La directora general de Openbank, Patricia Benito, llegó a este mundo con la firme intención de dejar "su huella en la sociedad". Esta catalana siempre tuvo una buena maestra en casa a la hora de aprender a ser constante, a seguir formándose cada día y a pelear siempre por lo que uno quiere, aunque parezca algo tan intangible y mágico como ahorrar o invertir a través del teléfono móvil.

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"Mi madre ha sido una pionera y un referente para mí. Estudió cuatro carreras, además trabajando y siendo madre, donde también tuvo a un buen compañero de viaje que fue mi padre. Pero esas ganas siempre de aprender y aspirar a más vienen de mi madre que me las ha fomentado".

La madre de Patricia Benito no sólo le enseñó que se puede llegar lo alto que una quiera mirar sino también, que las barreras están para derribarlas, corriendo, saltando o rodeándolas, según el momento: "Fue de las primeras mujeres que iba a correr en un pueblo de 10.000 habitantes donde estaba mal visto. Corría maratones y entrenaba cada día, a las ocho de la noche, cuando había terminado de trabajar. La gente la veía como una loca y decían qué pensará su marido", bromea con un tono lleno de orgullo.

Ahora ella es la jefa de Openbank, el primer banco online que nació en España y uno de los más valorados por los clientes. No hay muchas mujeres que ocupen ese puesto en nuestro país aunque en su caso tiene un gran un espejo donde mirarse puesto que el mayor techo de cristal en el sector lo ha roto Ana Botín, la líder de su matriz, el Grupo Santander.

"Históricamente en los puestos de más responsabilidad había hombres y hay una tendencia natural a buscar iguales que hizo que los hombres buscasen más hombres. Afortunadamente son cosas del pasado y en la mayor parte de las empresas los valores han cambiado y se apuesta por la diversidad".

Patricia Benito en su mesa de trabajo. Openbank

De hecho, Openbank, que fue el primer banco telefónico en España, siempre ha sido un adelantado a la hora de innovar con su acercamiento a los usuarios, con modelos de liderazgo diferentes o con fórmulas de trabajo distintas. La directora general de la compañía no tiene, ni siquiera, un despacho cerrado, sino que todo es una planta diáfana donde cualquiera puede presentar su propuesta sin tener que llamar a una puerta.

"Fomentamos los espacios abiertos para que todo el mundo pueda acercarse y no que veas una puerta cerrada donde llamar como antiguamente. Aquí todos pueden acercarse a hablar, aportar...". 

La red

Patricia lleva años trabajando con clientes a través de la red y sabe que es igual de exigente que si se sentaran frente a ella. También sabe que da lo mismo vender un jersey que un paquete financiero porque lo importante es "saber replicar la experiencia física, sobre todo a nivel emocional" para que el usuario se sienta satisfecho.

Esta licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales es de esas mujeres que se muestran tan seguras de lo que quieren que caminar por las alturas es su espacio natural. Nunca le ha importado asumir responsabilidades y cuando se le pregunta por el principal secreto de las mujeres que llegan a puestos de dirección, lo primero que advierte es que hay que desearlo.

"Tenía ganas de hacer proyectos que fueran diferenciales y he tenido como hilo conductor de toda mi carrera ese espíritu emprendedor para inciar negocios dentro de empresas grandes. En Tendam lancé los e-commerce desde cero y en Openbank tiré la plataforma que había y lanzamos una nueva 100% digital".

Para cambiar todo de arriba abajo en su trabajo siempre contó con una aliado impredecible: internet. En Tendam, la compañía que engloba marcas como Cortefiel, Pedro del Hierro, Springfield, Women’secret y Fifty Factory, puso en marcha la plataforma para vender toda su ropa en 25 países del mundo.

"Internet me atraía porque era algo nuevo y creía firmemente que tenía potencial. Veía cómo estaba funcionando en EEUU y Alemania, que iban por delante de nosotros en ese momento, y sabía que había que lanzarlo aquí cuanto antes".

Ahora nadie podría imaginarse no poder comprar un pijama por la web o unos pantalones en una aplicación. Es más, ahora hasta la tienda más pequeña de la esquina del barrio tiene web y vende de forma online. ¿Por qué no iba a hacerlo de igual manera un banco? 

"El online es una mezcla de tecnología y emoción. La tecnología es común a todos los sectores, lo que difiere es la parte de la emoción o los diferentes intereses. En la moda hay mucha más compra por impulso y en banca es más racional. Te lo piensas más y buscas seguridad", explica.

Información

Esta experta en venta online asegura que la mejor forma de conseguir emociones es sabiendo muy bien quién es tu cliente: "Se consigue por la parte de personalización, de conocer bien al cliente y saber cuáles son sus intereses y ahí es donde puedes tocar la emoción. Tenemos hasta 3.000 datos en el Data, a partir de los cuales se crean contenidos mucho más adecuados para cada uno".

Y ahí aparece una de las palabras mágicas de estos servicios online: que la experiencia sea intuitiva y "salvar los puntos de fricción como por ejemplo, en moda, que no puedes tocar las prendas". "Eso se salva con otros recursos, como las fotos, la calidad de la imagen... Al final la venta es venta, en digital o en offline, y hay que mirar el tráfico, el tique medio y el número de operaciones y maximizar cada uno".

Aunque no es tan evidente, en ese cambio a la digitalización hay un punto creativo muy importante donde expertas como Patricia Benito aportan mucho valor. De ahí que Openbank decidiera en 2015 incorporarla precisamente para redirigir clientes a su web y su aplicación: "Es mucho más similar de lo que parece porque cuando me incorporé a Openbank lo que valoraban de mí era ese conocimiento de plataforma digital donde te conectas y hablas con el consumidor, es decir, llevar los flujos del offline al online".

"Nuestro momento"

Es aficionada al esquí y al running, dos deportes donde se aprende casi desde el inicio que la salida es importante pero sobre todo, que hay que saber mantenerse, que es una carrera de fondo que acaba ganando la que más resiste. Por eso ella habla de las habilidades especiales que tienen las mujeres para dirigir y tiene claro que es "nuestro momento".

"El liderazgo femenino tiende a tener más empático, somos más adaptables, resilientes, promovemos un liderazgo más colaborativo, más horizontal, menos jerárquico y tradicional. El paradigma ha cambiado y lo que ahora se demanda son estos líderes que motiven. No es tanto como la definición de jefe que dice lo que tienes que hacer y ya".

Para empezar a cambiar cosas, Patrica cree sería bueno "una ley de cuotas temporal hasta que se equilibre y lleguemos a estar equiparados" Y luego ya, "meritocracia". Es cierto que si se compara el número de mujeres en la banca española respecto a Europa, no sale mal parada, pero aún así, dista mucho del archideseado 50%. "El último informe de Grant Thornton habla de que en 2020 había un 34% de directivas en las empresas españolas y un 24% en los consejos de administración", asegura.

Podría decirse que en Openbank las mujeres mandan mucho pues llevan años implementando políticas de igualdad: "Estamos por encima del 50% en el número de directivas y a nivel global, somos un 60% de mujeres en la plantilla. Es algo que trabajamos continuamente y tenemos medidas para facilitarlo: en los procesos de selección tiene que haber el mismo número de candidatos hombres y mujeres; revisamos periódicamente los gaps para que no haya divergencias y estamos el 3% a favor de la mujer; y lanzamos iniciativas como 'Women at Openbank' para garantizar la igualdad de oportunidades en todos los niveles".

De hecho. ella misma se empeña en desterrar falsos mitos como que somos peores jefas que los hombres: "Es un estereotipo que ya no es válido. En organizaciones de poca diversidad de género puede suceder que en la medida en que el rol macho alfa sea el predominante, muchas veces las mujeres en esos casos adoptamos los valores de los hombres y por ahí viene lo de peores jefas. Pero ya en la mayoría de empresas, los valores han cambiado, las estructuras también y la forma de liderar va en más sintonía con las mujeres".

Así que no quiere ni comentar las críticas que sufrió la vicepresidenta de EEUU, Kamala Harris, por aparecer en la portada de una revista en zapatillas y advierte de que en Openbank, "las corbatas las tenemos en cuadros de decoración, colgados en las paredes para recordar de dónde venimos": "La pregunta es si unas zapatillas tienen que condicionar lo que se piense de una mujer. Hay que derribar cualquier mito sobre la imagen que debe adoptar una mujer tanto profesionalmente como en su vida personal, pero igual con un hombre".

Debates como estos parecen cosa del pasado pero muchas de las barreras que han tenido que superar estas mujeres seguían vivas hace sólo unas cuantas décadas. En España, hasta la ley de 1975, una mujer casada no podía abrir una cuenta en el banco sin el permiso de su marido, y directivas como Patrica Benito han tenido que soportar que en una entrevista de trabajo se les preguntara por sus planes sobre la maternidad como materia laboral.

"Me lo han preguntado en más de una ocasión y a mis amigas también. La maternidad sigue siendo un hándicap para las mujeres y lo que tenemos que hacer desde nuestra posición de líderes es adoptar medidas para que no influya, para que no sea una barrera ni un freno. Hay que hablar de corresponsabilidad. Y hoy en día es una pregunta que no se puede hacer. Debería estar muy mal visto que lo preguntaran".

La pandemia, una oportunidad

Para muchos sectores, sobre todo los que tienen que ver con lo digital, la pandemia ha resultado ser un impulso para hacer en cuatro meses lo que estaba previsto para cuatro años y eso le ha ocurrido a Openbank.

"Hemos avanzado como cuatro o cinco años en la adopción de la digitalización. Según los datos del barómetro de Innovación Financiera de FUNCAS, la satisfacción de los usuarios con su entidad bancaria en 2020 ha subido un punto: del 6,5 al 7,5. Han venido muchos más clientes que buscaban una solución digital obligados por la situación, la han probado, han visto que es fácil, intuitiva, y que se puede operar fácilmente sin moverse de casa y se han quedado".

Openbank estaba perfectamente preparado para este volumen de clientes después de que en 2017 lanzaran una nueva plataforma digital para su web y su aplicación basada en la nube y en 2019 dieran el salto internacional a países como Alemania, Países Bajos y Portugal.

"En banca, España es el país más avanzado, vamos muy por delante. Tenemos operadores muy potentes tanto tradicionales como digitales. Es verdad que hay neobancos digitales que están surgiendo, pero el abanico de productos completos que ofrecemos nosotros es único, desde la cuenta bancaria, tarjetas, préstamos, productos de wealth management, manejo de inversiones, hipotecas.... Ni los neobancos tienen una única plataforma con tanto".

Lo que más sigue costando a los españoles de contratar en un banco online es la hipoteca: "Es el más largo y engorroso a la hora de subir la documentación, pero hemos trabajado en el flujo 100% digital también y lo único que tienes que hacer físicamente es ir al notario y porque no hay otra alternativa".

Patricia se reconoce una compradora digital senior, "llevo 11 años en este mundo de forma profesional". Pero ella no es de las que creen que las visitas a las tiendas vayan a terminar: "Tampoco que las sucursales bancarias van a desaparecer. Yo creo que lo que aporta valor es un modelo donde se deje al cliente que elija el canal que quiera. Obviamente el digital se está desarrollando mucho porque no lo estaba, pero llegará un momento en el que los dos canales convivan".