El 'stylist' en una de las fotos de la entrevista.

El 'stylist' en una de las fotos de la entrevista. Esteban Palazuelos

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Víctor Blanco, estilista: "De mi trabajo en Hollywood me quedo con Patricia Clarkson en los Globos de Oro"

El experto en moda, con una experiencia de más de dos décadas, abre las puertas de su estudio y las de sí mismo en esta conversación con Magas.

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Para alguien que aún se está acostumbrando a los ritmos de Madrid —a pesar de haber vivido en otra capital europea— hay direcciones de la ciudad que siguen imponiendo. La del estudio de Víctor Blanco, en una de las vías más céntricas de la urbe es de esas. Sin embargo, basta con cruzar sus puertas para desmontar el mito y que las expectativas fluyan en otra línea.

El estilista lleva más de 20 años en el mundo de la moda y durante la conversación esa experiencia sale a relucir. Desde Cataluña hasta Los Ángeles y desde hace unos años, desde la capital del país. El empresario en esencia.

¿Cómo te definirías en tres palabras?

Apasionado, intenso y buena persona. Bueno, eso son dos palabras, pero lo vamos a unir. En cualquier caso, ¿lo último lo debería decir alguien, no?

¿Y tu estilo personal?, ¿cómo sería?

Pues muy variado. La verdad es que me considero como si fuera un poco Carrie Bradshaw en mi mundo masculino, en Madrid y en el siglo XXI, pero es una gran referencia para mí.

La moda siempre me ha gustado mucho. Obviamente, ya no tengo la misma talla ni las mismas medidas que tenía cuando tenía 20 años, que era mucho más atrevido. Pero sí que es verdad que me encanta la moda, jugar con ella y consumirla.

Volviendo un poco a la pregunta de cómo te definirías en tres palabras y a tu estilo personal, ¿cuánto de eso hay en tus trabajos de estilismo?, ¿cómo se refleja?

Siempre que todos los looks cuando los vea sean muy yo. Me he criado con Rachel Zoe y con Tom Ford. Gracias a ellos soy el estilista que soy. Lo mismo me pasa con Carrie Bradshaw. Son tres iconos que han ayudado a que mi carrera crezca. Y se trata de gente que siempre ha marcado mucho su propio estilo.

Lo mismo me pasa con la madurez de las mujeres. Me gusta que se vean sexis, que les guste gustar. Antes comentábamos —en referencia a la charla durante la sesión de fotos de esta entrevista—, por ejemplo, que Julianne Moore es bellísima a sus 64 años. No la cambiaría por ninguna mujer de 20, de 30 ni de 40.

Esa es precisamente la tipología que busca alguien que quiere trabajar conmigo y eso es algo que es muy mi estilo en cuanto a mujeres.

En hombres me gusta también mucho que no vayan clásicos, sino que tengan un pequeño twist de moda.

¿Cómo se equilibra esa parte que explota más la sensualidad con la estética tan sobria de estos últimos años? ¿Cómo se gestiona cuando tú quieres explotar otra parte de la moda?

Si sé que se lleva mucho eso y que por mi estilo me gusta algo sexy, pues a lo mejor voy a Dolce&Gabbana y pido el típico vestido que se adapta a la figura completamente, por debajo de la rodilla que sé que tiene toques lanceros.

Cuando estás en este mundo sabes dónde acudir. Pero es verdad que no todo el mundo puede acceder a las mismas firmas. Es ahí cuando le haces tu propio batiburrillo de ideas y juntas tu estilo.

Intento ir a veces un poco más al margen de las tendencias y eso lo reservo para mí. Con mis clientes lo mejor es que vayan en su estilo, pero siempre mucho más pulidos, y ahí es donde se alinean las dos partes.

Hasta el día de hoy, ¿cuál crees que ha sido el momento en el que has dicho "lo he conseguido"? Tu mayor hito.

Podría enumerar tres ideas: los Premios Goya del 2013, con Nieves Álvarez, que fue la primera vez que ella iba y lo hizo con el vestido tan famoso de Stéphane Rolland.

Por otro lado, si me quedo en Hollywood, sin duda trabajar con Patricia Clarkson para Sharp Objects, cuando ganó su Globo de Oro.

Cuando me volví a España fue fundamental empezar a trabajar con Ester Expósito, llevarla a Venecia. Su primera aparición fue apoteósica, con un vestido que diseñé yo con el equipo de Etro. El segundo año acudió con un Versace Atelier verde. Nunca la he visto tan guapa.

El estilista posando ante la cámara en su estudio.

El estilista posando ante la cámara en su estudio. Esteban Palazuelos

Y después de esto que mencionas, ¿qué está por llegar?, ¿crees que se dará el momento en el que consideres que has alcanzado tu mayor meta profesional?, ¿alguna que ya tengas en mente?

El camino siempre va cambiando y a veces piensas que estás cómodo haciendo unas cosas. Luego vas hacia otra dirección. Ahora estoy en una etapa mucho más tranquila. Ya tengo una madurez dentro del sector que me permite también que así sea.

Tengo un equipo con el que estoy superfeliz. Tengo una productora junto a mi pareja en la que trabajamos para firmas internacionales y hacemos editoriales, lo cual me apasiona.

Lo más importante para mí es trabajar con gente con la que yo estoy contento. Con 41 años, puedo decir que lo que valoro es eso.

¿Cuánto hay de personal en este trabajo? Este tipo de oficios se consideran más superficiales a primera vista, pero hay mucha implicación emocional, mucha presión…

Tener un TikTok con millones de seguidores no te va a hacer estilista, con ello se nace. Con seis años ya le preparaba looks a mi madre, es algo que viene de base.

Cuando yo no estoy cómodo, se refleja mucho en mi trabajo. Cuando estás feliz, estás supermotivado. Me da igual que sean las tres de la mañana y estar hablando con alguien de Los Ángeles o buscando ropa.

Con las profesiones creativas lo que pasa es que la formación la puede tener prácticamente cualquiera, pero luego la aplicación no está al acceso de todos.

Cada persona es diferente, nunca van a tener la misma forma de ver las cosas. Yo he estado tantas veces formando a mi ojo con elementos bonitos… Desde pequeño he tenido esa sensibilidad, que es lo que necesitas.

Es muy importante saber qué ponerle a quién. Es un trabajo de campo previo.

¿Dónde se encuentra el germen de todo el universo Víctor Blanco?, ¿siempre supiste que te querías dedicar a algo así?

En la adolescencia me gustaba mucho el diseño gráfico. Pensaba que mi mundo iba a ir por ahí. Luego fue derivando a lo que siempre me había gustado, la moda. Empecé dibujando zapatos.

Entonces salió ese vestido de Versace—en referencia al que lució Jennifer Lopez, causante de la llegada de Google Imágenes— que provocó un gran impacto en mí. Luego indagué más. Llegaron las Spice Girls y mi toma de contacto con Gucci. Les pedí a mis padres que, por favor, me llevasen a la tienda que había en Barcelona. A los 18 años, llegué al sector.

¿Cómo ves el futuro?

Lo que quiero seguir creciendo. Tengo ganas de escribir otro libro más porque es algo que siempre me ha gustado. El primero llegó muy a principios de mi carrera, por lo que no he podido aún contar muchas cosas.

Al final es que soy un culo inquieto. Las personas creativas necesitamos ese tipo de motivación. A mí no me metas en una oficina, porque me muero.

También es cierto que ya tengo una estabilidad económica con la que puedo estar más tranquilo y escoger los trabajos con los que me siento cómodo. Pero mierda hemos tenido que comer mucha y, a día de hoy, aún me siguen llegando propuestas de gente que quiere que trabaje de forma gratuita. Si me lo dice Sarah Jessica Parker, le pongo un piso en Serrano, pero no es el caso.

¿Qué ha sido lo más extremo que has vivido en este oficio?

Las relaciones en Estados Unidos, que son muy falsas y eso es algo que me ha costado mucho. Soy español, aquí somos de tocar y de mantener conexiones. Allí los conoces, todos te quieren, te usan y cuando ya no te necesitan, te echan.

Mi primer cliente allí fue un shock. Lloré mucho porque no lo entendía, hasta que mi agente allí me dijo que no era nada personal.

Lo que más me me ha fallado han sido esas personas en las que yo confiaba. A veces ni siquiera te quieren pagar. El fracaso emocional ha sido para mí mucho más importante que cualquier otro.

El profesional ante una estantería repleta de zapatos en su estudio.

El profesional ante una estantería repleta de zapatos en su estudio. Esteban Palazuelos

¿Y cómo se gestiona eso?

Pues jodiéndote, siguiendo adelante. Por desgracia, desde que era joven he vivido cosas muy complicadas. Perdí a mi madre con 24 años y con 31 a mi padre.

Me tuve que ir a Los Ángeles y si en algún punto he pasado hambre, he llegado a vender joyas o ropa para salir adelante, para cumplir mi sueño. No tengo ningún tipo de arraigo a nada material. Siempre había soñado con tener un Birkin, ahora tengo seis y si he de deshacerme de ellos mañana para pagar las facturas, los vendo y no tengo ningún tipo de problema.

No se me caen los anillos. Lo que me importa en la vida son las personas de las que me rodeo.

¿Algún secreto que pueda dejar de serlo para Magas? Te prometo que no se lo cuento a nadie.

Pues he dejado de trabajar con gente y se piensa que es del revés, que ha sido por decisión de ellos.

¿Cómo gestionas la presión habiendo alcanzado ya según qué cotas de éxito? A veces la expectativa puede matar el resultado incluso cuando este es muy bueno.

La verdad es que yo no tengo ningún tipo de presión. Cuando alguien me llama, tengo una presentación maravillosa. Partiendo de esa base, saben cómo trabajo y lo que podemos llegar a hacer.

¿Qué es para ti un trabajo de estilismo perfecto?, ¿crees que existe?

Si nos ceñimos a lo obvio, sería un cliente que te llame lo menos posible, que venga y que todo sea maravilloso. Que te pague y ya está. Pero no suele ser así.

Aquí la cuestión psicológica es muy importante y a veces hay que hacerles entender que según qué marcas no pueden ser. Por razones como esta también se utiliza hoy en día mucho la ropa vintage. Es algo mucho más accesible.

El estilista posando con su perrito.

El estilista posando con su perrito. Esteban Palazuelos

Cuando se emprende cualquier proyecto, contar con apoyo es fundamental. ¿Cuáles han sido los tuyos a lo largo de los años?, ¿a quién te gustaría darle las gracias?

Primordialmente a mis padres, porque sé que desde donde estén siempre me han ayudado. Quiero que ellos estén orgullosos de mí. Es lo más importante en mi vida, no quiero que estén viéndome y diciendo "nosotros no hemos hecho a este hijo de puta".

Luego, obviamente, mi pareja, él me ha cambiado la vida.

¿Qué crees que ha sido lo que ha marcado la diferencia en tu caso para poder trabajar al nivel en el que lo haces? El mundo fashion es súper competitivo y las nuevas generaciones pues llegan pisando fuerte.

Tenacidad, ambición, mucha paciencia y mucho sacrificio. No viví los últimos años de mi padre porque él estaba en Barcelona y yo en Madrid. Tengo unas sobrinas de 11 años que apenas he visto.

¿Algún consejo de estilo básico y accesible para emplear tanto en el día a día como en ocasiones especiales?

Una de las cosas que siempre digo es que hay que apostar por un buen smoking para una mujer. Un vestido negro, una camisa blanca, una falda, unos jeans y una blazer. Como no, siempre unos buenos tacones y un bolso de calidad.

Víctor Blanco en su céntrico estudio de la capital.

Víctor Blanco en su céntrico estudio de la capital. Esteban Palazuelos

¿Qué crees que es lo mejor que pueden decir de ti a nivel profesional y personal?

Que soy muy apasionado, buena persona y que estoy siempre ahí cuando se me necesita. Creo que poca gente podría negarlo. Aunque quizás haya dos, que son aquellas con las que he dejado de trabajar. Pero realmente no tendrían motivo porque siempre estuve.

No sé, es que me gusta intentar ser feliz.