Fotograma de Todo sobre mi madre, de Almodóvar.

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Mujer

Adiós a "madre" y "leche materna" en los hospitales de Londres: son "gestante" y "leche humana"

En algunos hospitales de Londres ya se está implantando un nuevo marco lingüístico que pretende ser inclusivo. Nada de "servicios de maternidad", sino "servicios perinatales". 

16 febrero, 2021 09:49

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La decisión de algunos hospitales de Londres de aplicar lenguaje inclusivo en sus sedes y en su trato a los pacientes ha vuelto a estar acompañada por la polémica: sobre todo porque, como señalan desde el feminismo radical, parece que se invisibiliza a la mujer o los procesos biológicos tal y como los conocíamos. Todo ha arrancado cuando los hospitales universitarios de Brighton y Sussex se han convertido en los pioneros en el país en solicitar unos nuevos “conceptos adecuados” en los “servicios de maternidad”, que ahora, a fin de ser inclusivos, se rebautizarán como “servicios perinatales” -para que las personas trans se sientan también apoyadas y reflejadas en ese título-.

La era de palabras como “madre” o “leche materna” está tocando a su fin: ahora se pide que se empleen palabras como “personas gestantes”, “mujer biológica”, “padre biológico”, “hombre gestante” o “leche humana” o “leche del progenitor”. Lo que antes se llamaba “breast feading” -algo como “alimentar con el pecho” o “alimentar con la mama”- pasará a nombrarse como “chest feading” -una suerte de “alimentar con el torso”-.

Las intenciones son buenas, porque en principio se trata de incluir estas palabras en un marco que sirva para dirigirse a cada paciente de la forma en la que se sienta más cómodo: el problema es que, mientras se crean estos listados, se fundan a la vez unidades llamadas “de inclusión de género” donde pueden presentarse denuncias “si no se hace el uso correcto de estas palabras”.

Es una guerra lingüística: en América, son muchos los anuncios sobre compresas o támpax que no hablan ya de “mujeres”, sino de “personas que menstrúan”. Respecto a esta última acepción, recuerden el zafarrancho que se montó cuando la escritora J. K. Rowling compartió en Twitter un artículo de opinión -ajeno- llamado ‘Creando un mundo post-Covid-19 más igualitario para la gente que menstrúa’, e ironizó con que “esa gente que menstrúa solía tener un nombre”, en alusión a la palabra “mujer".

Expresiones como "persona gestante" también son recogidas por las leyes de Igualdad LGTBI y, según dicen sus defensoras -como Antonelli y Cambrollé, con las que hablamos en este artículo-, se limitan a "nombrar una realidad", la de los hombres trans que tienen útero y, por tanto, capacidad de parir. Negarles la denominación significa negar sus derechos -revisiones ginecológicas, seguimiento médico, incluso la decisión de abortar-. Ellas, en concreto, no apoyan que "la palabra madre sea fascista" ni que discrimine a nadie, como sí han deslizado otras activistas.

Las feministas radicales, por su parte, señalan que esta nueva terminología, lejos de ser "lenguaje inclusivo", es más bien un "neolenguaje" que acaba borrando a la mujer, porque al no nombrarla se eliminan o se invisibilizan las violencias específicas que sufre por el hecho de haber nacido mujer. Lo que no se nombra no existe: ya lo saben ustedes. Hasta la propia diferenciación entre "mujer cis" y "mujer trans" les parece excluyente, porque, según cuentan, la mujer pasa de ser la mitad de la población "a un subgrupo".