me hace sentir más cómoda. Mi vida no lo es, pero por dentro sí lo soy. Eso me lo enseñaron mis padres, pero también el pueblo mismo: las raíces, tu mentalidad, empiezas a formarlas cuando eres pequeña.
¿Cómo es tu día a día?
¿Mi normalidad? [se ríe]. He tratado de que que mi vida loca se convirtiera en mi normalidad. Y obviamente desde que tengo a mi hija, que ahora tiene 13 años, la vida se ha acercado un poco más a esa palabra ‘normalidad’, se ha acercado a lo que esa palabra puede significar para todos.
¿Pero no del todo?
Te explico mejor. ¡Para mí es más normal tener un día de entrevista que un día de estar en casa! A veces incluso me siento incómoda, no tan equilibrada, cuando no viajo, cuando no estoy de gira ni de promoción. Si tú empiezas a hacer algo a los 18 años y además te gusta, eso pasa a ser tu normalidad.
Tuvimos un momento reciente en el que la vida nos enfrentó a un test radical de descenso de actividad, ¿cómo atravesaste la pandemia?
Las primeras dos semanas estaba feliz, porque nunca en mi vida adulta había pasado dos semanas seguidas en casa. Tenía el tiempo de limpiar y ordenar los armarios. No soporto entrar en casa y que todo esté desordenado, aunque nunca tengo el tiempo de verdaderamente poner todo en orden.
Pero después de dos semanas me encontré mal de verdad, ahora no quiero decirlo sonriendo, porque fue un momento raro para todos y al final tuve que llamar a un psicólogo, porque sentía que ya no contaba nada, que no era capaz de más, que ya era imposible para mí volver a cantar y viajar. Como creo que le pasó a muchísima gente con su propio trabajo, con su propia manera de vivir. Fue duro. Seguramente ahí es donde comprendí que mi normalidad, mi equilibrio, lo encuentro en esta vida.
¿Qué dirías que tienes de ‘española’?
Bueno, yo creo que hay mucho de mí, no solamente de España, sino también de otras culturas latinoamericanas que son tan diferentes entre sí. Cuando estoy aquí me siento de aquí, esa no es una sensación que tengo en todos los países del mundo y sentirme, una vez más repito esta palabra, libre de ser quien soy, significa que no me preparo entrevistas, no me preparo nada, porque me siento amada y respetada.
Es mucho más difícil para mí, no sé, pasar un día entero en Alemania, aunque adoro viajar y todos los países, pero aquí siento que he aprendido todas las costumbres, hasta siento que en una vida de antes había vivido aquí.
¿Vivirías aquí?
Si Italia no existiera, seguro que viviría en Madrid.
Porque vives en Italia…
Sí, vivo en Roma.
“Algo que vale la pena hacer, para mí siempre es algo que te revoluciona la vida”- Laura Pausini
Ahora presentas un single que para España significa muchas cosas. ‘¿Por qué te vas?’, tú le has puesto las interrogaciones, de Jeannette, aparecía en un tocadiscos en aquella casa triste en la película de Carlos Saura, representando el momento de salir de una época gris…
Es la canción preferida de un amigo de aquí. Gracias, gracias, le doy. Después descubrí que estaba en esa película, no la había visto. Absolutamente, renacer. Es muy bonito. Se abren miles de puertas porque ves, escuché la versión rusa, la francesa. ¡No hay versión italiana! Mi marido que me ayudó otra vez a hacer el arreglo, me dijo, ‘¿hacemos una cosa divertida dedicada a todo el mundo latino?
¡Versión reaggeton!
Él me dijo, ‘pongámosle ritmo reggaetón’ y yo le dije, ‘no, no, reggaetón no’, pero respondió ‘déjame probar, déjame probar’. Le hice cambiar varias veces el arreglo y al final tenía razón él. Y mira que me molesta decirlo. El es aries, también muy terco.
Este disco es una biografía musical sentimental, ¿verdad?
Sí, lo es. Todas estas canciones me ponen sentimental. Si no, ¿por qué lo debo hacer? En realidad, todas las canciones las he elegido, obviamente yo, porque todas tienen una historia.
¿Es un buen giro comercial hacer versiones?
Al revés. En realidad, a veces me dicen, ‘ay, ¿por qué cantas un disco de covers si no has escrito las canciones, si no vas a ganar dinero?’ y digo ¡no lo hago por eso, ¿no?’. Empecé a amar la música haciendo piano-bar cuando tenía ocho años y cantar era el sueño de mi vida. El verdadero sueño, como te decía antes, no era ser famosa, era hacer piano-bar yo sola, sin mi padre y eso sigue viviendo en mí.
Es más directo todo. En el disco Yo Canto anterior esa canción era la que ponía mi madre en casa por la mañana antes de ir a la escuela, cuando ella me preparaba el desayuno, algo que no pasaba muy a menudo porque mi madre era maestra y normalmente madrugaba más que mi hermana y yo. Así que significa mucho.
¿Que tiene que tener una canción para que tú la quieras cantar?
Me mueve dentro, es una cosa física, ¿eh? No es emotivo. Empieza desde lo físico… Tipo, aquí [señala el esternón, el centro del pecho].
¿De repente te apetece cantarla?
No, más que eso. Es que necesito cantarla. Cómo explicarlo, es como cuando tienes hambre y no te dan la comida y después de dos horas finalmente te dan una hamburguesa, eso es. Mira, la gira anterior terminó en diciembre 2024. Y en enero de 2025 ya tenía cinco ideas de cinco discos diferentes. Y le había prometido a todo mi equipo que íbamos a parar un poco, pero el 15 de enero estaba histérica y quería cantar.
Y estando en Miami, donde también vivimos cuando mi hija no está en la escuela, estaba conduciendo en el coche y empezó a sonar una canción de Bad Bunny que no había escuchado, que era de su nuevo disco, se llamaba “Turista”. Me paré en seco con el coche, porque quería escuchar bien sin distracciones, y digo, ‘coño, la quiero cantar’. Regresé a casa y le dije a mi marido, que es mi productor y músico, que hiciéramos una versión. Él tiene todo en casa para poder hacer demos.
Le dije, ‘hacemos una versión tipo mía sin cambiar nada’, la mandamos a algunos amigos que no la conocían y dije, ‘bueno, la pongo en las redes’. Pero sin ni decirlo a Warner en realidad. Y así fue. Ahora no funciona como en los 90, que todo tiene que ser programado y había un single cada cuatro meses.
Ahora todo el mundo puede hacer lo que quiera. Entonces la puse y al público de las redes sociales le gustó tanto que lo que leí en comentarios me hizo pensar ‘¡no debo tener dudas, debo hacer Yo Canto 2!’.
Y entonces de ahí empecé la búsqueda. Una duda, calamita… ¿cómo se dice esa palabra? La dice Fonsi en la canción Despacito, dice una parola, ahora te la digo, porque soy terca y hasta que no salen no paro [vuelve a taparse la cara].
¿Traducimos la palabra con el móvil?
No, no quiero traducirla, tengo que recordarla. ¡Imán! Las canciones que me gustan son como un imán, ¿sabes?
¿Escuchas un clack?
Sí, sí, es muy físico, es el clack que siento cuando escribo una canción o cuando escucho una canción en la radio. Sí. Un imán. Yo tengo dentro la parte positiva y la otra parte se une.
¡Eres el polo positivo!
El polo positivo, exactamente.
Bueno, el single va con el año que naciste, hay un tema que relacionas con tu primer beso y está la primera canción que escuchó tu hija. Todo fuerte, ¿no?
Sí, claro. Mi familia, por ejemplo, sigue regañándome diciéndome que no soy nunca gris, que soy blanco o negro, que soy o todo o nada. No entiendo las cosas a medias.. No es que no me gusten, es que me dan incomodidad. Si no me fascinan, si no tengo atracción con las cosas, si no explotan, si no son definitivamente negativas o positivas…
Querías colocar las canciones en el orden en que conquistaste el mundo…
El disco es un viaje de verdad. Incluso pensé eso, en un principio, hacerlo en orden de los viajes que hice: mi primer destino fue España, después Puerto Rico, luego Chile y Argentina. Pero cuando escuché ese orden… no funcionaba. Así que creé un orden musical como un cuento.
Cada canción la hicimos dándole su tiempo, pensándola, usando el instinto como siempre hago, pero añadiendo arreglos con significados y repensando la tonalidad y los instrumentos. Todo tiene una historia detrás, como los timbales londinenses de los Beatles.
Hagamos un cuestionario breve con los títulos… ¿Por qué le das ‘Gracias a la vida?
¡Mira mi vida! [ríe más allá de las paredes]
Reivindicas que cuidemos más a Alejandro Sanz… dime algo que haces ‘Cuando nadie te ve’.
No lo puedo decir, si no lo diría.
¿Algún ‘talismán’?
Sí, mira, en Italia en la región de Nápoles hay una costumbre: se regala un cuerno, para traer suerte. Es así, tipo pimiento [enseña su pulsera], pero es un cuerno. Yo tengo varios. ¿Viste? Cuando iba a presentar San Remo, mis amigos, la gente que me quiere mucho me regaló varios.
Este me lo regaló un periodista y el día que llegué a San Remo se rompió y yo desesperada le llamé, y me dijo, ‘Laura, qué gran suerte, porque cuando se rompe significa que ya se fue el mal’. Pero ahora, para que funcione de verdad, tengo que lanzarlo al mar y aún no he tenido el tiempo.
¿Te protege de las envidias y malas energías?
Sí, yo tengo todos estos. Mira cuántos tengo [saca estampitas y amuletos].
Yo también llevo algunos amuletos. ¡Es importante tener tus propios rituales!
Mira, este es de un club de abuelas de Milán. Lo tricotaron. El año pasado grabé un mensaje de cumpleaños para una señora mayor que era mi mega fan, y se lo envié. Por eso me tricotaron este, que no se puede romper. Así ya tengo toda la suerte.