¿Quién no ha soñado alguna vez que le toca el Gordo de Navidad? Incluso muchos han soñado con el número ganador y, en algunos casos, incluso han acertado. Pero, ¿alguna vez te has parado a calcular la probabilidad que tienes de que te toque el Gordo de la Lotería de Navidad?

Si hacemos una aproximación matemática sencilla, puede ser de 1 entre 100.000, mientras que el porcentaje de que no recuperemos lo invertido es de un 86%. Sin embargo, seguimos soñando con la posibilidad de hacernos millonarios gracias al Gordo de Navidad. ¿Por qué? ¡Descúbrelo a continuación!

Razones por las que soñamos con ganar el Gordo de Navidad

Este año quizás sea el que más hemos soñado o imaginado todos los españoles con la posibilidad de que nos toque el primer premio de la Lotería de Navidad. Además, con una intensidad todavía mayor si cabe para construir nuevas ilusiones y esperanzas dentro de un contexto pandémico marcado por la enfermedad, la incertidumbre, el miedo y la desesperanza.

Y es que, a lo largo de este año, hemos vivido tantas pérdidas diferentes (económicas, humanas, laborales, etc.) que vemos esa necesidad de buscar algo que nos devuelva la esperanza y las ganas de vivir.

De hecho, a pesar de que la lotería es un juego de azar, podemos llegar a sentir que nos aporta cierta sensación de control. Solemos pensar que si nos toca cambiará por completo nuestra vida, y todo a cambio de algo tan fácil como comprar un décimo que puede reportarnos una ganancia enorme.

Y es justo esa sensación de querer ganar a toda costa lo que aporta magia a este sorteo. La ilusión de que nos tocará el Gordo permite escapar de la incertidumbre para que muchas personas se decidan cada año a comprar Lotería de Navidad.

Pero si nos paramos a pensarlo fríamente, esta ilusión no tiene mucho sentido a medio o largo plazo. Según algunos psicólogos, cuando pensamos que nos puede tocar el Gordo, podemos tener la sensación de que controlamos el futuro. Pero cuando pensamos que no está en nuestra mano, pues no sabemos lo que va a ocurrir, esa sensación de control se esfuma.

Por otro lado, están los más optimistas que piensan que sus creencias y pensamientos cambian constantemente el futuro, y que nuestros anhelos sí cambian el curso de los acontecimientos. En este caso, bastará con tener fe y visualizar que nuestro número es el ganador del Gordo de Navidad.

Sueña, pero sin obsesionarte

La ensoñación que nos genera la posibilidad de conseguir el primer premio de la Lotería de Navidad puede ser saludable a nivel psicológico hasta cierto punto. La razón es que este pensamiento es muy positivo, y lo habitual será que queramos que nos sucedan cosas buenas en lugar de malas.

El problema viene cuando nos convertimos en siervos de estos pensamientos y expectativas, ya que podemos llegar a obsesionarnos con que nos tocará la lotería cuando, en realidad, ya has visto que las probabilidades son muy pocas.

No está mal pensar de forma positiva y confiar en que nos va a tocar algún premio, siempre que sea de forma saludable. Es decir, procura ser moderado y, dentro de tu optimismo, intenta ser también realista tanto si te toca el Gordo, como si no.

El factor social

Además de nuestros deseos o expectativas, los expertos aconsejan que no nos dejemos llevar por la ilusión colectiva que nace con los anuncios navideños tan emotivos de la Lotería de Navidad. En ellos suelen aparecer historias sobre personas que reciben una segunda oportunidad después de ganar el Gordo de Navidad.

Este mensaje está bien por una parte, porque nos hace pensar que podemos conseguirlo nosotros también y hace que nos identifiquemos con los personajes. Esto nos reporta emociones positivas, pero no debemos obsesionarnos con la idea.

Por otra parte, el efecto de tradición que posee este sorteo tiene un gran peso a la hora de decidirnos por comprar un décimo de Lotería de Navidad. Este sentimiento no es racional, si no emocional, por ello muchas personas juegan a la Lotería de Navidad aunque no suelan participar en juegos de azar durante el resto del año. Puede que vieran hacerlo a sus padres, abuelos, hermanos, etc.

Por último, intercambiar décimos entre familiares, compañeros de trabajo y amigos suele convertirse en compras "obligadas" de algún décimo. Esto es porque siempre tendemos a pensar lo siguiente: ¿Y si no participo y les toca a todos excepto a mí?

Emociones favorables si no toca

Para construir unas emociones saludables en torno a la probabilidad de que nos toque la Lotería de Navidad o no, debes tener siempre presentes tus metas y agradecer y valorar todo lo bueno que la vida te ofrece. De hecho, trabajar por y para lograr nuestras metas posibilitará que tengamos una sensación de control todavía mayor que la que nos ofrecen los juegos de azar.

Además, para reforzar todavía más las emociones favorables, podemos hacer algo que nos ayude a sentirnos bien, como ayudar a los demás u ofrecerte voluntario para realizar algún servicio. Conviene además valorar y agradecer lo que hacemos, pues así se construyen los refuerzos positivos.

Para terminar, nuestras buenas acciones durante el día, como acompañar a las personas amadas, mostrar pequeños detalles, unas palabras de apoyo, etc., irán haciendo que nos sintamos mejor con nosotros mismos.

Si consigues apreciar y valorar las cosas más humildes y pequeñas de tu día a día, y eres consciente de que eres una parte activa de lo bueno que generas, y esto no es una cuestión de azar, lograrás sentirte bien pase lo que pase. En cualquier caso, ¡mucha suerte y que tus sueños se hagan realidad!

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