Historia

De Demi Moore a Nicole Kidman: el regreso triunfal de las musas de los 90 a la gran pantalla

Entrevista

A sus 62 años, Moore confesaba decepción hacia el material que le llegaba: “Sentía que ya no encajaba en todo esto”

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Fotografía

Cedidas por HBO Max

Un orgasmo largo, intenso, casi animal emerge de la garganta de Nicole Kidman en Babygirl, dirigida por la holandesa Halina Reijn. Para llegar a esta escena ha pasado mucho, pero no sólo en esa historia en específico, sino también en la manera en que son retratadas las mujeres en la pantalla.

Ese orgasmo nos lleva a pensar en la extraordinaria época que están viviendo como protagonistas de historias que antaño eran tildadas de ‘poco interesantes’. Como tampoco parecía ‘de interés’ que una mujer de más de 50 asumiera el rol principal en historias en las que son ellas las que desean, son líderes/jefas, exploran su sexualidad, rompen esquemas, y además no son tildadas de desquiciadas y no las matan al final de la película.

Kidman, como Demi Moore, Pamela Anderson, Jodie Foster o Jamie Lee Curtis, son referencias del cine y la televisión de los finales de los 80 y los 90, y con sus nuevas películas y/o series se han convertido en los rostros más conocidos de una arremetida contra la obsoleta creencia de que las mujeres de mediana edad no son atractivas en y para la industria audiovisual. La rebelión, señoras, está servida.

Nicole Kidman en Babygirl (2025)

Fragmento del trailer público de Babygirl (2024) con Nicole Kidman

Se trata de una revuelta con fundamento y desde varios frentes. Por una parte con los roles que asumen, alejados de estereotipos y que exploran temáticas que hasta ahora no habían sido abordadas con profundidad, además narrada desde una perspectiva femenina y feminista.

Como en toda revuelta, los ataques están a la orden del día, como le ocurrió a Jodie Foster al asumir el protagónico de la nueva temporada de True Detective: Noche polar (creada y dirigida por Issa López). Foster, que de sus 59 años lleva 56 frente a una cámara, fue objeto de una campaña de odio machista sin parangón por el tan solo hecho de ponerse al frente de una serie que hasta ese momento había sido no solamente contada por hombres sino también protagonizada por ellos, y en donde los roles femeninos quedaban relegados a las silentes figuras en el fondo o a las víctimas descuartizadas.

A Jodie Foster, que desde el estreno de esta serie en enero del 2024 ha ganado varios premios por el papel de la jefa de policía Liz Danvers en las frías tierras de Alaska, nada parece ya espantarle. La oscarizada actriz (por El silencio de los corderos y Acusadas), además de directora de varias películas y episodios de series como Orange is the new Black, ha sido una pionera en cuestión de actos de rebeldía: fue una de las primeras grandes estrellas en declararse lesbiana, y sin reparos ha hablado de lo que significa envejecer en Hollywood.

“Lo mejor de esta edad y vivir en este tiempo es tener una comunidad”, dijo Foster en su discurso al recoger el Globo de Oro por su interpretación en True Detective: Noche polar. La experimentada intérprete está muy consciente de lo que significa apoyar a otras mujeres dentro de la industria, de hecho es conocida no solamente por mantener grandes amistades con colegas, sino también de ser mentora de muchas actrices jóvenes que se inician en el cine.

Fragmento del trailer público de True Detective: Noche polar (2024) con Jodie Foster

Jodie Foster en True Detective: Noche polar (2024)

El frente de la lucha de esta declarada rebelión también se pone de manifiesto cada vez que estas actrices toman la palabra, como en las galas de premiación, pero también en las llamadas roundtables organizadas por medios estadounidenses en la temporada de premios, y que reúnen a intérpretes de varias generaciones.

Demi Moore le contaba a cinco colegas más jóvenes (entre ellas Zoe Saldaña y Cynthia Erivo) en una mesa redonda organizada por Los Ángeles Times que estuvo a punto abandonar la actuación. “Sentía que ya no encajaba en todo esto”, a sus 62 años, Moore confesaba decepción hacia el material que le llegaba, “entonces me pregunté ¿es que esa parte de mi vida ya está superada?, ¿ya he hecho todo lo que suponía que tenía que hacer?…”

Entonces narra que le llegó el guion de La Sustancia (de la cineasta francesa Coralie Fargeat), una extrema y extraordinaria historia en clave de body horror sobre el miedo a envejecer, el rechazo, sobre las violencias, así como el autodesprecio de una estrella cinematográfica en declive, Elisabeth Sparkle, que se somete a un tratamiento de rejuvenecimiento no exento de consecuencias. Resultan asombrosas las similitudes de ese rol con su propia vida como actriz en Hollywood.

Fragmento del trailer público de La Sustancia (2024) con Demi Moore

Demi Moore en La Sustancia (2024)

En los 90 Demi Moore era una de las intérpretes más cotizadas y mejor pagadas de la industria. Lo había dado todo, como la joven doliente viuda adepta a la alfarería (Ghost), en el rol de una bailarina exótica que trata de recuperar la custodia perdida de su hija (Striptease), como una soldado en búsqueda de reconocimiento dentro de una unidad de élite (La teniente O’Neil), como una atractiva y joven esposa que acepta una cuestionable oferta de un extraño (Una proposición indecente), etc. Fuera de la pantalla se convertiría en un icono, para muestra está la ya legendaria portada de Vanity Fair en la que aparece desnuda y embarazada de su primera hija.

En ese darlo todo, se dejó la piel y una buena parte de su salud mental, tal como lo relata en su autobiografía Inside Out (publicada en 2019), donde da detalles de muchas atrocidades a las que sometió a su cuerpo para cumplir con las exigencias de los directores de turno. La Sustancia representa no solamente el gran tercer acto en la vida artística de Moore, después de atravesar el averno, sino también una muestra irrefutable de una rebelión a la que se le suman más actrices.

Un grito para llamar a esa sublevación se condensó en su discurso al alzarse como ganadora del Globo de Oro a Mejor actriz de una comedia o musical por su rol de Elisabeth Sparkle en La Sustancia, cuando dijo: “En estos momentos en los que no nos creemos lo suficientemente inteligentes, bellas, delgadas o exitosas, o simplemente cuando consideramos que no somos lo suficiente, podrás ver lo que vales si dejas de lado la vara de medir”.

Demi Moore en Striptease (1996)
Demi Moore en G.I. Jane (1997)

Pamela Anderson, despreciada, ahora respetada

Al desprecio real, sin miramientos ni mesura ha estado expuesta Pamela Anderson. La estrella de Baywatch, una figura icónica de los 90, se cansó de luchar para que la tomaran en serio, es que ni su antiguo agente (despedido, por cierto, Anderson afirmó en una entrevista que sólo la ponía a ‘ganar dinero’) consideraba que la canadiense podría tener algún chance como actriz dramática. Con The Last Showgirl (dirigido por Gia Coppola), la carrera artística de Pamela tomaría un rumbo inimaginable, incluyendo una nominación como Mejor actriz- Drama en los Globos de Oro.

Pamela encarna a Shelly, una bailarina de larga trayectoria y primera figura en un espectáculo en Las Vegas que llega a su fin después de tres décadas. Ante el inminente final, y a sus 50 y tantos, intenta reanudar el hilo afectivo con una hija adulta que le reclama abandono, como también se encara a la incertidumbre del futuro y a la precariedad de su profesión que le impone una fecha de caducidad sin seguro social ni indemnización.

“Todo esto me lo tenía reservado el universo y estaba lista para ello”, comentaba Anderson en una entrevista publicada en Magas sobre su rol en The Last Showgirl, “he podido usar mi experiencia de vida para interpretar a Shelly de una manera muy auténtica, porque lo que viví fue real y lo entiendo". A la Shelly de la ficción como a la Pamela real de 57 años, les habían impuesto una fecha de caducidad.

“Este negocio está lleno de rechazo, la gente simplemente te ignora, pero tienes que protegerte para no amargarte”, comentaba Anderson en una entrevista concedida al periódico Los Angeles Times. A Pamela ahora sí la toman en serio, pero esta nueva etapa en su vida está dirigida por sus deseos y condiciones, no por las imposiciones de los demás. Anderson se ha rebelado.

Fragmento del trailer público de The Last Showgirl (2024) con Pamela Anderson

Pamela Anderson en The Last Showgirl (2024)

Su celebrado rol en The Last Showgirl también la ha acercado a Jamie Lee Curtis, con quien ha establecido una alianza y una amistad. "Existe gente que cuando te las encuentras en cualquier momento, te aferras a ellas, y eso puede ayudarte a superar todo en tu vida", afirmaba Pamela sobre Curtis, quien interpreta a una ex bailarina con piel casi naranja, que tras su jubilación, estando en la ruina, sirve copas teniendo las propinas como único sueldo.

A diferencia de Pamela Anderson, Curtis (de 66 años) forma parte de la realeza de Hollywood (es hija de los legendarios Janet Leigh y Tony Curtis), sin embargo eso no la eximió de tener que dedicarse a tareas ‘menos nobles’ en tiempos de sequía como hacer comerciales (desde alquileres de coches a un yogur probiótico), “para mantenerse en activo y poder permanecer en Los Angeles”, tal como contó el año pasado en una entrevista en The New York Times.

A pesar de que nunca se ha despojado de su estatus de estrella, a Jamie le llevó tiempo tomar definitivamente las riendas y el control de su carrera artística; incursionó en diferentes terrenos (fundó la productora Comet Pictures) y asumió papeles que poco o nada tenían que ver con su copiosa filmografía desarrollada en los 80 y 90. El Oscar por su rol de reparto en Todo a la vez en todas partes (dirigida por Dan Kwan y Daniel Scheinert, 2022), vino a ser una confirmación para el nuevo rumbo que había tomado en su carrera con el GPS puesto hacia la libertad.

La libertad de Jamie Lee Curtis también la ha ejercido al desmarcarse de los patrones de belleza impuestos por Hollywood, lleva canas, (ya) no recurre a la cirugía estética, y sobre todo se ríe de sí misma, tal como demostró hace poco en un sketch en The Tonight Show de Jimmy Fallon, parodiando una icónica escena de la película Perfect (que protagonizó junto a John Travolta en plena fiebre del fitness en 1985). En ese gracioso sketch, vemos a Jaime engullir un trozo de pizza mientras le da vueltas interminables a su cadera.

Jamie Lee Curtis en The Last Showgirl (2024)

Este reportaje comenzaba haciendo mención a Babygirl, con ese orgasmo largo e intenso de Nicole Kidman en el rol de Romy, una exitosa ejecutiva, madre de dos adolescentes, con un esposo adorable, con una vida casi perfecta en la que le falta la satisfacción sexual.

La directora Halina Reijn tomó la herencia del cine de los 90, de Instinto Básico, Nueve semanas y media o Atracción Fatal, para mostrar que a la mujer de su historia no se le castiga por desear, por masturbarse o por mantener relaciones sexuales de sumisión con un hombre mucho más joven que ella. Que Nicole Kidman, otra reina del cine de los 90, sea esa mujer en cuestión, constituye uno de los más sublimes actos de rebeldía.

Agradecimientos

 Todos los fragementos de video están sacados de los trailers públicos de: Babygirl (2025), True Detective: Noche polar (2024), The Substance (2024) y The Last Showgirl (2024).

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