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Vicente Vallés es un hombre que transmite serenidad. Es de un pacifismo inteligente, cerebral. La sensación vendrá de sus ojos clarísimos, cristalinos, o de su gesto imperturbable siempre un escalón por debajo de la sonrisa.

Es como si no se atreviera del todo a revelarse.

Hay algo contenido en él.

Algo que se esconde detrás de la palabra correcta, de la palabra elegida. Resulta impoluto y analítico como uno de los espías de sus novelas. ¿Será que uno se convierte en lo que escribe, o es al revés?

En el Hyatt Centric de Gran Vía, donde conversamos a cuenta de La caza del ejecutor (Espasa), prefiere un zumo de naranja a un café, pero no le veo tocarlo en toda la entrevista. No tiene tics. Nervios de acero.

Vallés fue a un colegio de curas para perder la fe: como todos. Es republicano de corazón pero acepta el pacto de la monarquía y asegura que eso no le convierte en “extremocentrista”.

Mago de Magas | Vicente Vallés:”Cuesta imaginar la vida sin la otra persona”

Dice que su “única ideología” es el Atlético de Madrid. Con 11 años, tras el Watergate, vivió una epifanía: sería periodista. El primer libro que le cambió la vida fue Cien años de soledad, de García Márquez, y que el primero que leyó obligado para masticar después con gula fue La verdad sobre el caso Savolta, de Mendoza.

Adora a Dostoievski. Y a Le Carré. Y a Frederick Forsyth.

Su banda sonora sentimental la entonan los Beatles. O David Bowie. O Los Eagles. En su salón hay un pequeño piano, una guitarra acústica, una eléctrica y una pequeña batería. Siempre vuelve a Amadeus, la historia de Mozart, porque le resulta “bellísima”. Y a Todos los hombres del presidente.

Su primera esposa fue la periodista de El Mundo Lucía Méndez, con quien tuvo dos hijos, pero desde 1999 su pareja es Ángeles Blanco -con quien tuvo un crío más-, presentadora de la competencia. La desmenuza con atención y afecto y la va colando en los dones de la protagonista de sus libros... Todos los hombres tienen una mujer que es el umbral de todas las cosas. 

Nunca se chivan nada, ni siquiera la noticia con la que abrirán el telediario ese día. Shh. Las primicias, menos. Esto es la guerra de la información: tan parecida al amor. 

La última vez que nos vimos fue hace tres años, cuando presentabas la primera parte de esta saga. ¿Cómo ha cambiado el panorama?

Cuando terminé Operación Kazán, justo empezó la guerra de Ucrania y ya pensábamos que la situación estaba mal. Por desgracia, no ha mejorado.

Recuerdo que los espectadores te eligieron a ti como la cara y la voz más confiable para contarles la situación en Ucrania.

Sí, es cierto que aumentó la audiencia de nuestros informativos en ese momento. Nos ha pasado con más noticias importantes: la pandemia, procesos electorales… La gente acude a Antena 3 Noticias para informarse cuando pasan cosas importantes, y eso nos satisface. Volviendo a tu pregunta, la situación cuando terminé Operación Kazán era muy difícil con la reciente invasión de Ucrania.

Por desgracia, incluso ha ido a peor y se ha sumado la situación en Gaza, que es tremenda. No estamos en un momento fácil en cuanto a relaciones internacionales. La llegada de Donald Trump también ha generado situaciones nuevas, no todas buenas.

Vamos a ver si el Plan de Paz en Gaza tiene éxito, pero hoy la situación es incluso peor que hace tres años. No se puede ser muy optimista teniendo en cuenta lo que nos dice la historia… pero también sería absurdo cerrar las puertas a la esperanza y a que alguien consiga arreglar la situación.

El periodista Vicente Vallés desgrana para Magas las mujeres espías de su nuevo libro en el Hyatt Centric Gran Vía.

El periodista Vicente Vallés desgrana para Magas las mujeres espías de su nuevo libro en el Hyatt Centric Gran Vía. Nieves Díaz.

Aunque ésta parezca una pregunta maniquea, resulta intuitiva en la ficción: ¿quiénes son los malos?

En términos generales, los regímenes autocráticos. Ciertamente, las democracias son mejores que los actuales regímenes autocráticos, y quienes vivimos todavía en países democráticos tenemos la responsabilidad de sostenerlas.

“Todavía”.

Tenemos que sostener las libertades, porque no se sostienen solas: esa es nuestra responsabilidad. Está claro que sufrimos ataques desde fuera y también desde dentro.

Este libro está escrito en tercera persona omnisciente. Me interesa: ¿cómo es “jugar a ser Dios” escribiendo? ¿Qué sería lo primero que irías a comprobar como narrador omnisciente para darle una exclusiva a... Vicente Vallés, por ejemplo?

(Ríe) Lo escribo en tercera persona porque me cuesta ponerme en primera persona. Me resulta más sencillo hacerlo como un narrador que lo controla todo. Conozco cómo arranca la historia y más o menos cómo termina, pero todo lo que pasa en medio se va desarrollando de manera libre.

Siento que los personajes tienen vida propia y me ayudan a construir la historia para que no esté demasiado encorsetada desde el principio. Cuando tengo tiempo, aprovecho mis horas libres. Llego a la redacción sobre las 12 del mediodía, así que escribo por la mañana cuando no tengo otros compromisos. Nunca puedo dedicarle ocho horas diarias, claro.

Cuando se acerca el final de la novela, me quito horas de sueño para intentar cerrar la historia. Pero si fuese dios, o si pudiese llevar a la vida real a ese narrador omnisciente... me encantaría asistir a reuniones a puerta cerrada de personajes poderosos, como las del Palacio de la Moncloa, la Casa Blanca, pero sobre todo del Kremlin.

"La protagonista de mis novelas se parece a mi mujer. Les encanta el sushi, son intuitivas: adivinan cosas que a los hombres nos cuesta captar"

Hablemos de tus personajes femeninos. Teresa Fuentes me recuerda en algo a Jodie Foster en El silencio de los corderos. ¿Cómo diseñaste su personaje?

¡Pues hay algo de eso! (sonríe). Cuando surgió la idea de la primera novela de Operación Kazán, Teresa apareció después de Pablo, que iba a ser el protagonista. Pero pronto me pareció que Teresa tenía que tener mucho más poder sobre la historia, y ahora es el personaje fundamental.

Ella le comió la tostada. Nuestra brillante española del CNI… nuestra mujer metódica… y ética.

Sí. Su fortaleza también reside en que no se suele identificar a una mujer como espía. Cuando dices “espía”, hay mucha gente que piensa automáticamente en la CIA, en el KGB… y en hombres. Pero ella es el personaje más poderoso porque tiene una gran fuerza, no sólo física, sino mental. Mis espías no son 007. Son menos físicos. Son más intelectuales y analíticos.

¿Cómo llegaste al corazón de Teresa? 

Es una suma de particularidades de mujeres que conozco, por ejemplo, de mi mujer, Ángeles. Ella está ahora terminando de leer la novela y se está descubriendo a sí misma (ríe). A veces se parecen en cosas muy sencillas, como el gusto por el sushi.

Teresa, en la novela, dice que ella sería capaz de desayunar, comer y cenar sushi todos los días, porque le encanta. Mi esposa es igual. Pero más allá de eso, se parecen mucho en la intuición: ellas pueden adivinar cosas que a los hombres nos cuesta mucho más captar.

Vallés cree que llegó al corazón de Teresa, su personaje principal, gracias a su mujer, Ángeles.

Vallés cree que llegó al corazón de Teresa, su personaje principal, gracias a su mujer, Ángeles. Nieves Díaz.

La intuición es una cosa perceptiva. Quiero decir: está basada en una larga observación anterior… y une puntos.

Sí, y también tiene mucho que ver con los conocimientos que se tienen, y con la capacidad de análisis, que es una cualidad que muy poca gente tiene desarrollada.

¿El amor atraviesa más a los personajes femeninos que a los masculinos, especialmente cuando tienen que debatirse entre él y el poder, o el trabajo? Decía Kate Millet que el amor ha sido el opio para las mujeres. "Mientras nosotras amábamos, ellos gobernaban". 

En el caso de Teresa y Pablo, sí tienen un problema importante: cómo su trabajo afecta a su relación. Ambos son espías de agencias distintas…

Perdóname, pero… como tu mujer y tú. ¡Periodistas de la competencia!

(Ríe) Sí, ciertamente. Pero en este caso la cosa se pone seria porque además de afectarles profesionalmente, les puede costar la vida, o puede poner en riesgo su vida. ¿Y si la vida de uno de los dos pasa a depender de que caiga la vida del otro? ¿Cómo se toma esa decisión?

El sesgo de género que dices existe, pero se va eliminando conforme avanza la sociedad. La sociedad moderna está equilibrando los roles, pero es verdad que el amor o la sentimentalidad aún puede recaer con más peso sobre las mujeres.

"El poderío de las espías mujeres es su parte analítica, son aún más capaces que los hombres"

Hablemos de Beth Kramer, directora de la CIA. 

En La caza del ejecutor, tenemos a dos mujeres en posiciones de poder muy importantes. Una en el CNI y otra en la CIA. Ojo, y también sucede en la realidad, porque hoy la directora del CNI y la de los servicios de Inteligencia americanos son mujeres.

¿Las has entrevistado?

No, pero he tenido ocasión de tener alguna charla…

Sacando en silencio cosas para tu libro.

(Ríe) Los periodistas o escritores siempre estamos tomando notas, aunque sea sólo en la cabeza.

No dejamos de trabajar en ningún momento.

No, tristemente. Pero es interesante que esa posición de poder en el espionaje les ha estado casi prohibida a las mujeres. ¡Vedada, totalmente, durante décadas! Pero eso ya se rompió hace tiempo.

Por ejemplo, los servicios británicos de Inteligencia inauguraron lo de tener a una mujer durante un tiempo muy importante como máxima responsable. En ese momento fue un salto al vacío. No se consideraba que las mujeres pudieran actuar ahí… y ya no te cuento mandar.

Siempre ha parecido que la espía tenía que conseguir sus fines poniendo en juego su capital sexual. ¿Cuánto queda de Mata Hari?

Todo eso ha cambiado radicalmente y el poderío ahora es su parte analítica. Y yo creo que en el caso de las mujeres es igual o mejor a la que puedan tener los hombres. Son aún más capaces.

Admiro a las mujeres que han llegado a puestos top en inteligencia. Ha sido muy difícil para ellas romper barreras históricas y llegar a ocupar posiciones de liderazgo.

Como periodista, ¿cómo valoras la legitimidad del trabajo de los servicios de inteligencia? En su oficio y en el nuestro hay un gran elemento en común: no sé cuánto podemos estirar los derechos y la intimidad de los otros... por una información que sea un bien mayor. 

Teóricamente, y sólo teóricamente, ya sabes, los servicios de inteligencia no vulneran derechos porque están sujetos a la ley. Pero sí bordean límites. Todas las profesiones tienen sus pequeños secretos… o grandes.

Los periodistas hacemos algo parecido: nos enteramos de cosas que alguien no quiere que se sepan, pero la enorme diferencia es que nosotros queremos contarlas, de hecho, ¡estamos deseando salir corriendo para contarlas…!, mientras que los espías buscan mantenerlas en secreto. Pero distinguimos que algo es valioso dependiendo del deseo que tengan otros de que no lo contemos.

Vicente Vallés señala que la mujer más poderosa de España es María Jesús Montero, por encima de Begoña Gómez o Ayuso.

Vicente Vallés señala que la mujer más poderosa de España es María Jesús Montero, por encima de Begoña Gómez o Ayuso. Nieves Díaz.

La mujer de Ábalos me recordaba al arquetipo de la chica del gángster. ¿Tú crees, como Pedro J. Ramírez, que el ‘caso Ábalos’ debería pasar a llamarse ‘caso Sánchez’?

Desde luego, la mujer que desvela secretos tiene relevancia narrativa y mediática en periodismo. Seguramente ella tiene un papel secundario, porque el protagonista de la historia es quien tiene el papel principal. Pero eso no significa que sea poco importante; es relevante si ofrece información que ayuda a establecer la realidad de los hechos.

En cuanto a si es el ‘caso Sánchez’… bueno, yo creo que es el caso de todos en alguna medida, cada uno con su papel. Entiendo lo que dice Pedro J de que puede ser el ‘caso Sánchez’ teniendo en cuenta que los principales supuestos implicados son cargos tan determinantes y de plena confianza del presidente, que es quien ha tomado la decisión de nombrar a estas personas.

Él tiene su cuota de responsabilidad en lo que ocurrió, pero tendrán que dictaminarlo los jueces.

"María Jesús Montero es la mujer más poderosa de España: pero es intensa y tiene dificultades para controlar esa intensidad"

Cuando pensaba en quién es la mujer más poderosa de España, me venían a la cabeza Begoña Gómez, María Jesús Montero y Ayuso. ¿Qué opinas de esta “Santísima Trinidad”? ¿Quién maneja la barca? 

Por capacidad de influencia política, creo que María Jesús Montero es la mujer más poderosa de España.

¿Cómo la defines?

Es una mujer intensa y a veces tiene dificultades para controlar esa intensidad. No sé si eso la beneficia mucho. Ha alcanzado un puesto muy relevante desde posiciones nada sencillas para una mujer. Pero es de aplaudir lo que ha conseguido y se lo ha ganado a conciencia, otra cosa es que la candidatura a la Junta de Andalucía sea más bien una trampa que otra cosa.

¿Y qué perfil dibujas sobre Begoña Gómez?

Begoña Gómez ha quedado atrapada en una situación en la que no debería haber sido ayudada a colocarse. Las cuestiones éticas quedan en un segundo plano ahora que su situación judicial es tan complicada.

No sé si lo que se ha hecho es un delito, eso lo decidirán los tribunales, ya digo, pero la parte ética es difícilmente justificable, y creo que en eso la sociedad ya está de acuerdo.

"Begoña Gómez ha quedado atrapada en una situación en la que no debería haber sido ayudada a colocarse: no sé si lo que ha hecho es delito, pero la parte ética es difícilmente justificable"

¿Qué me dices de Ayuso?

Ayuso es el “poderío”. Tiene poderío en el ámbito autonómico y trata de trascender a nivel nacional. No es la única presidenta autonómica que lo ha intentado; hay precedentes como García-Page o José Bono, que supieron dar relevancia nacional desde sus comunidades.

Ayuso lo intenta también, claro, pero ese poder ya lo tuvieron sus antecesores y antecesoras en el cargo, y ha tenido esa posibilidad porque Madrid es la capital y todo lo que pasa adquiere relevancia nacional.

Última mujer poderosa de actualidad: la reina Letizia. 

Ella efectivamente tiene el poder de la imagen, de la representatividad. Igual que el rey Felipe, representan al Estado. Además tiene una personalidad muy reconocible y creo que eso es una cosa muy positiva. Además ella la ha cultivado.

Vallés conoció a la reina Letizia en el pasado y sostiene que tiene una marcada personalidad y moderniza la monarquía.

Vallés conoció a la reina Letizia en el pasado y sostiene que tiene una marcada personalidad y moderniza la monarquía. Nieves Díaz.

¿Es campechana... a su manera? Además de ascética. 

Sí, la reina tiene su propia forma de hacer las cosas y es una gran oradora, capaz de improvisar discursos sin una palabra escrita.

Además, proyecta modernidad en la monarquía, lo que es fundamental para su sostenimiento en los tiempos actuales. Se ha adaptado bien a los tiempos gracias a ella.

¿La tratas?

No, pero sí tuve ocasión de compartir con ella algún momento en el pasado porque teníamos un amigo común y coincidimos. Yo tenía un gran respeto profesional por ella como periodista.

Hablemos de mujeres que te hayan inspirado en diferentes ámbitos. Empecemos por la escritura. 

Tengo un gran respeto por Emilia Pardo Bazán, por lo que representa: una mujer que no tuvo todo el reconocimiento que merecía en su tiempo, a pesar de haberlo tenido mucho, ¿no? Fue difícil ser una mujer escritora con inquietudes intelectuales en aquella época. Sus formas a veces no eran las propias de una escritora y eso la hace un personaje aún más atractivo y que conviene reivindicar.

"La reina Letizia tiene el poder de la imagen, una personalidad muy reconocible, improvisa discursos sin una palabra escrita y proyecta modernidad"

Actriz o directora favorita. 

Podría hacer una larga lista, pero me quedo con Glenn Close. En particular, me fascina su papel en Las amistades peligrosas.

La escena final, maquillándose frente al espejo tras una derrota emocional, es insuperable. Aguanta el primer plano de manera extraordinaria; es una de las grandes escenas de la historia del cine.

Cantante o música. 

A ver, una cantante… Me quedaría, por su voz maravillosa, con Sole de Presuntos Implicados. Tuve la ocasión de conocerla una vez que coincidimos en un acto y pudimos hablar. La voz de esa mujer es como de seda. Es una cosa maravillosa y da gusto escucharla, sobre todo cuando canta jazz, es realmente difícil de superar.

Política predilecta.

Yo, en términos generales, tiendo a sentir poca admiración por los políticos. Siento mucho respeto, pero no tanta admiración, porque entiendo que todos los políticos se ven obligados en algún momento a hacer cosas que nunca hubieran querido hacer y que rompen con la idea que teníamos de ellos.

Dentro de eso, sí hay personajes llamativos por su forma de ser y las políticas que hicieron. Por ejemplo, Pasionaria fue un personaje muy atractivo para conocer.

¿Qué le preguntarías a La Pasionaria si aún ese encuentro pudiera darse? Con ouija o lo que haga falta. 

Querría que me explicase cómo fue el momento de irse al exilio después de la guerra. Creo que tuvo que ser una cosa terrible para todos los que tuvieron que irse tras perder la guerra. Es un personaje muy controvertido con críticas y alabanzas, pero en todo caso histórico y determinante, más allá de controversias.

"Mi escritora favorita es Pardo Gazán. ¿Actriz? Glenn Close en ‘Las amistades peligrosas’. ¿Cantante? Sole de ‘Presuntos Implicados’"

Me sorprendió descubrir que anhelaba la extremaunción antes de morir. Se confesó y comulgó. 

La subversión tiene sus contradicciones. Eso nos pasa a todos. Clara Campoamor, por ejemplo, es muy determinante en la historia del feminismo en España. Otros personajes femeninos atractivos son Margaret Thatcher o Angela Merkel, al margen de sus políticas, como personajes históricos y fuertes.

Cada vez la exculpan más, cada vez la celebran más… pero en su momento fue vista casi como Satán.

¿A Angela Merkel? Lo entiendo. Con los políticos, cuando pasa el tiempo, se empiezan a apreciar cosas que hicieron y que pudieron ser muy controvertidas en su momento.

“Otro vendrá que bueno te hará”.

(ríe).

Vallés se crió en un poblado chabolista y su madre no pudo acceder a estudios, pero luchó para que él sí.

Vallés se crió en un poblado chabolista y su madre no pudo acceder a estudios, pero luchó para que él sí. Nieves Díaz.

Hablemos ahora de las mujeres clave en tu vida, empezando por tu madre. Creo que conoció a tu padre porque ambos vivían en las chabolas que había en la posguerra detrás del campo del Rayo Vallecano. 

Mi madre es hija de una familia de cinco hermanos (con ella, seis), de Jaén, que vino a Madrid en la posguerra. Vengo de dos familias de perdedores de la guerra. Mi abuelo materno era panadero en un pueblecito que se llama Arjona, un pueblo precioso rodeado de olivares, una cosa realmente maravillosa.

Cuando terminó la guerra, y después de pasar por la cárcel, terminaron viniéndose a Madrid para intentar prosperar y se instalaron en esos poblados. Hablamos de los años cincuenta, sesenta. Allí conoció a mi padre, que también era muy jovencito: vivía al lado y también era un perdedor de la guerra.

Antes de la guerra había vivido en el centro de Madrid pero lo perdieron todo y se tuvieron que ir a la serranía. Ninguno de los dos, por desgracia, pudo tener mucha educación, y no pudieron ir al colegio con regularidad. Pero ambos tuvieron mucha inquietud por aprender de manera autodidacta y cuando tuvieron hijos lucharon para que nosotros sí pudiéramos acceder a eso.

Has dicho dos veces "perdedores de la guerra". ¿Tú crees que esa condición te ha marcado de alguna manera?

Bueno, fue mi caso y el de media España. Todos recordamos las historias de sufrimiento de nuestras familias. También los abuelos que ganaron la guerra contaban a sus nietos sus propias historias de dolor.

La buena noticia de todo esto es que hubo un momento, un gran momento, el mejor momento de la historia de España, que fue la Transición, y ya nadie va por la calle preguntando quién ganó o quién perdió la guerra. Tampoco debería importarle a nadie.

Es algo que ocurrió hace muchísimo tiempo, pero sí que hay que resarcir a aquellas familias que siguen buscando a sus familiares y que no saben si están en no sé qué cuneta. Pero en el ámbito político, la Transición inauguró un pacto que tenemos que preservar.

Naciste en el 63. ¿Cómo crees que ha cambiado la visión de la mujer en España desde que naciste hasta ahora?

Muchísimo. En los años 60 y 70 la mujer se veía solo como quien se casa y se ocupa de la casa y los hijos. Sus inquietudes profesionales o intelectuales dejaban de ser importantes.

Por suerte vivimos ya en una sociedad moderna en la que nadie se plantea que esto tenga que ser así, y aunque tenemos cosas que mejorar porque hay algunos roles antiguos que sobreviven en nuestra sociedad, nada ocurre como ocurría hace cincuenta o sesenta años.

Vallés reflexiona sobre el amor con Magas en el Hyatt Center de Gran Vía con un zumo de naranja.

Vallés reflexiona sobre el amor con Magas en el Hyatt Center de Gran Vía con un zumo de naranja. Nieves Díaz.

Hemos hablado antes de tu esposa, Ángeles. ¿Cómo ha cambiado tu forma de entender el amor romántico? ¿Qué representa Ángeles en tu vida?

Supongo que cuando eres un adolescente, tienes una idea del amor diferente a cuando vas haciéndote mayor… y es una idea basada más bien basada en cosas que supones, no práctica, porque no te ha dado tiempo todavía de enamorarte de manera seria y de llegar a conocer cómo se siente alguien cuando esté enamorado.

Luego, cuando pasan los años y tienes una relación seria y duradera en el tiempo, todo eso cambia y, como es natural, llega un momento en el que te cuesta entender tu vida sin la otra persona, porque no es que sea parte de tu vida, es que es tu vida.

Qué bello.

Esto es una realidad, es así cuando una relación es estable y es duradera. Esa es la vida que tienes y la que quieres mantener.

Estamos delante de un hombre enamorado. “Profundamente enamorado”, que diría Sánchez.

Sí, yo me siento un hombre enamorado, ciertamente, salvo que nunca me he tomado cinco días de descanso (ríe). No me ha hecho falta pensarlo tanto. Yo creo que la relación entre dos personas es una parte de la vida que, si no la tienes, la vida no es exactamente igual, es otra historia muy diferente, y creo que al final todos tenemos esa sensación de que necesitamos tener a alguien con quien compartir nuestra vida porque la disfrutamos más que si no la compartimos.

Para cerrar, mirando al futuro, ¿crees que España está preparada para tener a una mujer como presidenta del Gobierno?

Sí,

Y entonces por qué al final nunca la tiene.

(Sonríe) España está preparada, aunque quizá la política no tanto. Cuesta que esto sea así. No creo sólo que España está preparada, sino que España está deseosa de tener una mujer presidenta del Gobierno.

Yo estoy deseoso de que eso acabe ocurriendo, porque creo que cambiará en alguna medida la forma en la que se gestiona la política. No tanto a la hora de tomar decisiones sobre política, sino que cambiará el ambiente político, que ahora está profundamente crispado, y eso será positivo.

Depende de la mujer que sea, porque si fuera Ayuso…

Puede ser. Es verdad que en la Comunidad de Madrid, tanto la presidenta como las portavoces de los demás partidos de la oposición son mujeres, y la crispación es enorme. Ahora bien: yo tengo la esperanza de que eso podría cambiar con una mujer al frente del gobierno de la nación. Quiero tener esa esperanza.

"España no sólo está preparada para tener a una mujer presidenta del Gobierno, sino que está deseosa. Y yo también. Mejoraría el ambiente político"

¿Cuáles son las mujeres del futuro en la política? En este momento nadie ve más allá de Pedro Sánchez. ¿Cuál es el recambio político?

Esto es normal que sea así. Cuando estaba Rajoy, tampoco se veía quién en el PP podría sucederle…

Y todavía no…

(Ríe) Y pasó también antes con Zapatero y con Felipe González y con Aznar. Esto suele ser muy habitual, porque lo que pasa en España es que los presidentes suelen acabar teniendo un enorme hiperliderazgo, cosa que no creo que sea muy buena, pero que parece inevitable. Cuando alguien llega al poder, no se convierte sólo en un líder, sino en un hiperlíder y oscurece y opaca todo lo que tiene por debajo.

Pero siempre acaban apareciendo liderazgos alternativos, de una manera u otra, como debe ser en democracia, si no estaríamos siempre instalados en lo mismo. Para eso están las elecciones y para eso están también las elecciones primarias, aunque ahora se les han olvidado a todos los que las promocionaban hace unos años ya, ¡de repente, no existen….! Pero estaría muy bien que hubiera competencia interna dentro de los partidos para obtener nuevos liderazgos.