Ana Gómez, abogada laboralista.

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Ana Gómez, abogada laboralista: "Los incentivos en las bajas influyen en el absentismo laboral"

La experta plantea revisar la negociación colectiva y reforzar el control de las bajas en un contexto marcado por el aumento del absentismo.

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El absentismo laboral se ha convertido en una de las grandes preocupaciones del mercado de trabajo en España. Cada día, alrededor de 1,5 millones de personas no acuden a su puesto, una cifra que refleja la magnitud de un fenómeno que impacta tanto en empresas como en la economía en su conjunto.

Se trata de una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos años. Desde 2019, el número de ausencias ha aumentado un 60 %, con una pérdida de más del 6 % de las horas pactadas y un coste económico estimado entre 30.000 y 40.000 millones de euros anuales, equivalente a entre el 2 % y el 3 % del PIB.

Aunque se estima que una parte significativa de las bajas laborales son legítimas, las sospechas de fraude han aumentado. Ante esta situación, crece el debate sobre cómo reducir el fenómeno, y la abogada laboralista Ana Gómez ha planteado en COPE que una de las vías pasa por la negociación colectiva.

La negociación colectiva como vía para reducir el absentismo

La negociación colectiva es el proceso mediante el cual representantes de los trabajadores y de las empresas acuerdan las condiciones laborales a través de convenios colectivos.

En estos acuerdos se regulan aspectos como salarios, jornada, permisos o complementos económicos, y constituyen una herramienta clave para adaptar las normas laborales a cada sector o empresa.

En el contexto del absentismo, la propuesta de Ana Gómez pasa por utilizar esta herramienta para introducir incentivos que desincentiven las bajas injustificadas.

La abogada, en concreto, plantea que los convenios limiten los complementos que permiten a los trabajadores cobrar el 100 % de su salario durante una incapacidad temporal. En este sentido, señala que "no puede ser lo mismo cobrar lo mismo estando enfermo que trabajando".

A su juicio, mantener ese nivel retributivo elimina cualquier diferencia entre trabajar y estar de baja, lo que puede influir en el comportamiento de algunos trabajadores y dificultar su reincorporación.

Esta idea se enmarca en un problema que la propia abogada define como estructural. El absentismo, recuerda, forma ya parte de las dinámicas del tejido empresarial español y tiene consecuencias directas en la productividad. "La verdad es que el tema del absentismo es un problema estructural ya del tejido empresarial y de la economía de este país", afirma.

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Aunque la ley distingue claramente entre ausencias justificadas e injustificadas, y obliga al trabajador a acreditar la causa de su baja, en la práctica existen zonas grises difíciles de evaluar. En este sentido, Gómez recuerda que es el trabajador quien tiene la "carga de justificar" su ausencia.

Gran parte de las ausencias están relacionadas con problemas de salud, especialmente en ámbitos como la salud mental o dolencias comunes como lumbalgias y cefaleas.

De hecho, se estima que el 80 % de las ausencias se deben a este tipo de causas. En estos casos, resulta complicado objetivar el grado real de incapacidad.

A ello se suma la saturación del sistema sanitario, que retrasa pruebas diagnósticas y prolonga las bajas más allá de lo inicialmente previsto, con largas listas de espera que dificultan las altas médicas.

El impacto en las empresas es notable. En algunos sectores se han registrado niveles de absentismo cercanos al 20 %, lo que dificulta la organización del trabajo y obliga a asumir costes adicionales. En palabras de Juan Pablo González, gerente de ASHOTEL, estos niveles hacen "inoperativo" el trabajo diario.

Las compañías no solo continúan pagando cotizaciones por el trabajador ausente, sino que además deben contratar y formar sustitutos, lo que incrementa la carga económica y reduce la eficiencia.

En este sentido, Silvia Igranzo, del Círculo de Empresarios, advierte de que con las bajas "disminuyen los ingresos" y "aumentan los costes".

Ante este escenario, Gómez también propone reforzar el control de las bajas médicas. Señala que el actual sistema está fragmentado, ya que la asistencia sanitaria depende de las comunidades autónomas, mientras que el pago de las prestaciones corre a cargo del Estado.

Como solución, plantea dotar de más recursos a las mutuas colaboradoras para que puedan gestionar altas en contingencias comunes, del mismo modo que ya lo hacen en accidentes laborales.

Otra de las medidas que se plantea es facilitar la reincorporación progresiva al trabajo. Este enfoque permitiría a los trabajadores volver de forma gradual, adaptando su jornada o sus funciones, lo que contribuiría a mejorar su recuperación y reducir la duración de las bajas.

En este contexto, también se han puesto sobre la mesa casos que reflejan la complejidad del fenómeno. Como el de una trabajadora que, tras sufrir varias crisis de ansiedad vinculadas a una situación personal grave, fue despedida después de coger la baja.

Ante este caso, Gómez es clara y lo considera un "despido, no solamente que está mal hecho, sino que además es nulo, radicalmente nulo por discriminación", y subraya que en ese tipo de situaciones la empresa "ha actuado mal".

El absentismo no es un fenómeno exclusivo de España. En otros países europeos también genera un fuerte impacto económico. En Alemania, por ejemplo, las ausencias laborales supusieron pérdidas de 134.000 millones de euros en 2024.

Incluso existen picos asociados a eventos concretos de ocio, como la Super Bowl en Estados Unidos, lo que demuestra que el problema combina factores estructurales y comportamientos puntuales.