Concentración con motivo de la huelga médica del pasado miércoles 20 de mayo.

Concentración con motivo de la huelga médica del pasado miércoles 20 de mayo. Eduardo Parra / Europa Press

Observatorio de la sanidad

El impacto de una huelga médica indefinida: cada semana de paros alarga las listas de espera hasta 2 meses

Los tiempos se ven condicionados por la reordenación de agendas.

A pesar del seguimiento, los facultativos tienen que cumplir con los servicios mínimos que en áreas críticas como urgencias alcanzan el 100%.

Más información: El Estatuto Marco llega al Congreso con más huelgas médicas y el descontento de los sanitarios con el texto final

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Las claves

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Los médicos iniciarán una huelga indefinida a partir de octubre en protesta por el nuevo Estatuto Marco que tramita el Gobierno.

Cada semana de paros podría retrasar entre uno y dos meses las listas de espera para consultas con especialistas y cirugías.

En comunidades como Madrid y Andalucía, las huelgas previas han supuesto la cancelación de millones de citas médicas y un fuerte impacto económico.

Los servicios mínimos en áreas críticas, como urgencias, suelen alcanzar el 100%, pero en Atención Primaria han llegado hasta el 75%, generando controversia y recursos en algunas comunidades.

A partir del mes de octubre, los médicos iniciarán una huelga indefinida en contra del nuevo Estatuto Marco que va camino de las Cortes. Después de que el Gobierno no haya escuchado sus demandas, el colectivo ha decidido cambiar de estrategia e intensificar sus protestas.

Los facultativos prevén comenzar con los paros a partir del 15 de octubre, aunque aún se debe definir la fecha exacta. Según los cálculos recopilados, las huelgas de los últimos meses han supuesto la cancelación de más de 3 millones de citas médicas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas y un impacto económico que ha superado los 16 millones en comunidades como Madrid y hasta los 118 millones en Andalucía.

Pero, ¿qué ocurrirá ahora que la convocatoria de la huelga es indefinida? Aunque las cifras pueden variar entre comunidades autónomas, se estima que cada semana de paros puede demorar entre uno o dos meses las listas de espera para ver al especialista, que se ven condicionadas por la reordenación de agendas y la tramitación de las nuevas citas.

También ha habido casos más extremos. Por ejemplo, en las Islas Baleares se han documentado casos de pacientes cuya cita cancelada durante la huelga fue reprogramada hasta cinco meses después. Así lo denunció el pasado mes de junio, la Asociación de Consumidores y Usuarios de Baleares (Consubal).

Las consecuencias, por tanto, no se limitan a los días de actividad perdida, sino que se puede generar un efecto arrastre sobre las agendas que, con la sucesión de los paros, cada vez va añadiendo más presión asistencial.

Así, este impacto puede trasladarse a las listas de cirugía, retrasando aún más unas intervenciones que ya acumulan grandes retrasos.

En concreto, las listas de espera volvieron a batir el año pasado (últimos datos) un nuevo récord histórico que ya se superó en 2023. A cierre de 2025 había 853.509 personas sin operar, es decir, 6.926 más que en el mismo periodo del año anterior.

Servicios mínimos

A pesar del seguimiento que pueda tener la huelga, los facultativos designados deben cumplir obligatoriamente con unos servicios mínimos que, en áreas críticas como las urgencias, alcanzan habitualmente el 100%.

"En la mayoría de las huelgas históricas en el sector se ha obligado a volver al trabajo prácticamente en su totalidad en los servicios mínimos cuando los paros se alargaban como podría ser en este caso. Y si no cumplían había sanción", precisa José Francisco Soto, presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) a este diario.

"Es cierto que obligar a dar cobertura a un 100% da mala imagen para los gestores de los centros. Entonces, ahora los servicios mínimos son más permisivos en otras áreas y esto no ha provocado que se tengan que cerrar hospitales ni los centros de salud ni los puntos de atención. Igualmente, unos paros permanentes dañarían excesivamente el sistema sanitario", analiza el presidente de Sedisa.

Así, cuando se plantea mantener una huelga, se estudian también las prioridades del sistema. "Es decir, a quién hay que ver antes y con más urgencia. Se mantienen fundamentalmente los servicios de emergencia, tanto médicos como quirúrgicos y diagnósticos", matiza Soto.

En las anteriores convocatorias de huelga, los sindicatos médicos han denunciado los abusivos servicios mínimos impuestos por las administraciones.

A lo largo de estos meses, los servicios de salud autonómicos han ido elevando los servicios mínimos por miedo a un alto seguimiento.

De hecho, en algunas comunidades se impusieron servicios mínimos de hasta el 75% en Atención Primaria.

Esto provocó que varias autonomías, como Castilla y León o la Comunidad Valenciana, decidieran recurrir los servicios mínimos impuestos.

Por ahora, el colectivo mantendrá las movilizaciones previstas hasta conseguir paralizar el Estatuto Marco en las Cortes y lograr reabrir una negociación real que tenga en cuenta las reivindicaciones de los facultativos.