Barras de oro.

Barras de oro. Europa Press

Materias primas

Los analistas confían en que el oro vuelva a sus máximos pese a firmar su peor mes desde 2008 por la guerra en Irán

El valor del metal amarillo ha retrocedido más de un 11% en marzo mientras que la plata se ha dejado casi un 20%.

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Las claves

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El oro ha registrado una caída superior al 11% en marzo, su peor balance mensual desde 2008, debido al impacto de la guerra en Irán.

A pesar de la fuerte corrección, los analistas prevén que el oro recuperará su valor y cierre el año en torno a los 5.400 dólares por onza.

El metal precioso ha perdido su tradicional papel de refugio durante este conflicto, afectado por la fortaleza del dólar y el aumento de los precios energéticos.

La plata también ha sufrido un retroceso de casi el 20% en marzo, lastrada por las expectativas de desaceleración económica e industrial.

Entre los activos más golpeados por la guerra en Oriente Próximo, el oro ocupa un lugar destacado. El metal amarillo se ha dejado más de un 11% en el mes de marzo, balance que coincide de manera íntegra con el impacto del conflicto en Irán.

Con este retroceso, el rey de los metales preciosos ha firmado su peor balance mensual desde octubre de 2008. En ese momento, el oro cayó un 18,5%, principalmente por la crisis de liquidez que obligó a inversores y bancos centrales a vender sus posiciones de valor.

Por aquel momento, la onza se situaba en el entorno de entre los 700 y 900 dólares. No fue hasta septiembre de 2009 cuando el metal precioso asaltó la barrera de los 1.000 dólares por onza.

El oro ha seguido históricamente una trayectoria alcista y marcada por su valor de refugio, aunque el camino no ha estado exento de baches. En 2011 llegaron otros de los balances mensuales más bajistas. En septiembre y diciembre las caídas también rondaron el 11%.

En el contexto actual, la corrección es significativa por dos cuestiones. En primer lugar, por la narrativa ascendente que venía trazando el metal precioso antes de los ataques a Irán.

De hecho, el desempeño de marzo también supone el primer mes en rojo para el metal después de ocho balances mensuales consecutivos en verde. Además, el oro había firmado varios récords en lo que llevábamos de 2026.

En enero, el metal amarillo había escalado por encima de los 5.000 dólares por onza. Es más, el 2 de marzo -el primer día que los mercados abrieron después de que detonase el conflicto-, el oro alcanzó su máximo histórico en términos intradiarios: 5.434,10 dólares por onza.

A partir de ahí, llegó el fiasco. Muy lejos de proteger a unos inversores que intentaban ajustar sus carteras a las noticias que llegaban desde Oriente Próximo, el oro fue poco a poco corrigiendo, pagando la fortaleza del dólar, la subida de rentabilidades de guerra y el factor energético del conflicto.

Son las principales causas de que el oro haya perdido su valor como refugio en esta crisis. Y aquí la segunda razón que marca la relevancia de la caída del metal en marzo. El metal amarillo se ha considerado tradicionalmente como un salvavidas en este tipo de circunstancias.

Los analistas recuerdan que las características del conflicto son esenciales para entender el comportamiento del oro en esta ocasión. El foco del mercado ha estado puesto en la inflación tras la escalada del petróleo.

Ante ello, la función del oro se ha limitado a ofrecer a los inversores que se han visto obligados a vender la materia prima la rentabilidad de un rally anterior. Aún con el precio a la baja, el mercado ha obtenido beneficios con la venta del metal.

Las previsiones

Sin embargo, los analistas limitan la depreciación del oro. Es más, confían en que vuelva y acabe el año en los 5.400 dólares, es decir, en el último récord del metal precioso.

Es la conclusión a la que llegaron Lina Thomas y Daan Struyven, analistas de Goldman Sachs, en una nota a la plataforma Bloomberg. En ella, los expertos también advierten de que el oro también se enfrenta a riesgos en el corto plazo y que su precio podría caer hasta los 3.800 dólares por onza.

Esta valoración también responde a advertencias anteriores. Javier Cabrera, analista de mercados de XTB, ya alertaba a este diario de que los últimos movimientos extremadamente alcistas del oro eran más "la excepción que la regla" y que los inversores debían ajustar sus expectativas en torno al metal.

Para la plata, más de lo mismo. El metal, precioso e industrial, ha retrocedido casi un 20% en el mes de marzo. El activo, lejos de ser un refugio, ha pagado caro la segunda de sus características.

Bajo un contexto de previsiones de frenazo económico, el metal blanco ha sufrido las expectativas de una desaceleración industrial. El balance le ha hecho firmar su peor mes desde marzo de 2020.

En el inicio de la pandemia por la Covid-19 la plata se dejó un 20%, aunque en esa ocasión la corrección fue acompañada de cinco meses consecutivos en positivo, tres de ellos con subidas por encima del 20%.