Volkswagen

Volkswagen eliminará progresivamente los diésel menos potentes de su gama

El downsizing es una tendencia técnica que ha vivido su máximo esplendor en los últimos años. Consistente en la máxima reducción del tamaño del motor -y sus correspondientes accesorios- a cambio de reducir al máximo las tolerancias de los componentes, el downsizing no ha conseguido mejorar de forma sustancial las cifras de consumo y emisiones de los motores modernos. 

Es más, estos motores tan pequeños se han tornado como propulsores que, en determinadas circunstancias, contaminan sensiblemente más que los motores a los que supuestamente iban a sustituir, unidades atmosféricas, simples, con mayor cilindrada y menos avances tecnológicos. 

Volkswagen se ha encontrado últimamente en el punto de mira tanto de las autoridades acomode la opinión pública debido a escándalos que todos conocemos relativos a la contaminación que emiten sus motores diésel, algo que ha mellado su imagen, provocando una cascada de reacciones. 

La última ha sucedido estos días, cuando VW ha anunciado que, para ellos, el downsizing había muerto. El siguiente paso ha sido el anuncio por parte de la compañía alemana de la eliminación progresiva de los motores diésel menos potentes, una eliminación que se hará patente sobre todo en utilitarios y compactos de las marcas pertenecientes al Grupo VW. 

Ya no solo por el hecho de la falta de consistencia en la imagen de Volkswagen relativa a este asunto, sino por el endurecimiento de las normas anticontaminación, que hará que los motores diésel tengan que recurrir a soluciones técnicas muy complejas para cumplir dichas normas, encareciendo el producto de forma notable. 

Es por ello que el coste de la instalación de un motor diésel en un vehículo pequeño como un VW Polo o un SEAT Ibiza se duplicaría, llegando a alcanzar un 25% del coste total de la fabricación del coche, algo completamente inviable según Volkswagen. En su lugar, se propondrán alternativas, siempre utilizando la gasolina. 

La solución más razonable es la introducción de sistemas microhíbridos, similares a los que utiliza el nuevo 1.5 TSI que estrenará el VW Golf, capaz de apagarse incluso con el vehículo circulando. El Grupo VW ha empezado también a utilizar sistemas eléctricos de 48 voltios como el que equipa el motor del SQ7, capaces de recuperar y utilizar la energía de manera mucho más efectiva y eficiente.