La Lotería de Navidad es un evento importante del último mes del año. La ilusión y la esperanza colectiva que se crea alrededor de este sorteo no es equiparable a ningún otro acontecimiento que pueda tener lugar a lo largo del año: la Lotería gana por goleada.

Este sentimiento colectivo cuando juegas un número con los compañeros del trabajo, los del bar o cualquier otro grupo social no es azaroso. No solo surge de la idea -y excusa- de: ¿Y si a los demás les toca y a mí no? Todo esto tiene una explicación científica.

La Psicóloga Sanitaria María Elvira Vague Cardona, miembro de Top Doctors (una consultora médica), nos explica qué motivan ciertas decisiones de compra: "Las decisiones de compra las tomamos desde el hemisferio emocional del cerebro. Realmente no importa si el día 22 se resulta ganador o no, los sueños y deseos que se generan hasta ese día fomentan nuestra compra compulsiva".

Esta ilusión que se genera entorno a la Lotería, que además cuenta con una campaña de publicidad muy extensa detrás, sería fruto de lo que planeamos en nuestra cabeza, planes de futuro idílicos que generan cierta sensación reconfortante.

Pero los especialistas advierten sobre esto, pues es importante "no confundir la ilusión con intuición o premonición, ni depositar en la posibilidad de que nos toque la lotería la solución a todos nuestros problemas y la motivación de nuestra vida".

Cinco perfiles psicológicos detrás de los jugadores de azar

Hay cinco perfiles psicológicos destacados para hablar y entender las motivaciones relacionadas con los juegos de azar, ya sea la Lotería, la ruleta o las tragaperras:

El explorador y aventurero: le gusta arriesgar grandes cantidades de dinero, sin aplicar la lógica, y no se deja guiar por supersticiones. No tiene límites para jugar y no teme apostar.

El competitivo: se trata de aquella persona que solo juega para ganar. Para este perfil de jugador, no obtener el resultado que deseaba, supone un importante desasosiego.

El estratega: el azar no entra entre sus planes. Juega buscando combinaciones numéricas y usando la razón a la hora de apostar, sin dejar espacio a fórmulas aleatorias.

El amigo: disfruta de la experiencia del juego son sus premisas. Y aunque este jugador busca la experiencia compartida con familiares y amigos, suele sentir envidia preventiva y tiene muy presente el pensamiento “y si toca a los demás”, apostando por miedo a quedarse fuera del reparto.

El supersticioso: recurren a amuletos, apuestan un día en particular, juegan siempre los mismos números... Todo para demostrar que están por encima de la suerte. Este tipo de jugador está influenciado por las tradiciones y por la educación recibida.

Los perfiles más vulnerables al sorteo de Navidad

Todo el mundo es susceptible de sentir el ansia de la Lotería de Navidad. A favor de la compra, juegan los factores socioculturales: la Lotería es un remarcado acontecimiento con una gran repercusión mediática.

Sin embargo, las personas más vulnerables son aquellas que ya sufren una patología como podría ser el caso de los enfermos de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Estas personas son más susceptibles de sufrir crisis a medida que se acerca el día.

"Tienen muy presente el denominado "pensamiento mágico", es decir, la idea reiterada de convertir lo posible en lo probable", afirma la Psicóloga Clínica Silvia García Graullera, miembro de Top Doctors.

Otro grupo de riesgo son las personas con Trastorno Bipolar, pues estas deben tener especial cuidado durante las fases de euforia y exaltación. "Si el periodo navideño coincide con momentos de positivismo pueden tener un gasto descontrolado en Lotería, convencidos de que conocen el método infalible para que les toque", afirma García.