Entrevista

Elena Furiase: “Las mujeres de mi familia siempre han hecho lo que les ha dado la gana”

Hija de Lolita Flores y nieta de Lola Flores, la actriz, que ahora protagoniza La boda, creció rodeada de una familia de artistas que ha marcado varias generaciones en España.

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Elena Furiase (Madrid, 1988) afronta uno de los momentos más relevantes de su carrera con La boda,una película en la que asume por primera vez el peso absoluto del relato. Dirigida por Pedro Cenjor, el filme llegará a los cines el próximo 30 de enero.

En él se reúne un reparto que incluye a Daniel Chamorro y Margarita Lascoiti, y sitúa a Furiase en la piel de Felisa, una mujer que vuelve a su pueblo tras fracasar en su intento de reinventarse en Madrid, arrastrando deudas, decisiones equivocadas y una sensación de estancamiento que atraviesa toda la historia.

Hija de Lolita Flores y nieta de Lola Flores, Elena creció rodeada de una familia de artistas que ha marcado varias generaciones en España. En torno a La boda, Furiase habla del personaje, de la maternidad, del trabajo actoral, del peso del apellido, de la exposición pública y del lugar que ocupa la familia —como apoyo y como herencia— en su vida.

¿Quién es Felisa y en qué momento vital la encontramos?

Felisa es una mujer llena de sueños que, por malas decisiones o hábitos, queda atrapada en un círculo vicioso y ve cada vez más lejana la salida hacia el éxito. Quiso montar su salón de belleza en Madrid, pero no pudo y volvió al pueblo, llena de deudas, mintiendo a su madre y sin rumbo claro. Una amiga peluquera le propone casarse por dinero, ya que las bodas dejan muchos ingresos y luego podrían separarse. La propuesta, cómica y acorde con el tono de la película, hace que Felisa se pregunte si necesita más el dinero o la compañía de alguien.

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¿Qué descubrió de usted misma?

Descubrí que podía enfrentarme a este reto. Había hecho muchas cosas, pero nunca había protagonizado una película ni había llevado el peso absoluto de una trama. Al principio asusta un poco, pero cuando te gusta tu profesión, los proyectos que te desafían son más interesantes. Aprendí que hay cosas que asustan, pero que, si eres valiente, sales vencedor.

Foto uno de Elena Furiase con el look uno
Traje de VOGANA y zapatos de LODI

¿Hay alguna decisión que Felisa haya tomado que usted no tomaría nunca?

No estoy segura, porque somos dos mujeres muy diferentes y nunca hay que juzgar en ese sentido. Creo que hasta que no te ves en una situación así no puedes saberlo. Desde luego, hay una decisión que tomó Felisa relacionada con el embarazo, y fue la misma que tomé yo. Me imagino que doy pistas. Es verdad que creo que tenemos más similitudes que lejanías, por decirlo de alguna forma.

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Esa experiencia personal que deja entrever, ¿cómo le ha transformado la maternidad?

Bueno, como a cualquier mujer o a cualquier hombre. Yo creo que, si eres una persona entregada a tus hijos, te cambia la vida. Yo siempre pensé que no, que esto de tener hijos no me cambiaría, pero sí: te cambian las prioridades, el tiempo, el horario, el pensamiento, la emoción… te cambia todo.

Foto dos de Elena Furiase con el look uno

¿Qué le ha enseñado Felisa?

Felisa me ha enseñado que a veces idealizamos demasiado el amor: buscamos al Príncipe Azul —o princesa, o incluso sapo—, esa persona que nos desboca el corazón. Pero ese enamoramiento puede durar poco y desaparecer de golpe. También me ha enseñado que la seguridad, la estabilidad y el sentirse bien con alguien pueden ser suficientes: un cariño que se construye, un estar a gusto, sin necesidad de un amor desbordado.

¿Puede el amor ser una forma de salvación?

El amor como salvación, siempre, en todos los sentidos. Una cosa es agarrarse a un clavo ardiendo y otra muy distinta es el amor, el cariño y la estabilidad como salvación. No hay que confundirlo, porque tampoco hay que aguantar nunca nada donde uno no esté a gusto.

“Siempre pensé que tener hijos no me cambiaría, pero sí, te cambia todo: las prioridades, el tiempo, el horario, el pensamiento, la emoción”

- Elena Furiase

Foto uno de Elena Furiase con el look dos
Foto uno de Elena Furiase con el look dos

Habla de aguantar. ¿Cree que las mujeres seguimos asumiendo más de lo que deberíamos?

Creo que las mujeres aguantamos mucho, no solo a nivel emocional, sino también a nivel social, laboral y judicial. Pero también creo que cada vez estamos intentando aguantar menos.

De todo ese “aguante” que menciona, ¿hay algún ámbito en el que crea que pesa más que en otros?

Bueno, no lo sé. Creo que se han dado muchos pasos y que las mujeres cada vez controlamos más nuestros derechos y tenemos más opciones de elegir, pero también depende mucho de cada caso. Hay mujeres que se sentirán más limitadas en unos ámbitos que en otros. Ahora mismo no te podría señalar uno concreto. Creo que depende de las experiencias de cada una.

Foto dos de Elena Furiase con el look dos
Foto tres de Elena Furiase con el look dos

Jersey y falda de tablas de VICOLO con salones de LODI

La familia como refugio y como espacio donde se aprenden cosas complejas, como el afecto o el perdón. ¿Qué ha aprendido usted de la suya en el día a día?

He aprendido sobre todo de las mujeres de mi familia. Somos mujeres que no nos hemos achantado ante nada ni ante nadie, y ese ha sido siempre el ejemplo que me han dado, sin sentarse a darme lecciones. He visto a las mujeres de mi casa siendo trabajadoras, madres, parejas, amigas, hermanas, primas… mujeres que realmente han hecho lo que les ha dado la gana.

Y creo que eso debería ser lo normal: que las mujeres podamos hacer lo mismo que los hombres, sin tener que pedir permiso ni agachar la cabeza por hacerlo.

Con naturalidad, con amabilidad y sin hacer daño a nadie. Creo que es algo bastante evidente, pero yo he tenido la suerte de verlo en mi casa. Eso es lo que más he aprendido. Somos una familia muy unida, y hay mucho amor y mucho cariño entre todos.

Foto cuatro de Elena Furiase con el look dos

Usted creció rodeada de figuras como La Faraona, Lola Flores, una herencia artística y emocional muy intensa. ¿Cómo ha influido ese legado en su manera de estar en el mundo?

Yo creo que no seríamos como somos si nuestra abuela no hubiera sido Lola. No solo quiénes somos, sino cómo somos. Al final fue la primera que sobresalió a nivel artístico en la familia —bueno, mi abuela Rosario también, obviamente—, pero Lola marcó un camino.

Y es tu abuela. Creo que todos estamos influidos por nuestros abuelos si hemos convivido con ellos. Te dejan una marca, una energía, unas enseñanzas. No sé si para bien o para mal, pero está claro que hay mucho de mí y de todos nosotros ahí. Y eso es porque ella era Lola Flores, obviamente.

Más allá del mito, ¿qué recuerda de ella en lo cotidiano?

Yo era muy pequeña, tenía seis años. Recuerdo mucho estar con ella, pero desde el lugar de la abuela. Cantarnos, ponernos sus joyas, preguntarnos si habíamos comido, hacernos tonterías. El recuerdo que tengo de ella es ese, el de abuela, y te diré que casi lo prefiero.

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Entre el legado de su abuela y la cercanía artística y vital con su madre, ¿cómo está construyendo su propia voz dentro de ese linaje familiar?

Sigo buscándola. Es difícil cuando tienes figuras tan conocidas y, sobre todo, tan altas. A veces proyectan sombra, pero también dan cobijo. Para mí no es un peso, ni mucho menos. Me alegro muchísimo de haber nacido en esta familia, no solo a nivel profesional, que también, sino sobre todo a nivel emocional.

Poco a poco. Me dedico a esto porque realmente me gusta, porque así lo he sentido siempre. Probablemente tenga mucho que ver con haberlo mamado y con que mi madre se haya dedicado a esto, porque al final es lo que ves. Yo sigo ahí, buscando mi propia voz, sin creer que merezco más que nadie, intentando hacer mi propio camino.

Foto uno de Elena Furiase con el look tres
Biker de piel, botas de AllSaints y medias de WOLFORD

¿Cómo ha vivido que su apellido sea a la vez un regalo y una carga en su carrera?

Artísticamente me llamo Elena Furiase, como en mi DNI. Lo pensé mucho, porque cualquiera que conozca a la familia Flores sabe ubicarme. Elegí usar Furiase para pasar más desapercibida y que, si se daban cuenta de que era una de las Flores, pues fenomenal.

Se abren muchas puertas por el cariño de la gente —productores, directores o compañeros que trabajaron con mi familia—, pero en el trabajo a veces se me mira con lupa. Por eso sentí que no hacía falta poner el apellido por delante, y no me he equivocado: muchas veces me presento y, días después, descubren que soy hija de… y eso es bonito, pero no necesario.

Foto dos de Elena Furiase con el look tres

¿Cómo le ha influido ver a su padre priorizar su salud y retirarse tras el virus?

Es un tema del que casi no hablo, porque él decidió mantenerse completamente alejado. Tuvo un problema muy grave que le dejó secuelas y no podía seguir con el estrés ni el nivel de exposición de nuestra profesión. Lo respeto y lo adoro; cualquier decisión que tome está bien para mí.

Su madre ha estado muy presente en su vida y su carrera. ¿Qué enseñanzas le ha transmitido, aunque no lo pretendiera?

Como las de mi familia: ser una mujer honesta, fiel a sus principios, trabajadora, madre… Todo lo que la sociedad exige a las mujeres y además sonreír. Para mí, mi madre es un ejemplo, tanto como mujer como profesional, y la admiro mucho.

¿Hay algún consejo suyo que siga recordando como hija?

No es que me dé consejos formales. Son charlas de madre e hija en las que muchas veces yo le doy luz a ella y, de pronto, ella me ilumina a mí también. Depende del momento y de la ocasión. Sí que te quedas con cosas, pero no podría resumirlo en una frase concreta.

“Elegí usar el apellido Furiase para pasar más desapercibida. Se abren muchas puertas por el cariño de la gente, pero en el trabajo a veces se me mira con lupa”

- Elena Furiase

Top y pantalón de THE LOOM
Foto uno de Elena Furiase con el look cuatro

Al hacerse pública la historia de su tío Antonio a través del documental, ¿cómo se vivió y se procesó emocionalmente dentro de la familia?

Este documental lo creó Alba, junto con Isaki Lacuesta y Elena Molina, y es una obra de arte. Es precioso, emotivo, muy elegante, y trata temas muy duros de manera sensible y artística. Al final, mi tío Antonio era sensibilidad, arte y amor, y de eso también hemos aprendido.

Nos implicamos porque Alba estaba detrás y porque era una buena oportunidad para dejar de temer ciertas preguntas, para dar respuesta al público sobre posibles ideas equivocadas acerca de mi tío y, al mismo tiempo, para nosotras, como una manera de hablar de lo ocurrido. Este documental abre heridas pero también sana.

Si hubiera podido, ¿qué le hubiera preguntado a su tío?

Más que una pregunta, me hubiera gustado que estuviera.

Foto dos de Elena Furiase con el look cuatro

¿Qué límites personales la ayudan a sentirse más libre dentro de su vida pública?

Intento ser siempre una persona real. Obviamente, aquí soy políticamente correcta, pero luego, en una conversación privada, no dista mucho de cómo hablo con mis amigas. Puedo ser coloquial y compartir algo de mi vida personal, pero no me creo un personaje. Eso da cierta relajación, porque no tienes que cambiar continuamente. Además, en mi vida privada intento exponerme lo justo y necesario, siempre desde la realidad.

¿Qué límites personales la ayudan a sentirte libre en su vida pública y en redes?

No muestro a mis hijos; si subo fotos, son de espaldas o con la cara tapada. Tampoco enseño mi casa ni cuento todo lo que hago, y cuento solo lo justo. Antes contaba mi vida a cualquiera que me maquillara; ahora no. Intento ser siempre auténtica: puedo ser coloquial y compartir parte de mi vida, pero no me creo un personaje. Con el equipo puedo ser cercana y crear un buen ambiente, pero respetando los límites de todos. Eso me da libertad y seguridad.

Foto tres de Elena Furiase con el look cuatro

En cuanto a su exposición mediática, ¿qué pesa más: lo que se dice, lo que se asume o lo que se inventa?

Creo que siempre pesa más lo que se dice. En mi caso, la mayoría de las veces es positivo, así que no molesta. Pero cuando se dice algo malo sobre ti y es cierto, eso sí pesa. Lo que se asume deja de pesar cuando se acepta, y lo que se inventa puede dar rabia, pero no afecta, porque es mentira: lo desmientes, sale a la luz y ya está.

Para terminar, ¿qué espera que se lleve la gente de Felisa?

Que sientan, piensen o se vean reflejados en ella. Es una historia de personas normales y creo que mucha gente se identificará. Además, deja un mensaje bonito: uno puede encontrar la horma de zapato en el lugar menos esperado y con la persona menos esperada. La película transmite esperanza.

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